Da La Nota Domingo, 29 de marzo de 2020

Una modelo descubrió que Thelma Fardin usaba sus fotos y la escrachó en Instagram

No solo se había atribuido las imagínense sino que además se tomó el tiempo para editarlas y agregarles detalles de su cuerpo. 

Por Redacción LA

Este fin de semana Thelma Fardin fue tendencia por un episodio virtual similar a la generada hace unos días en torno a Evangelina Anderson. La joven publicó en Instagram algunas fotos de influencers internacionales como si fueran propias, pero los usuarios descubrieron la verdad.

 

"Esta es de una noche mexicana que no sabía de encierro, pero sí de dolor que me devoraba la carne", había escrito Fardin en una de las fotos que había “tomado” del perfil del la modelo polaca @starababaztramwaju. 

Una de las fotos plagiadas

Posteriormente, la modelo la modelo la modelo “robada” le pidió explicaciones en un comentario al pie de la foto que le había plagiado. “Te he enviado un mensaje privado y no he tenido respuesta aun. No me importa que compartas mis fotos pero por favor respeta los derechos de autor o bórrala”, dijo la joven.

 

Sin embargo, los más críticos fueron los usuarios quienes se tomaron el tiempo de buscar y comparar cada uno de los plagios. Fardín no solo se había atribuido las imagínense sino que además se tomó el tiempo para editarlas y agregarles detalles de su cuerpo. 

Les borraba o agregaba detalles

Algunas horas después la actriz hizo un descargo en las redes sin referirse directamente al episodio. 

El texto completo:

"Si subo una foto en malla no fui abusada, si subo una foto que me gusta soy ladrona, si escribo una frase o un libro no pude ser yo porque ¿cómo voy a tener la capacidad intelectual? Si tengo ideología política seguro es porque me acuesto con algún funcionario de ese partido. Si subo una foto del vino que me estoy tomando no tengo corazón por la gente que está en situaciones aberrantes en medio de esta pandemia. 

Me entristece pensar que en su cuarentena en vez de hacer una introspección siguen escupiendo violencia. Que en vez de agradecer lo privilegiados que son por poder pavear en las redes y no tener que pensar si van a poder comer mañana elijan invertir el tiempo en agredirme. 

 

Esa violencia que ejercen conmigo es agotadora, pero no me hace daño, el problema es lo que representa: esa necesidad incansable de deslegitimar a quien rompe el silencio, la vara alta en cada paso que dé a quién se animó a denunciar lo que quieren guardar bajo la alfombra.

Ojalá se organizaran y lucharan, ojalá hicieran trending topic las desigualdades sociales en las que vivimos sumergidos. Ojalá nos nos consuma la mediocridad. Malas noticias para los operadores (los mismos que me están amenazando por teléfono desde anoche): sigo acá, somos cada vez y por eso el miedo ya no nos pertenece”.