Espectáculos Jueves, 23 de mayo de 2019 | Edición impresa

Un Morrissey encubierto

Con seis décadas recién cumplidas, el ex The Smiths lanza mañana “California Son”, un sorprendente disco de covers.

Por Nicolás Pichersky - Especial para Los Andes

Si una característica del genio, en ciertos artistas, es ser contradictorios, he aquí a Morrissey. O, dicho de otro modo, ¿por qué un artista que apoyó en el programa de Jimmy Fallon, uno de los más visto en EEUU, al partido político ultranacionalista For Britain, lanza un disco que incluye versiones de algunos de los titanes de la canción protesta americana como Bob Dylan, Joni Mitchell o Phil Ochs?

 

“California son” es el ingenioso título del nuevo e impensado disco de Morrissey, compuesto sólo de covers. El ex The Smiths no es hijo natural de esa costa oeste de música soleada y somnolienta, pero aquella es la ciudad que eligió para vivir y forjar desde allí una discografía solista que sigue siendo asombrosa. Subvalorado por la crítica, en su disco anterior, “Low in high school”, el artista de lengua suelta eligió para la tapa a un chico sosteniendo un cartel con la leyenda “Acha a la monarquía”. Rock a la Robespierre.

 

Morrissey sigue desautorizando cualquier crítica que lo tome por un artista unidimensional. Y aquí reinventa y homenajea desde el presente el corazón de los héroes bohemios del Greenwich Village de los 60, de la marcha sobre Washington y los discursos de Martin Luther King: de Dylan elige “Only a pawn in their game”, que relata el asesinato de un militante por los derechos civiles en manos de un supremacista blanco. Es una canción áspera, musical y temáticamente y Moz le agrega lirismo y sutileza con una percusión casi marcial y un exquisito acordeón.  El swing del piano y las palmas convierten a “Suffer the Little Children” en un cuento de terror en plan de góspel spiritual contemporáneo y el solo de saxo (un instrumento que en el rock puede rozar lo melifluo) en “Don’t Interrupt the Sorrow” de Joni Mitchell es una excelente sorpresa.  

 

Pero es la versión de “It´s over” de Roy “Pretty woman” Orbison donde todo ese pathos de Morrissey aflora: una inyección de melodrama, una transfusión de lágrimas y corazón roto, como si hubiera sido compuesta, retrospectivamente, con él en mente. Después de todo, como si se tratara de un viaje temporal, The Smiths abrevó de aquella escuela de rockabilly y western swing de los ‘50. En esta relectura no hay orquesta, pero las guitarras de Jesse Tobias y Baz Boorer hacen sonar al todo como un conjunto musical esplendoroso. En “Lenny´s tune”, si bien compuesta por Tim Hardin, otro héroe de los 60, la homenajeada es la cantante Nico, de la Velvet Underground, que la incluyó en su pizarnikiana ópera prima, “Chelsea Girl”, disco fundamental en la educación sentimental de Morrissey. Y acaso si este disco no tuviera todos estos atributos, ya la sola presencia de “Wedding bell blues” (con el cantante de Green Day en coros) de Laura Nyro, una de la más bellas, singulares y perfectas cantantes de los 60 y 70, valdría todo el esfuerzo.

Cover en inglés significa portada, tapa de disco, pero también identidad falsa o escondite. Morrissey en “California Son” hace de un artista encubierto que contrabandea magistralmente canciones, no himnos, compuestos por otros y las convierte, nuevamente, en un disco maravilloso.