Arquitectura Domingo, 8 de marzo de 2020

Un Pritzker con perspectiva de género: Yvonne Farrell + Shelley McNamara

En el Día Internacional de la Mujer, te proponemos conocer a estas dos arquitectas irlandesas premiadas.

En un contexto social donde los movimientos feministas han logrado mayor protagonismo, es una buena noticia que se reconozca con un galardón tan significativo como el Pritzker a un estudio de arquitectura encabezado por dos mujeres.

Efectivamente,Yvonne Farrell y Shelley McNamara -las arquitectas que conforman el estudio irlandés Grafton Architects- se convirtieron en la cuarta y quinta mujeres en ser premiadas. Las anteriores fueron Zaha Hadid (la primera en 2004); la japonesa Kazuyo Sejima que lo recibió junto a Ryue Nishizawa en 2010 y Carme Pigem, a quien se le concedió junto con Rafael Aranda y Ramón Vilalta, en 2017.

El estudio, prácticamente fuera de la órbita de conocimiento local, ha recibido varios premios, entre ellos la medalla de oro que otorga el RIBA (Royal Institute of British Architects o Instituto Real de Arquitectos Británicos) y fueron las curadoras de la Bienal de Arquitectura de Venecia en 2018.

Pero, ¿quiénes son estas arquitectas?. Ambas son graduadas de la Universidad de Dublín, Irlanda, en 1974, donde también enseñaron arquitectura hasta el 2002, para mudarse a la Accademia di Archittettura en Mendrisio, Suiza. Tan sólo cuatro años después de recibidas fundaron el estudio.

Su proyecto más conocido y premiado no nos es tan lejano, ya que se trata de la Universidad de Ingeniería y Tecnología (UTEC) en Lima, Perú. De hecho, los edificios con carácter educativo parecen ser su especialidad. Por lo que se puede leer en la memoria del proyecto, se denota una lectura sensible del entorno y una respuesta acorde, al materializar una suerte de acantilado artificial, que toma como punto de partida la propia geografía del lugar. En el interior, la circulación enmarca vistas al entorno y se propone como un lugar de encuentro e interacción social, siguiendo una estructura clásica de distribución en altura, donde los espacios con mayor afluencia de gente se ubican en planta baja y los más restringidos hacia arriba.

Su aporte como marco conceptual en la Bienal de Venecia, a partir del concepto de “espacio libre”, parece un poco laxo, donde la propuesta es -justamente- ofrecer la oportunidad de imaginar cualquier cosa. De acuerdo al Jurado que decide premiarlas, se reconoce cierta tendencia a las tipologías educacionales y menciona al edificio construido en Perú junto a otros, donde se reconoce cierto esfuerzo por captar el genius loci al materializar una obra contextualizada, independientemente de su escala. Por lo demás, el resto de su obra parece responder a la expansión del International Style en el propio epicentro del poder.

Fuente: Guía de la Construcción