Opinión Lunes, 13 de mayo de 2019 | Edición impresa

Todos quieren algo de la victoria - Por Marís E. Casullo

Por Marís E. Casullo - Politóloga

Las encuestas esta vez no fallaron: confirmaron el triunfo muy amplio de Juan Schiaretti, que ya venía siendo masticado con meses de antelación por los dos radicales derrotados, Mario Negri y Ramón Mestre.

En el ámbito nacional los principales líderes políticos del país salieron desde temprano ayer a intentar capitalizar la victoria de Hacemos por Córdoba, pero no está nada claro cómo se extrapolará este triunfo del peronismo cordobés en las elecciones presidenciales.

Por un lado, el Gobierno nacional tiene una mirada muy extraña. Dicen: si ganaba Negri, ganábamos nosotros; si ganaba Mestre, ganábamos nosotros; y como ganó Schiaretti, ganamos nosotros. Aunque fue a todas luces una derrota para la Casa Rosada.

Pero también Roberto Lavagna; Miguel Pichetto, que nominó a Schiaretti como el principal conductor de Argentina Federal, y Sergio Massa, los presidenciables de Argentina Federal, festejaron la reelección del mandatario cordobés.

Inclusive en el kirchnerismo hay cierta satisfacción, aunque moderada, por el triunfo de Schiaretti, sobre todo porque se atribuyen el hecho de haber bajado la candidatura Pablo Carro para facilitar su reelección.

Es raro, esta victoria de Schiaretti parece dejar satisfechos a todos. Inclusive a Elisa Carrió, que anoche, con una especie de stand up, celebró que Negri haya sacado más votos que Mestre. En otras palabras, festejó el “triunfo” de su amigo diputado en la interna contra el intendente de la capital, que nunca se realizó.

El discurso que dio Schiaretti no ofreció grandes pistas de cómo será su posicionamiento en lo nacional.  

Más allá de que él negocie, parece poco probable que Schiaretti vaya a pronunciarse definidamente por uno de los precandidatos presidenciales. O quizás lo haga, pero seguramente será más cerca de la elección.