Opinión Sábado, 14 de diciembre de 2019 | Edición impresa

Vacaciones con ingenio - Por Jorge Sosa

Por Jorge Sosa - Especial para Los Andes

‘‘Las vacaciones’’ son el gran tema de los mendocinos. Puede ocurrir que aún no se las tome, o que no se las pueda tomar. Cualquiera sea la situación queda la posibilidad de continuar o hacer o reiterar las vacaciones en su propio hogar con un poquito de ingenio y mucha imaginación. De este modo se puede transformar nuestra casa en Carlos Paz, Necochea, Iguazú, Humahuaca y otros célebres nombres turísticos. 

Vamos a los detalles. Vacaciones en el mar: son muy sencillas de lograr. Ponga la Pelopincho en el centro del patio y rodéela con cinco camionadas de arena que cubra hasta los rosales . Luego esparza sobre la arena restos de basura, sándwiches a medio comer, vasitos plásticos y envases descartables de gaseosas. Ponga el ventilador (debe de ser de esos que giran) apuntando a la pileta para que levante olas y a la arena para que le tire granitos en los ojos. Para darle un carácter mas real invite a lo vecinos de la cuadra, cuestión que, cuando usted llegue, no encuentre un lugar ni por broma para instalar la sombrilla. Compre un bagre vivo , tírelo a la pileta y ponga al nono a pescar encima de la medianera para tener sensación de escollera . Eso sí, corte el parral, no tiene nada que hacer un parral en la playa. En el living improvise un casino y no permita la entrada sin corbata. Si le sobra algún nene póngalo en el techo con una regadera y apenas comiencen a caer las primeras gotas proteste porque le toco mal tiempo. 

Vacaciones en las sierras: si por el contrario, lo que a usted le gusta es pasar las vacaciones en las sierras de Córdoba  entonces, en vez de cinco camionadas de arena baje en su patio cinco camionadas de ripio y vaya ordenando las piedritas de mayor a menor hasta lograr dos o tres cerritos de mediana altura; cuelgue una silla de la soga de tender la ropa para hacer de cuenta que hay una aerosilla cercana y reparta hojitas de peperina por todos lados y alquílese un burrito. Yo sé que el animal le va a encarecer los costos pero el burro es imprescindible. Podrá ir con el a todos lados, eso sí, tranquilo, porque ¡total no tiene apuro mi burrito cordobés! Está permitido espantarlo si lo monta su suegra. Tampoco deberá faltar un sauce llorón aunque tenga que pegarle. Como en las sierras de Córdoba nunca falta un arroyo en donde refrescarse los juanetes, cave una zanja de metro y medio, como para que todos hagan pie, y llénela con agua y algunas ranas cantautoras para ponerle sonidos silvestres a sus noches. A orilla del arroyo arme su carpa, que siempre el camping le va a resultar más barato. No deje de comprar alfajores para todos sus conocidos y en algún momento fotografíese al lado de un borceguí para dar la sensación de que ha estado en Capilla del Monte. 

Vacaciones en las cataratas: este es uno de los más difíciles de lograr. Para dar la sensación de cataratas le sacará el flotador al tanque de agua cuestión que se rebalse a toda hora y el agua caiga por los cuatro costados del techo de una manera salvaje y desordenada. Para ver de cerca la caída se construirá una pasarela desde el techo del vecino hasta su propio techo y de vez en cuando hará que sus pibes crucen por al lado de los chorros con un arco iris de cartón pintado al aceite para que no se corra la pintura con el agua . Como la tierra de Misiones es roja puede lograrse un efecto parecido esparciendo por las zonas aledañas quince o venite tarritos de tuco. 

Con el mismo ingenio pueden lograrse lugares de turismo como la quebrada de Humahuaca, o la Antártida, si es que su heladera se banca la producción de cubitos. En definitiva con un poquito de ingenio podemos pasar un flor de veraneo sin salir de nuestra casa. Las vacaciones en Mendoza no se la proponemos porque son las más caras.