+ Deportes Opinión Lunes, 25 de noviembre de 2019 | Edición impresa

¿Vale salir segundo? - Por Leandro Aguilera

Por supuesto es mi primer respuesta. Siempre se aprende de situaciones similares y el dolor que invade a todo River, le servirá para crecer.

Por Leandro Aguilera - Periodista mendocino de TyC Sports

Nuestro país es muy exitista y muchas veces o casi siempre, nos creemos lo mejores en todo. Eso nos lleva a mostrarnos para otras sociedades como avasallantes y altaneros.

Ahora bien este pensamiento -que no comparto para nada porque creo que no somos los mejores del mundo en todo- nos hace no valorar muchas cosas que se consiguen con esfuerzo, sacrificio y dedicación. Como por ejemplo la de llegar a una final, lugar que ocupan los dos mejores de un torneo. El año pasado con el partido River-Boca, que se terminó jugando la revancha en Madrid leí, escuché y hasta me sorprendí cuando muchos decían que la institución Xeneize estaba “muerta”  por perder ese partido. Una locura, bien de argentino decir eso por una derrota y por ser subcampeón de la Copa Libertadores -el torneo de clubes continental más importante de Sudamérica-. Como ahora sería impensado no reconocer lo hecho por el Millonario en el juego con Flamengo, que terminó perdiendo 2 a 1 el domingo en Lima. Acá no voy a meterme en el cómo fue, tampoco lo hice en diciembre del año pasado, pero si voy a repetir que nunca se gana siempre. La derrota es algo doloroso pero hay que afrontarla con hidalguía, sea contra el rival que sea. 

Marcelo Gallardo le cambió la historia a River en el plano internacional, por las dos copas Libertadores, la Sudamericana y Recopas que obtuvo. Esta vez no pudo lograr la tercera Libertadores y quinta para el club de Núñez, ni tampoco ser bicampeón de América -algo que en los últimos 20 años sólo pudo lograr Carlos Bianchi cuando ganó en Boca Juniors la del 2000 y 2001. Igualmente no reconocer lo buen entrenador que es el Muñeco, aunque se haya equivocado como cualquier ser humano en alguna decisión futbolística, sería tapar el sol con las manos. El domingo pasado, a él, a sus jugadores, dirigentes e hinchas, les tocó vivir en carne propia la derrota de una final, en un juego que lo tenían casi definido. El caer no te hace menos que nadie y de esas situaciones también se aprende, siempre se saca algo. La fortaleza nace con la tristeza de un golpe así. 

Como sociedad tenemos que cambiar ese exitismo que tenemos. Debemos modificar esa visión y enseñarles a los más chicos que no siempre se gana. Qué el perder es parte de nuestra vida cotidiana y que puede darse en lo que sea que nos dediquemos. 

Hace muchos años un ex DT de Boca (club que cubro para varios medios nacionales desde el 2000) me dijo: “Usted se puso a pensar que hay millones de jugadores y técnicos en nuestro país que ganan siempre desde el sillón de su casa y miles de perdedores en cada campo de juego de la Argentina. Acá todos son entrenador y nadie valora el ser segundos en una competencia de la índole que sea. Y no se olvide que un futbolista convive más tiempo con la derrota que con el triunfo”. Esto que recuerdo me hizo reflexionar y aprovecho lo que sucedió el fin de semana para recordarles que el ser subcampeón hay que valorarlo como también recordarlo porque no siempre se llega a una instancia así, no siempre se triunfa. Tenemos que terminar con la nefasta frase “del segundo no se acuerda nadie”. Ojalá que las generaciones que vienen no la  pronuncien más y tengan presente que no es fácil llegar a una final para valorarla.