Escribe el Lector Sábado, 14 de diciembre de 2019 | Edición impresa

Tras el Muro de Berlín

Por José Carrasco

Revive en estos momentos al conmemorarse el 30 aniversario de la caída del muro de Berlín, la experiencia vivida en 1964 cuando con un grupo de estudiantes de Ciencias Económicas fuimos a visitar Berlín. 

Partimos desde Alemania Occidental con una ruta donde sólo existía la capa asfáltica ya que estaba cercada en ambos lados por alambres de púas y torretas. 

Por ese camino llegamos a Berlín occidental donde el Plan Marshall había hecho maravillas dejando la ciudad como nueva, a pesar de los bombardeos. 

Cuando decidimos pasar a Berlín Oriental dominado por la URSS, tuvimos que pasar primero por el control policial, donde nos controlaron los pasaportes y el dinero que portábamos, luego el bus tuvo que hacer tres zigzag para traspasar grandes bloques de hormigón colocados en forma asimétrica para hacer más complicado el ritmo de marcha. 

Luego nos bajamos del micro y empezamos a caminar un largo trecho hasta llegar a los primeros rollos de alambre de púa. 

Posteriormente a eso, pedazos de rieles cruzados en forma de X, un vacío y nuevamente los alambres y nuevamente los rieles. 

Entiendo que caminamos como 400 m, siempre mirando a las atalayas que estaban diseminadas cada tanto. 

Un silencio sepulcral hacía temer que en cualquier momento alguien disparara o nos detuvieran. 

Nos invadió un miedo terrible porque el panorama no era nada feliz. 

Una vez en la propia Berlín oriental, nos encontramos con edificios en pie pero con todos los testimonios de los bombardeos y muy poco tráfico de vehículos. 

Y muy disímil el panorama del que nos ofrecía Berlín occidental. 

Sin abrir juicios sobre la situación que provocó la construcción de aquel muro, sólo nos quedó la experiencia de haber traspasado la muralla sin ningún inconveniente pero quedó en nuestra mente que habíamos estado en un lugar y en un momento irrepetible de la Historia Mundial. 

José Carrasco

DNI 6.887.267