Muy Tecno Domingo, 2 de febrero de 2020 | Edición impresa

Tabletas: los 10 años del "eslabón perdido"

El 27 de enero de 2010, Steve Jobs presentó el iPad. Replicado por otras marcas, todavía lucha por encontrar su lugar en el mercado.

Por Nicolás Nicolli - nnicolli@losandes.com.ar

Para muchos, es una herramienta útil, ligera y eficiente. Para otros, el mesías que no pudo matar a la computadora tradicional. Lo cierto es que a 10 años del lanzamiento del primer iPad, la pantalla táctil multitarea emblema de Apple, lejos está de la revolución mágica que vaticinó. Los celulares lideran, las PC son irremplazables y este “eslabón perdido” -como lo definió Steve Jobs- aún lucha por encontrar su lugar en el mundo.

La idea de una tableta interactiva y portable data desde la década de 1960. Varios recordarán haber visto una tecnología parecida en “2001: odisea del espacio”, de Stanley Kubrick, pero en la vida real el concepto debería atribuirse al Dynabook, desarrollado por Alan Kay, por entonces un joven empleado más en el Xerox Palo Alto Research Center. Su idea era la de una computadora personal con fines educativos: acercar un “libro dinámico” a los más pequeños para proporcionar los andamios cognitivos de la misma manera que los textos impresos.

 

El Dynabook mostraba una pantalla táctil de cristal líquido, memoria para unas 500 páginas y un teclado con una inédita interfaz gráfica. Sin embargo, la primera tableta de la historia nunca pudo fabricarse por las obvias limitaciones de la época y el escaso interés de Xerox. El precio estimado, además, era poco atractivo para las familias: 500 dólares. 

Cuenta la leyenda que la tableta de Kay, quien trabajó en Apple a mediados de los ‘80, no sólo influenciaría a Jobs para el iPad sino también para el mismísimo iPhone lanzado en 2007. El jefe de Apple le preguntó si el smartphone “era lo suficientemente bueno como para ser criticado”, a lo que el creador del Dynabook le sentenció: “Sólo hacé la pantalla al menos de no más de 8 pulgadas y dominarás al mundo”.

No obstante, Microsoft se adelantó bastante a la era del iPad. En 2001, la empresa liderada por Bill Gates adaptó su Windows XP para los dispositivos licenciados a los que llamó Tablet PC, fabricados y puestos a la venta por HP -o Compaq- y Acer. Era una especie de laptop convertible, ya que adaptaba las funciones de escritorio a las limitaciones de un equipo portátil. Y quizás su mayor pecado: no era un software nacido para usarse con los dedos sino que forzaba la adaptación de un formato existente. 

 

Jobs había presentado el primer iPad el 27 de enero de 2010, tres años después de revolucionar la telefonía móvil y el paradigma de la comunicación digital con el iPhone.

La mente detrás de Apple describió a su nuevo chiche como un dispositivo “mágico”. En aquel momento fue una sorpresa el precio del iPad: el aparato inicial de 16 GB costó 499 dólares, la misma cifra que el Dynabook de 1972. 

Este híbrido entre el iPhone -aunque con muchas similitudes al iPod touch- y la MacBook fue el último proyecto que Jobs pudo presentar antes de su muerte. Le siguieron varias generaciones -el primer iPad sin cámara tuvo críticas por su naturaleza cerrada de sistema operativo- hasta llegar al tope de gama con la serie del iPad Pro, enfocada al uso profesional y académico con compatibilidad con Mac como segunda pantalla.

Apple ya había vendido más de 15 millones de iPads antes del lanzamiento de la segunda generación del dispositivo. Para fines de 2018, confirmó que había roto la barrera de las 400 millones de unidades en el mundo. Y todos los fabricantes (Samsung, HP, Microsoft, Sony, Huawei...) tenían su versión. 

 

Así las cosas, nada de acabar con la era de la PC: después de seis años en baja, en el segundo trimestre de 2018 aumentaron 1,4% las ventas de las computadoras a nivel mundial, lo que se traduce en un total de 62,1 millones de unidades vendidas en ese período, según un reporte de la consultora estadounidense Gartner. Uno de los factores es que cambiar la tableta o la computadora dejó de ser prioridad -el iPad se mantiene técnicamente en el tiempo-, al contrario de lo que pasa con el universo de los móviles, en el que Apple saca un “nuevo” equipo cada año o Samsung exprime al máximo su línea Galaxy.

¿Y en lo que respecta al entretenimiento? Dejamos la palabra a Martin Scorsese: para el estreno de “El irlandés” (Netflix), el director aprovechó y pidió que si se quiere ver una de sus películas -o cualquier otra- “por favor, no se vea en un teléfono, en un iPad grande como poco”.