Opinión Lunes, 10 de junio de 2019 | Edición impresa

Triunfo por causas locales con efectos nacionales - Por Carlos Salvador La Rosa

Todas las razones de estas paso mendocinas son locales, pero es inevitable que sea leída nacionalmente como que Cornejo le ganó a Macri.

Por Carlos Salvador La Rosa - clarosa@losandes.com.ar

En estas Paso, como en todas las elecciones desde que ganó la gobernación, Alfredo Cornejo logró que tanto los candidatos oficialistas como los opositores navegaran al ritmo y por las aguas que él les indicó. Fue el estratega político de la batalla, con lo cual acaba de confirmar su liderazgo provincial, puente de plata clave para desde ahora probar avanzar en los aceitosos y resbaladizos espacios nacionales.

De hecho esta elección tiene tantas connotaciones locales como nacionales. Y hasta podría decirse que tiene dos lecturas, una hacia dentro de Mendoza y otra hacia afuera de ella. Y ambas benefician a Cornejo. Hacia adentro al gobernador. Hacia afuera al presidente del partido radical.

Efectos nacionales

La lectura en los medios nacionales no será la más exacta acerca de las principales razones del triunfo de Cambia Mendoza pero será inevitable y dirá más o menos así: En la provincia el candidato de Cornejo le ganó de forma rotunda al candidato de Macri.  

Y otra lectura secundaria pero importante en relación a como se están alineando las fuerzas políticas en el país: En la oposición la candidata de Cristina Fernández se impuso al peronismo local tradicional. O sea, lo venderán como uno de los primeros efectos positivos de la fórmula Fernández-Fernández. Es cierto que la joven Anabel Fernández Sagasti es del riñón de la expresidenta y que hizo un muy digno papel en una provincia conservadora y escasamente K. A la vez que provocó un terremoto en el ya de por sí alicaído peronismo de los intendentes sobrevivientes a la debacle peronista local de 2015.

Pero sin embargo, nada tiene que ver una cosa con la otra. Sagasti se impuso por causas enteramente locales.

Causas provinciales

Más allá de la inevitabilidad de ver desde Buenos Aires un triunfo de Cornejo sobre Macri y de Cristina Fernández sobre los peronistas no K (o no tan K), lo cierto es que la característica principal de esta Paso fue su carácter predominantemente local. Estrategia que Cornejo se propuso desde el principio y cuyo triunfo tan importante se debe a esa decisión. Una elección que se fue tejiendo desde el comicio legislativo anterior, y que Cornejo supo leer bien.

¿Cornejo versus Macri?

El gobernador jamás quiso confrontar contra Macri, no porque le preocupara esa lid, sino porque su intención fue provincializar todo. Nunca le interesó ganarle al presidente sino que éste desapareciera absolutamente de la elección, como si no existiera. 

A su vez, Macri tampoco quería pelearle a Cornejo por razones obvias. Porque sería casi imposible ganarle pero además porque si se perdiera, como se perdió, se privaría de adjudicarse Mendoza como un triunfo suyo o al menos de Cambiemos, tal cual le pasó con el triunfo radical en Jujuy que es su primer triunfo local. No así Mendoza, o no tan así.

Eso no quiere decir que cuando Macri vio que era inevitable que De Marchi, por su propia decisión, se le enfrentara al candidato de Cornejo, el macrismo no lo ayudara al hombre del Pro, como efectivamente lo hizo, pero tratando de disimular públicamente lo que más pudo su apoyo.

Un salto sin red

De Marchi hace mucho tiempo que viene construyendo su oportunidad y esta vez decidió jugarse el todo por el todo debido a su buena gestión municipal, a que empezó siendo más conocido que Rodolfo Suárez y a esa discutible opinión duranbarbista que los aparatos políticos casi no cuentan en las elecciones. 

Nada le sirvió y terminó con un fracaso que en lo coyuntural comparte con Macri.

Aunque lo suyo haya sido una decisión enteramente local, sin ninguna relación con lo nacional.

En marcha hacia la city

También, aunque Cornejo no lo haya buscado, esta semana podrá presentarse en Buenos Aires a discutir con el macrismo su participación en Cambiemos con una autoridad política que hasta ayer podía discutírsele por la aún inentendible locura cordobesa donde la UCR se incineró sola. Y si en la incineración contó con la ayuda de otros socios de Cambiemos, la responsabilidad política sigue siendo suya, puesto que el radicalismo ya es mayorcito como para dejarse manejar por terceros.

En fin que sin haberlo buscado, Mendoza es una carta ganadora que Cornejo puede presentar no sólo contra el peronismo sino también contra el propio macrismo para aumentar su correlación de fuerzas internas a nivel nacional. Algo que no logró tanto por su genio como por errores ajenos, pero que él supo transformarlo en triunfo todo suyo.

La hora del Rody

Fue también un acierto el candidato a gobernador que presentó. Era un secreto a voces que él hubiera preferido a Martín Kerchner, un hombre de su círculo de confianza más estrecho y al que impulsó a pelearla casi desde que inició su gestión. Pero cuando vio que las encuestas no lo ayudaban eligió a Rodolfo Suárez, quien resultó ser un candidato muy sensato y razonable para el electorado mendocino, que a partir de esta semana tendrá  unos meses para demostrar su valía, como el gran ganador de las primarias. Suárez con este triunfo ya tiene los galones suficientes para ponerse al frente de la campaña, mientras que Cornejo, también gracias a este triunfo, pero no sólo por él, puede comenzar a imaginar su destino nacional. Y ayudar a ganar a Cambiemos, aportando como propuestas lo que hasta ahora lanzó como muy duras críticas.

La venganza fue terrible

Ni siquiera el resultado opositor le es enteramente ajeno a Cornejo y su estrategia. El gobernador comenzó su gestión atacando lapidariamente a su antecesor Paco Pérez, pero tendió un manto de negociación con los intendentes peronistas sobrevivientes a fin de reformar la Constitución y lograr su reelección. Estos le prometieron apoyo pero en el momento de la decisión se la negaron. Y desde entonces  Cornejo se propuso lastimarlos en todo lo que pudo, con lo que logró colocarlos a la defensiva. Ellos jugaron todas sus cartas a sobrevivir en los municipios que hasta eso Cornejo les intentó quitar con una enmienda. Y se olvidaron, o no pudieron ocuparse del resto del peronismo provincial.

La hora de Anabel

En la elección legislativa anterior, los jóvenes cristinistas casi le ganan al representante de los intendentes, o sea que lo que acaba de ocurrir ahora es la continuación clarísima de la misma estrategia que siguieron en ese entonces, pero perfeccionada. Algo también local, no nacional.

Más allá del cristinismo que siempre profesaron y nunca negaron (defendieron a Cristina sin rubores, pero no jugaron la elección principalmente a lo que ella les podría sumar) se mostraron como jóvenes y renovadores frente a un peronismo mendocino que desde hace mucho tiempo no puede mostrar nada nuevo. Además tuvieron la habilidosa picardía de sumar a todos los viejos peronistas que habían gobernado municipios hoy ganados por el radicalismo, pero que algo de poder territorial conservaban. Y a los cuales los intendentes peronistas no pudieron contener. 

Y con esa suma de los cristinistas renovadores y los viejos zorros del viejo PJ, se logró la hazaña  con la cual Anabel Fernández Sagasti será la candidata a gobernador K en la conservadora provincia de Mendoza. Joven que además de ganar por todo eso, tuvo la habilidad de mostrarse como la peronista más cercana a Cornejo sabiendo que eso le sumaba cuando los intendentes se enemistaron con él. 

Vale decir, también la joven cristinista ganó por cuestiones más locales que nacionales, o sea supo jugar el juego que impuso Cornejo y le fue muy bien.