Fincas Sábado, 22 de febrero de 2020 | Edición impresa

Verdeos invernales: una opción para intensificar la ganadería en Mendoza

La UNCuyo investiga sobre las variedades que pueden lograr más producción durante las épocas de menor temperatura.

Por Cecilia Rébora - Especial para Los Andes

La Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo) se encuentra desarrollando un proyecto de investigación sobre verdeos invernales, con el fin de intensificar la ganadería de la provincia. Para el estudio se seleccionaron algunas de las especies que mejor responden en períodos fríos en todo el país. Se trata de avena (Blanca Cristal INTA), cebada (Alicia INTA) y centeno (Lisandro INTA) en dos fechas de siembra (marzo y abril). 

Los ensayos son realizados en la finca San Antonio de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Cuyo, ubicada en Chacras de Coria. En el proyecto participan docentes de Agricultura Especial y seis estudiantes avanzados de Agronomía.

 

El contexto territorial

Los verdeos de invierno son gramíneas anuales que se caracterizan por producir un volumen muy alto de forraje de buena calidad en un período corto de tiempo. Son un importante factor de las cadenas forrajeras desde comienzos de otoño hasta avanzada la primavera. En Argentina, los verdeos invernales más utilizados son: avena con 1.330.000 hectáreas (has.); centeno con 318.300 has. y cebada con 67.300 has. 

El desplazamiento de la ganadería a zonas extrapampeanas, ante el avance de la agricultura, brinda a la provincia de Mendoza la posibilidad de desarrollar una actividad ganadera intensiva. Nuestro equipo de trabajo ha estado generando información sobre recursos forrajeros estivales para los oasis irrigados, y actualmente llevamos adelante un proyecto de investigación en el que nos proponemos generar información sobre la producción de verdeos invernales en el oasis norte de la provincia de Mendoza. 

 

Las especies seleccionadas

Cada una de las variedades de verdeo elegidas para la investigación cuenta con características propias que las hacen atractivas para la ganadería mendocina. 

La avena, es el cereal forrajero de invierno más importante en Argentina. De acuerdo a los investigadores de la UNCuyo, es una especie “muy plástica en su utilización”, dado que produce pasto desde mayo hasta noviembre. “Aun cuando esta especie se encuentra panojada y granada es posible pastorearla, ya que su calidad se mantiene debido a un adecuado balance de nutrientes que se traduce en altas ganancias diarias de peso”, indicaron.

 

El centeno, por su parte, es el segundo verdeo invernal en importancia del país. “El atributo que distingue al centeno es su rusticidad, que le brinda una excelente adaptación a condiciones de sequía, bajas temperaturas y suelos arenosos. Como desventaja podemos mencionar que cuando el cultivo alcanza el estado reproductivo disminuye notoriamente la palatabilidad y la digestibilidad del forraje”, comentaron de la UNCuyo. 

En tanto, la cebada es la especie más precoz y la que presenta mayor tolerancia a condiciones de salinidad del suelo.

 

De acuerdo a los resultados presentados, las siembras de marzo rindieron más kilos de materia seca de forraje que las siembras de abril, en los tres casos. “La ventana de aprovechamiento fue mayor en las siembras de marzo, como era de esperarse, así como el número de cortes o pastoreos factibles de realizar. La avena resultó el verdeo más rendidor en ambas fechas de siembra”, concluyeron los investigadores.