Opinión Sup. Economía Domingo, 19 de mayo de 2019 | Edición impresa

Una combinación de buenas y malas noticias - Por Rodolfo Cavagnaro

El BCRA está sacando la mayor cantidad de pesos a través de las Leliq pero no se sabe cuánto se  pasará a dólares.

Por Rodolfo Cavagnaro - Especial para Los Andes

El gobierno cerró una semana donde los aspectos políticos, propios de una campaña electoral, no le permitieron festejar las buenas noticias que generaron los índices de precios del mes de abril difundidos por el Indec. Los datos del IPC que, si bien son altos, fueron menores a los previstos y repercutieron en forma positiva tanto en la Bolsa porteña como en el mercado de valores, donde no hubo presiones alcistas sobre el tipo de cambio.

No obstante, si bien tranquilizan por el momento, abren muchas expectativas sobre el futuro. En principio, algunas consultoras, como Ecolatina, ya han pronosticado índices aún menores para el mes de mayo, lo que permitiría descomprimir las expectativas inflacionarias y dar mayor previsibilidad. El gobierno está decidido a intentar que no superen el 2% para la época crítica de la elecciones.

Otra de las apuestas, a las que hizo referencia esta semana el ministro Dujovne es que la baja de la inflación se daría al tiempo que se aprueben las nuevas paritarias y esto tendería a mejorar el poder adquisitivo de los salarios y de esta ecuación podría darse una recuperación del consumo interno, que también es esperado por el Gobierno para recuperar recaudación impositiva para poder cumplir el objetivo de equilibrio fiscal.

El problema de la curva de Laffer

Esta teoría muestra la relación entre una tasa impositiva y su nivel de recaudación. A medida que aumenta crece la recaudación hasta un punto en el que, por la alta presión, la recaudación comienza a caer. La situación actual de la Argentina es ideal para reflejar en esta teoría que el economista Arthur Laffer le hizo a Ronald Reagan en 1980, demostrándole que si bajaba impuestos iba a estimular la producción y se reactivaría la economía, la creación de empleo y eso haría mejorar los niveles de recaudación.

Una visión similar tuvo el actual mandatario, Donald Trump. La reactivación de la economía de EE.UU., después de 10 años de depresión por los efectos de la crisis de las hipotecas, estuvo centrada en la fuerte disminución de los impuestos y no en la política proteccionista, como algunos pretenden justificar. La teoría de Laffer es demostrable y aplicable también para la Argentina, donde la presión impositiva total llega niveles de 40%. En nuestro caso, hemos sobrepasado el punto más alto de la curva y a estamos en la caía. La disminución de la recaudación en una consecuencia de la retracción del nivel de actividad económica generada por la política fiscal basada en altas tasas impositivas de Nación, provincias y municipios.

La diferencia que tenemos con EE.UU. es que ellos pueden bajar impuestos y aumentar al doble su déficit fiscal que los inversores les seguirá prestando a la tasa más baja del mercado, mientras, en el caso argentino, y con nuestros antecedentes de malos pagadores, no podremos darnos ese lujo. Para eso, habrá que bajar el gasto y todo estos debería ser generalizados a las tres jurisdicciones estatales que conviven (Nación, provincias y municipios). Y ya no quedan caminos. Si no bajan los impuestos no habrá reactivación y no se pueden bajar impuestos si no se reduce el gasto público. Hoy, el tamaño de Estado es un obstáculo muy fuerte para la recuperación de la economía. 

Los riesgos internacionales

El mundo está inserto en fuertes turbulencias que generan una gran volatilidad en los mercados. La política del presidente de Estados Unidos respecto a Irán produce alteraciones en el mercado petrolero, pero cualquier movimiento raro se traslada a los mercados de valores habiendo subir el precio de dólar y afectando a todos los países emergentes. La guerra comercial con China también atraviesa tiempos de dificultades y hace que el comercio global se vea afectado.

Una de las alertas que tiene el gobierno está referida al valor del dólar. Una de las influencias negativas que lo pueden impactar viene del lado de la inflación y son elementos que se retroalimentan y uno hace subir al otro, lo que hace que vivan en un estado muy inestable. Pero otra de las variables que pueden impactar en el valor de la moneda norteamericana está dada por la situación internacional, tanto en lo comercial como el precio del petróleo, que se traslada al valor de los combustibles.

Pero el tema más delicado viene del lado político. Es habitual que se produzca una dolarización de las carteras antes de una elección, pero este año los plazos se han acortado, estimulados también por el estado de la economía. Si bien el punto máximo será el 22 de Junio próximo, cuando se presenten las listas de candidatos para las PASO, ya los inversores se están anticipando y estos se ve reflejado en el traspaso de plazos fijos en pesos a dólares. Esto es lo que libera pesos en el mercado (cae la demanda)  e impacta sobre la inflación.

El Banco Central está tratando de sacar la mayor cantidad de pesos a través de las Leliq pero sigue siendo un interrogante cuánto remanente podrá pasarse a dólares y presionar en el mercado y esto se mantendrá hasta que se conozca el resultado final, después de la segunda vuelta electoral, en noviembre. Como se ve, las buenas noticias se ven empañadas por hechos del exterior y la dinámica electoral impuesta por los políticos.