Espectáculos Viernes, 25 de octubre de 2019 | Edición impresa

Varón Álvarez y Susana Jerez: nuestro tango encendido

Los históricos artistas presentan su clásico espectáculo a beneficio del hospital de Maipú.

Por Martín Castillo - mcastillo@losandes.com.ar

El tango se viste de gala para una noche solidaria y para el recuerdo. “Tango Nuestro” desembarca esta noche en el teatro Imperial de Maipú, gracias a la iniciativa de la Unión de Clubes Rotarios, con el fin de reunir fondos para adquirir equipamiento para uno de los quirófanos del Hospital Diego Paroissien. Por eso, la entrada tendrá un valor accesible de $200.

Con ese propósito, dos voces de nuestro tango local ofrecen un ya clásico espectáculo, que tuvo su primera presentación en 2014 en Donde Duerme La Luna (el hermoso espacio que sostiene la artista visual Viviana Ordóñez). Renovados y acompañados de talentosos músicos, Juan ‘Varón’ Álvarez y Susana Jerez acercan una propuesta dinámica para disfrutar en la cálida noche mendocina.

Ignacio Blanco / Los Andes

Sólo sus nombres ya traen historias, recuerdos y anécdotas. Con años de trayectoria, los artistas intentan mantener la esencia y la identidad tanguera, que ha sido víctima de un desgaste generacional. De los viejos restaurantes con múltiples ofertas a la vez, de diversos géneros como canto, danza, humor y hasta magia, a los shows personales que necesitan del derecho a espectáculo para sostenerse: hoy el tango sobrevive en escasos lugares privados, pero con la intención de mantener encendida la voz y el bandoneón.

 

Como polo turístico internacional, el visitante busca atracciones de todo tipo. Susana y Varón afirman que, cuando algún conocido tiene visitas, les consultan por alguna milonga, algún concierto. “Les decimos lo poco que podemos saber. Los lugares son pocos y cada vez cuesta más solventar las cargas impositivas que tiene hacer un show”, afirman los artistas.

Y Varón recuerda: “Hace 30 años, no se trabajaba con turismo como ahora. Pero había muchísimos restaurantes con shows. Ahora, en cada espacio es sólo un número. Los artistas hacíamos más de una presentación a la noche. No cobrabas derecho de espectáculo, que ahora es la manera de sostenernos”. Mientras, Susana reflexiona:

“Tiene que ver con que la gente sepa ahora consumir eso. Tendrá algo que ver con la moda, pero creo que tiene que ver por supuesto con la situación económica que complica generar una movida”.

Ignacio Blanco / Los Andes

A fuerza propia (como le viene tocando a las ofertas culturales que van por fuera del Estado), Susana Jerez produce sus propios espectáculos: es una persona que se gestiona, guiona, dirige y también participa de diversas propuestas. Como docente, mantiene al día su escuela de canto con alumnos de todas las edades, donde impulsa una profesionalización del trabajo del cantante. 

La cantante tiene la alegría de haber impulsado la Tecnicatura Superior en Canto y la Tecnicatura Superior en Comedia Musical. Carreras avaladas por la DGE, que funcionarían en la Fundación por el Arte, pero que no han podido lanzarse por falta de cupo. 30 materias que responden a los cánones requeridos, que para Susana es la formación soñada: “A mi carrera la formé yo, no había un lugar donde pudieras estudiar música, guitarra, idiomas, danza, teatro y canto; por supuesto. Que exista una instancia formal más allá de la universidad, pero que no pueda abrirse por falta de cupo, es un pecado”, reflexiona; mientras sostiene que dentro de todos los rubros artísticos el que menos se prepara académicamente, es el de  cantante popular. 

La fusión es el sostén

De Gardel a Piazzola, y de Piazzola a los tiempos que corren, el tango es la base, es también folclore. La poca invención, la repetición y el “querer parecerse a” no han traído buen presente. “Para los más jóvenes el tango tiene olor a naftalina”, coinciden estas dos voces de la vieja guardia tanguera local. A su vez, reconocen que el acercamiento del género al rock ha dado otro impulso: desde reconocidos artistas como Pedro Aznar y Lito Vitale, hasta los intrépidos músicos millennials que conjugan todo lo que encuentran, acercan aires nuevos. 

Adriana Varela hoy, Julio Sosa en su momento -comparan Susana y Varón- han hecho sus arreglos que dan toques modernos. Pero: “con Gardel hubo un antes y un después.

 

Con Piazzola hubo un antes y un después. Después de Piazzola todos los bandoneonistas jóvenes tratan de imitarlo”, piensa Álvarez. “Además, en mi opinión, desde el ‘35 en adelante, todos los cantores de tango quisieron ser Gardel”. 
Con el rock es diferente gracias a su contenido. Su mensaje contestatario y la desestructura llegan inmediatamente al adolescente. “Si no hay tanta gente en el tango es porque todavía no les llega. El tango tiene una mirada más filosófica y de tierra, que si no lo viven, por ahí no se siente igual”, piensan ambos artistas.

Música de mi tierra

El tango es el folclore, es regional. Pero para Jerez y Álvarez falta algo: en las escuelas está presente la tonada, la cueca. “La impronta que tiene el tango es muy universal, sí; y tiene su contenido literario. No he visto en las escuelas que llegue algo de todo esto. En el mundo el tango es considerado Patrimonio de la Humanidad. Películas, grandes actores y cantantes, eran formas de mantener esa difusión. Siempre, también, la fácil popularidad de la danza antes que el canto, influyó un montón”, reflexionan.

Más que canto. La puesta de “Tango nuestro” conjuga danza, música y las voces de Álvarez y Jerez | Gentileza

Entre mesas y sillas de café, el Varón todavía canta con pasión en los bares del centro de esta ciudad. No da clases, se dedica también a la escultura y trata de apostar al canto. “No es fácil promover una obra. Pero prefiero regalar un poco de esto que me gusta y todavía hago con la misma pasión, y recuperar algo de esta inversión cuando se pueda”.

Desde milongas escondidas en las calles locales, a cafés nocturnos e incluso el rancho de Cacho Garay que mantiene sus jueves un encuentro tanguero, artistas de hoy y siempre impulsan al género. Construcción de identidad, acercándose a nuevas generaciones, el tango nuestro tiene encendidas varias voces que a través del tiempo, continúan esa búsqueda de reinvención como motor para no dejarse atropellar ni quedar obsoletos. 

“Tango Nuestro” y solidario

Con Walter Anselmi (bandoneón), Juan Pablo Montisanti (piano), Diego Ferreira (guitarra y danza) y Claudia Putalivo (danza) y Susana Jerez y Varón Álvarez como protagonistas, presentan este espectáculo que tiene al “cafetín” como centro: ese espacio donde transita la vida, el desencuentro, el amor y el desamor. Con un homenaje a Gardel y a Piazzola, la reivindicación al rol de la mujer en el tango (remarcado con una canción de extraordinaria Eladia Blázquez) y con fusiones de serenatas y vals cuyanos, brindarán distintas atmósferas alrededor de “Tango Nuestro”.

 

El espectáculo fue estrenado en 2014 y ha sido presentado en varias salas locales: Lobby Bar, Donde Duerme La Luna, Mediateca Manuel Belgrano, la Cantina de Talleres, entre otros. “El compromiso es mantener esa esencia para el público que siempre nos sigue, pero renovar la propuesta con distintos homenajes y canciones.