Fincas Sábado, 18 de enero de 2020 | Edición impresa

Tecnología: avanzan en el mejoramiento genético de duraznos en Jujuy

Un equipo de investigadores trabaja en el desarrollo de nuevos cultivos que posean características sobresalientes.

Por Redacción LA

Desde Jujuy salen los primeros duraznos y nectarinas que se comercializan en los grandes mercados del país. Esto se debe, entre otros factores, al clima peculiar y la excelente ubicación de los valles templados. Gracias al potencial de la región para la producción de fruta primicia, investigadores del INTA y de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Jujuy, avanzan en el mejoramiento genético de frutales de carozo con el objetivo de obtener cultivares que se destaquen por la precocidad, la calidad, el rendimiento y con bajo requerimiento en horas de frío.

De acuerdo con Viviana Curzel, especialista en frutales del INTA Perico –Jujuy–, “buscamos obtener cultivares más precoces, con fruta de buen tamaño, color y sabor para ampliar la oferta de variedades promisorias para el sector productivo”.

 

“Conocemos el potencial que tenemos en la región para la producción de fruta fresca de primicia”, expresó Curzel y agregó: “Nuestro objetivo es ser el centro de referencia del país en frutales con bajos requerimientos en horas frío, con cosechas extra tempranas y tempranas y aprovechar la ventana comercial desde septiembre a noviembre”.

Campo de pruebas

Ensayos realizados en la parcela experimental Los Alisos avanzan en el mejoramiento genético de variedades de durazno y nectarinas. “En la presente campaña se realizaron ocho cruzamientos, siete entre variedades de durazno y uno entre nectarinas”, detalló la investigadora del INTA.

 

Un punto clave en este proceso es el tratamiento diferencial que le brindan a las semillas. “Debido a que las variedades son de ciclo corto de producción –alrededor de 90 días entre floración y cosecha– generan semillas cuyos embriones son inmaduros”, explicó Curzel quien detalló que para asegurar buenos resultados utilizan técnicas específicas como el rescate de zigotos o cultivo de embriones.

“Los avances en los trabajos iniciados son positivos”, aseguró la especialista del INTA y añadió: “Obtuvimos más de 2.300 flores polinizadas, un 70 % de frutos cuajados y, hasta la fecha, alrededor de 200 semillas sembradas en diferentes tratamientos”.

 

Tiempo de espera

En los próximos meses, el equipo de investigadores pionero en la identificación y selección de variedades para la región espera el desarrollo y crecimiento de los primeros híbridos para continuar con los trabajos de selección y difusión.

“Trabajamos para el desarrollo de variedades nacionales mejor adaptadas a las condiciones agroecológicas locales”, indicó la investigadora del INTA.