Opinión Domingo, 2 de junio de 2019 | Edición impresa

Una pulseada que trascenderá - Por José Luis Toso

El mano a mano entre Suárez y De Marchi puede tener repercusión nacional.

Por José Luis Toso - jtoso@losandes.com.ar

Llega la semana final de la campaña para las primarias abiertas provinciales en medio de la buena expectativa que generan, curiosamente, los reacomodamientos de fuerzas en el plano nacional. No se puede decir que el contexto electoral en el país dejó en segundo plano la situación local, pero es indudable que los problemas de la economía y las idas y vueltas de los principales referentes anotados hacia las PASO presidenciales ocuparon gran parte de la escena. Y con más razón en Mendoza por el protagonismo nacional de Cornejo, en su rol de conductor de un radicalismo crítico y que le pone condiciones al macrismo para seguir formando parte de Cambiemos.

En la cita del próximo domingo sobresalen los dos espacios dominantes en las recientes pujas electorales mendocinas:  el que lidera el radicalismo y el PJ y asociados. Pero, hay una disputa singular, la que deben dirimir Rodolfo Suárez y Omar De Marchi en la interna de Cambia Mendoza, una pulseada que pocos imaginaron en el cornejismo en tiempos de más armonía interna en ese frente.

Están los que, como simple observadores, opinan que De Marchi podría darse por satisfecho, sea cual fuere el resultado en las urnas del próximo domingo. Logró instalarse y generar expectativas a nivel nacional en el macrismo y, fundamentalmente, llevó al cornejismo a extremar cuidados ante el riesgo de que una simple interna útil sólo para sacar del letargo a la dirigencia radical se convirtiera en una competencia capaz de poner en riesgo el protagonismo ganado en la provincia. 

El ímpetu de De Marchi llevó al Gobernador a potenciar su preocupación por defender su liderazgo en Mendoza. Sin ninguna duda, debió pedir más esfuerzo a la dirigencia para asegurar un triunfo en las primarias sobre el lujanino. De algún modo, ese paso lo comenzó a dar Cornejo cuando, en febrero, confirmó el calendario electoral separado del nacional y anunció que su candidato a gobernador sería el intendente Suárez. El jefe capitalino llegaba de la mano del Gobernador, sin duda, pero también como producto de un acuerdo interno con otros influyentes dirigentes que llevó al titular del Ejecutivo a dejar de lado su opción más querida, todavía, en esos primeros meses del año: la postulación del ministro Martín Kerchner, hoy precandidato a la intendencia que lidera el gran rival interno De Marchi.

En base a la simpatía que, de alguna manera, generó en los ámbitos nacionales la intentona de De Marchi, están los que piensan que el intendente de Luján tendría asegurado un buen destino político nacional si hubiese desde diciembre en la Casa Rosada un nuevo gobierno de Cambiemos. 

Otro tema que interesa políticamente es el futuro de Cornejo luego de su paso por la Gobernación. El panorama nacional le genera dudas al jefe del Ejecutivo sobre dónde ubicarse pensando en el ciclo que arranca el 10 de diciembre. Independientemente del protagonismo adquirido desde que está al frente del radicalismo  y del éxito de su propuesta aperturista de Cambiemos que votó ampliamente la UCR el lunes en Parque Norte, es lógico pensar que Cornejo no quiera ser víctima en las urnas del bajón del macrismo, fundamentalmente por la caída de imagen del Presidente y el desencanto de buena parte de su electorado. Justamente, la mano del mendocino comenzará a verse en breve cuando, con el mandato de su Convención partidaria, se convierta en el principal negociador con el Pro del futuro de la coalición gobernante y de las posibilidades de abrir la puerta a  dirigentes de partidos que no la integran, incluido el peronismo no kirchnerista.

Siempre en ese contexto, si las críticas hacia la política económica del gobierno nacional y a otras actitudes del macrismo que no cayeron bien en la UCR son dejadas de lado por el núcleo duro cercano al Presidente, Cornejo, sin reelección posible aquí, podría llegar a recibir la propuesta de ser candidato a vicepresidente del país o bien a encabezar la lista de diputados nacionales por Mendoza. Esta última posiblidad resultaría más favorable al gobernador porque ocuparía un lugar entrable aunque Cambiemos no gane en octubre en esta provincia. De todos modos, la última palabra la tendrá, obviamente, el referente mendocino, al que por lo general no le gusta arriesgarse innesariamente a una eventual derrota.

Más allá de tantas conjeturas, en el equipo de campaña de la fórmula Suárez-Abed creen que el resultado en las urnas del domingo próximo será muy favorable para el cornejismo, pero a la vez consideran que nadie puede confiarse y relajarse. “Por eso seguimos trabajando hasta el domingo 9”, señaló un allegado. Suárez, silenciosamente, optó por caminar la provincia y apostar al respaldo del electorado al orden de gestión impuesto por los cuatro años de Cornejo. Por otra parte, el actual jefe de la Capital ha sabido fijar distancia cuando  debió sintonizar con las diferencias metodológicas con el gobierno de Macri que su partido señaló más de una vez en los últimos meses.

El día de la votación en nuestra provincia tendrá varias elecciones más en otras provincias, todas con repercusiones que serán tenidas en cuenta en el movido escenario nacional. Para el radicalismo será importante lo que pase en Jujuy, donde hay generales y Gerardo Morales buscará ser reelecto. El líder radical jujeño es   una de las caras fuertes de Cambiemos y emblema de la fortaleza territorial del radicalismo tras años de predominio del justicialismo y de la Tupac Amaru. Lo suyo será tan tenido en cuenta por la política y el periodismo como lo que le depare la elección aquí a Cornejo. Ninguno de los dos jefes radicales se puede dar el lujo de caer. Morales juega su reelección y Cornejo su liderazgo puesto a prueba por una interna de un hombre del Pro.

En cuanto a la oposición, la sensación que invade al justicialismo local es de un virtual empate entre las listas de Alejandro Bermejo y Anabel Fernández Sagasti. Hay quienes se animan a vaticinar que si gana el actual intendente de Maipú la pulseada contra el cristinismo sería por no más de dos o tres puntos porcentuales. La sumatoria de votos arrojaría un 35 por ciento para el peronismo. Interesante número pensando en las generales.

Hay muchas esperanzas en el kirchnerismo local en el triunfo de Fernández Sagasti, en especial por la buena acogida que tendría la senadora nacional en los departamentos del Gran Mendoza. Se trata de un área clave pensando en el global provincial. Confían en la incidencia de dirigentes con trayectoria y gestión, como Amstutz, especialmente, que se postula para volver a la intendencia en Las Heras. Bermejo, por su parte, tiene una buena base en su propio departamento, en San Martín y en San Rafael, zonas para nada despreciables en cuanto a la suma de votos. Y en el Valle de Uco, aunque más repartidos, los números también podrían favorecer a la fórmula de Bermejo.

Por otro lado, no caben dudas de que el PJ mendocino está a la espera de que una posible tendencia nacional a favor de la fórmula de Alberto y Cristina lo ayude para traccionar electoralmente en las generales locales de setiembre, independientemente del candidato que salga airoso aquí  en estas próximas PASO.