Policiales Domingo, 15 de septiembre de 2019 | Edición impresa

Una disputa familiar desenterró el crimen de su padre 11 años después

Una joven de 20 años denunció a su madre y a su hermano, acusados de asesinar a un contratista de viña en 2008 y enterrarlo en el patio.

Por Ariel Cubells - Especial para Los Andes

Un secreto guardado durante 11 años pero con una sospecha permanente. Un plan casi perfecto y ni un solo remordimiento, hasta que una disputa familiar “desenterró” el crimen horroroso de un hombre, que hoy tiene detenidos e imputados a la esposa de la víctima y al hijo. El hecho se consumó en El Carrizal y, desde hace un mes, la Justicia trabaja para esclarecer esta oscura trama sostenida por más de una década. 

En la semana del 12 al 18 de agosto pasado, la Unidad Fiscal de Homicidios se vio convulsionada por la presencia de una joven de 20 años que llegó para denunciar que dos de sus hermanos y su madre habían matado al padre en agosto de 2008 y lo habían enterrado en el patio de la finca donde vivían. Precisamente en la zona de El Carrizal de Abajo, Luján. 

 

Sin demasiadas vueltas ni rodeos, la declaración fue esa y efectivos policiales debieron ir a levantar la tierra para comprobar los dichos de la denunciante. El testimonio fue certero y allí los investigadores dieron con los restos de Emilio Esteban Ghione (65), un contratista que vivía con su familia en ese lugar. 

Con la confirmación del asesinato y una denuncia bastante coherente, el fiscal Gustavo Pirrello-subrogando a su par Carlos Torres- ordenó la detención de los sospechosos. La primera en caer fue la madre, Ema Queirolo (50). Días después fueron arrestados los hijos, Sebastián Ghione (29) y una mujer que al momento del hecho era inimputable por su edad, detalle que la salvó de quedar en prisión. 

 

Queirolo y su hijo fueron imputados por homicidio agravado por el vínculo y por la premeditación de dos o más personas, delitos con pena única de prisión perpetua. Desde entonces los dos están detenidos. 

Cómo se planeó el crimen 

Según la declaración de la hija de la víctima, un día de aquel agosto del año 2008            -cuando ella tenía 9 años de edad- su madre la llevó a ella y a otro hermano a Palmira. En esa jornada Sebastián y la otra hija consumarían el asesinato de su padre, por lo que Queirolo no quería que sus otros hijos se enteraran de lo que iba a pasar. El objetivo era que ellos creyeran que su padre se había ido de la casa de un momento a otro, sin dejar rastros. 

 

La estrategia se cumplió en gran parte. Entre Sebastián y su hermana habrían matado a su padre de un fierrazo en la cabeza, hicieron un pozo, lo tiraron y luego prendieron fuego. Pero no todo para ellos saldría tan bien: cuando la denunciante volvió de Palmira sintió olor a quemado y vio cómo su hermano terminaba de tapar el pozo. 

Tras varios días sin noticias de su papá, comenzaron las sospechas de esta niña. ¿Dónde se fue? ¿Alguien habló con él? ¿Volverá? Fueron algunas de las preguntas que se hizo, sin encontrar respuestas y con la imagen de su hermano tapando el pozo y con el olor a quemado todavía en el ambiente. 

 

¿Pudieron haber matado mis hermanos a mi padre? Ese interrogante le dio vueltas en la cabeza durante 11 años. 

Qué desató toda la verdad

Los años transcurrieron como si nada hubiera pasado. Por Emilio Ghione no hubo ni siquiera una denuncia de averiguación paradero, a pesar de las dudas que siempre tuvo su hija.

 

Sin embargo, hace poco más de un mes algo se rompió en la familia. Peleas entre los hermanos y una confesión que terminaría por aclararlo todo.

Fue la esposa de Sebastián la que un día se acercó a la denunciante y le confirmó lo que ella suponía: a su padre lo habían matado entre dos de sus hermanos y la madre se los había llevado de la finca para que ellos jamás lo supieran. Ahora ella estaba decidida a contárselo a la Justicia. 

 

¿Por qué lo mataron? 

El móvil del homicidio es lo que tratan de establecer actualmente los pesquisas. No tienen demasiadas pistas ni precisiones, sólo versiones extraoficiales de los acusados que indican que la víctima era un hombre violento y que ellos ya estaban cansados de los malos tratos.

Esto no ha sido declarado formalmente por ellos ya que se abstuvieron durante la imputación, como tampoco lo han mencionado los testigos.

 

Además, no hay denuncias registradas contra Ghione. Es por esto que no se descarta alguna otra situación como desencadenante. 

Cómo está la causa hoy 

El jueves pasado Queirolo y su hijo enfrentaron la audiencia de prisión preventiva, en la cual la jueza María Cristina Pietrasanta escuchó al fiscal de Homicidios, Carlos Torres, y al abogado defensor con la presentación de pruebas. 

Tras los argumentos, la magistrada decidió pasar a un cuarto intermedio para definir la situación procesal de los detenidos, esperando el resultado del cotejo de ADN que establezca científicamente que los restos encontrados en la finca son de Ghione.

 

Más allá de esta prueba, la fiscalía cuenta con un dato muy revelador: los restos de la víctima aún conservaban prendas de vestir, que coinciden con la ropa que llevaba puesta el hombre el último día que lo vio su hija. 

A través de la pericias que le realizaron al cadáver, se definió como causa de muerte un fuerte traumatismo en el cráneo.