Sociedad Jueves, 18 de abril de 2019

Una nueva teoría revela que los dos crucificados junto a Jesús eran discípulos suyos

El teólogo Ariel Álvarez Valdés brindó una interpretación distinta sobre los últimos minutos de Jesucristo en la cruz.

Por Redacción LA

En Semana Santa, la comunidad católica suele dedicar tiempo a la lectura de los últimos pasajes de los cuatro evangelios, que relatan la pasión, crucifixión y muerte del Mesías. Al momento de ser sentenciado en la cruz, Jesús estaba acompañado por dos ladrones que, gracias a una teoría, adquieren una posible identificación.

El testimonio surge del teólogo Ariel Álvarez Valdés, quien le dio otra interpretación a los escritos de Mateo, Marcos, Lucas y Juan. En resumidas palabras, asegura que los dos ladrones crucificados junto a Jesús eran sus discípulos.

 

Durante los años que Roma dominó Judea, la crucifixión se impuso como un castigo que los romanos aplicaban únicamente a los rebeldes políticos, a los revolucionarios sociales, y a los subversivos, no a los ladrones. ¿Había una conexión especial con Jesús? 

Cuando los soldados arrestaron a Jesús en el Monte de los Olivos, éste se defendió diciendo: "¿Han venido a prenderme con espadas y palos, como si fuera un bandido (lestés)?" (Mc 14, 48; Mt 26, 55; Lc 22, 52). Es decir que Jesús fue considerado un lestés, el mismo título que se utiliza para designar a los dos hombres crucificados con él. Esto lleva a una segunda conclusión: los dos condenados debieron de ser discípulos de Jesús, apresados y juzgados por el mismo delito. Por eso terminaron muriendo junto a él.

 
Los ladrones crucificados junto a Jesús serían dos discípulos suyos.

De acuerdo con lo aportado por el teólogo en Clarín, otro detalle que confirma el vínculo entre los dos hombres y Jesús es la manera en qué fueron crucificados. Los cuatro evangelios coinciden en que Jesús fue colocado en el medio, mientras que a los otros dos los colocaron “uno a su derecha y otro a su izquierda” (Mc 15,27; Mt 27,38; Lc 23,33; Jn 19,18). ¿Por qué ubicarlos así? Jesús había sido considerado el líder de los otros dos, sus discípulos.

Otra duda que obtiene respuesta: ¿por qué insultaban a Jesús si supuestamente no lo conocían? Como parte de su movimiento, seguramente se sintieron desilusionados ante el fracaso del líder y protestaron indignados. "¿No eres tú el Mesías? Pues sálvate a ti y a nosotros" (Lc 23,39), le recriminó uno de los crucificados, es decir que no era un delincuente común que no conocía a Jesús, sino por qué le diría Mesías.

 

"Acuérdate de mí cuando vengas en tu Reino" (Lc 23,42) fue uno de los dichos de uno de los crucificados. Claramente, el hombre tenía confianza con Jesús y creía en sus palabras: estaba convencido de que Jesús era rey y que tenía poder para hacerlo entrar en su Reino.

A falta de saber su identidad (nombre y apellido), queda contestar por qué los evangelios nunca dijeron que los dos crucificados eran discípulos de Jesús. La respuesta es sencilla, según Álvarez Valdés. Entre los primeros cristianos se desarrolló la idea de la muerte salvadora de Jesús, de que Jesús había dado su vida por la humanidad y que su muerte en la cruz había sido redentora.

En consecuencia, la crucifixión se convirtió en el hecho central de su vida, y se le atribuyó un valor salvador único e incomparable. En este contexto, un Jesús muriendo por el Reino junto a otros compañeros, le hacía perder centralidad y exclusividad.