Editorial Miércoles, 22 de enero de 2020 | Edición impresa

Trascendente viaje presidencial a Israel

El presidente Fernández participará, junto a otros jefes de estado, de un evento sobre el holocausto que se realiza en Jerusalén.

Por Editorial

El presidente de la República Argentina participará mañana, en Israel, en el Foro Internacional de Líderes en Conmemoración del Día Internacional de Recordación del Holocausto y la Lucha contra el Antisemitismo, en coincidencia con el 75 aniversario de la liberación de prisioneros del campo de concentración de Auschwitz-Birkenau. La evocación, organizada por el Estado de Israel, tiene un carácter histórico de enorme trascendencia ecuménica.

La presencia de Alberto Fernández en este foro mundial debe considerarse como de máxima relevancia, ya que su corta estadía en ese país coincidirá con los mandatarios de Rusia, Francia y Alemania, entre otros países centrales de la realidad mundial.

Se trata del segundo jefe de Estado argentino en viajar a Jerusalén. El primero fue el presidente Carlos Menem, a fines de setiembre de 1991. En aquella ocasión el político riojano también visitó el museo del Holacausto Yad Vashem, como lo hará ahora el actual mandatario argentino.

Claro, el contexto es bastante distinto porque en 1991 no se habían producido los devastadores atentados contra la embajada de Israel en Buenos Aires ni a la Asociación Mutual Israelita Argentina, Amia, hechos ocurridos en 1992 y 1994, respectivamente.   

La decisión del gobierno de Fernández de concurrir a Jerusalén marca un nuevo hito en la historia de las relaciones bilaterales entre la Argentina e Israel. Una relación nacida desde la fundación del Estado de Israel, en 1948. Si bien en ese momento, la Argentina se abstuvo en la votación en Naciones Unidas de noviembre de 1947 en la que se decidió la partición del mandato británico sobre Palestina, el gobierno de Perón rápidamente buscó reparar el hecho enviando a Pablo Manguel (1912-1984), una figura destacada de la colectividad judía de la época, como primer embajador.  

Por otra parte, es muy valiosa la relación de amistad entre los dos pueblos, derivación del hecho de que en nuestro país existe la colectividad judía más importante del mundo iberoamericano. A su vez en Israel residen casi cien mil argentinos, entre los que se cuenta un grupo importante de mendocinos. 

Otra prueba de la vinculación de ambos países fue el viaje realizado a Buenos Aires por el primer ministro Benjamín Netanyahu, en 2017, el primero realizado por un jefe de gobierno israelí a Sudamérica en toda la historia.

De todos modos, no se puede negar que la relación bilateral argentina-israelí tuvo una alteración ponderable a partir de la firma del llamado Memorándum de Entendimiento con la República de Irán de enero de 2013. Aquella decisión provocó un daño serio en los vínculos entre los dos Estados, y se extendió en sus consecuencias hacia los Estados Unidos. Por eso este viaje puede contribuir a mejorar las relaciones.  

La importancia de Israel para nuestro país radica en múltiples aspectos: es un país con un alto ingreso per cápita, importador de alimentos, especializado en desarrollo de alta tecnología y en provisión de bienes y servicios con alto valor agregado, y reconocido internacionalmente como un modelo exitoso de sinergia entre la academia, el sector privado -con gran participación de pymes- y el Estado.

En la cuestión Malvinas y en el marco de la Asamblea General de las Naciones Unidas, el país asiático votó a favor de nuestras pretensiones en 1965, 1973 y 1982.

También incide en la relación bilateral la visión que fija el país al considerar al Holocausto como una verdad histórica irrefutable, y al manifestarse contra el antisemitismo y el negacionismo, y es una ratificación de la Argentina como crisol de creencias que desean la paz y que plantea el alerta en forma indirecta contra el ascenso de cualquier forma de odio religioso.