Opinión Domingo, 9 de febrero de 2020 | Edición impresa

Sustentabilidad, un estilo de vida - Por Alejandra Vargas

En Mendoza la movida va ganando fuerza. Hay Pymes que van creciendo de la mano de la economía circular-

Por Alejandra Vargas - avargas@ losandes.com.ar

Los diez países más sustentables son europeos. Esto no quiere decir que debamos mudarnos a Suiza, Luxemburgo, Austria, Singapur, Alemania, España, República Checa, Austria, Suecia o Noruega para poder llevar una vida más amigable con el ambiente y la sociedad en general. 

Vale la pena destacar que cuando hablamos de sustentabilidad o consumo sustentable, hablamos de algo más que la conciencia ecologista. Llevar un estilo de vida sostenible “consiste en dar respuesta a las necesidades básicas, ofrecer una mejor calidad de vida, minimizando el uso de los recursos naturales y emisiones y sin comprometer las necesidades de las generaciones futuras”. Esto no sólo involucra a empresas o pymes, también abarca a cada uno de los ciudadanos.

Conceptos como “economía circular”, “gestión de residuos”, “ecotecnología”, “impacto positivo”, “consumo responsable”, han dejado de ser un sueño o una utopía. Cada día hay personas que trabajan para que estos términos dejen de ser una moda y se conviertan en una realidad.

Según informaron desde Unilever, en agosto del año pasado, “dos tercios de los consumidores a nivel global eligen marcas que apoyan temas sociales, y más de 90 por ciento de los millennials aseguran que cambiarían de marca por alguna que adopte una causa”.

Los datos de la compañía tienen su correlato con un informe que dio a conocer la red social Pinterest sobre las búsquedas que hacen los usuarios en la plataforma que nació en 2010. Por ejemplo, registraron un aumento de 265% en las búsquedas de “vida sustentable para principiantes” respecto de 2018. De acuerdo con su publicación, las diez búsquedas principales en Pinterest sobre sustentabilidad son: “vida sustentable”, “arquitectura sustentable”, “moda sustentable”, “embalaje sustentable”, “hogar sustentable”, “sustentabilidad en el cuidado de los niños”, “vida autosustentable”, “desarrollo sustentable”, “energía sustentable” y “productos sustentables”.

Esas categorías incluyen recomendaciones para eliminar el uso del plástico y tener ‘cero desperdicios’, elegir utensilios ecológicos, reducir la huella de carbono, decoración de segunda mano, intercambiar o alquilar ropa, confeccionar prendas vintage, descubrir marcas de moda sustentable que utilicen materiales reciclados y orgánicos.

Según la Organización de las Naciones Unidas, cada año salen de las fábricas 62 millones de toneladas de ropa; en tanto, se estima que 95 por ciento de las prendas que se tiran pueden volver a utilizarse. La consultora sueca Green Strategy ha planteado siete formas de moda sostenible vistas desde la perspectiva del consumidor y el productor: prendas realizadas sobre la demanda para evitar desperdicios; ropa hecha con productos y procesos amigables con el medio ambiente; productos duraderos que evitan tener que modernizar el guardarropa con regularidad; marcas justas que se acercan a artesanos locales y protegen los derechos de los animales; firmas que reciclan; servicios de alquiler o préstamo de prendas y, finalmente, las prendas de segunda mano.

“Aunque sería ideal que la producción y el consumo de ropa procedan de la manera descripta anteriormente, la realidad aún no es así. En lo que podemos esforzarnos es que cada individuo intente encontrar sus formas de moda más sostenible”, admiten y sugieren en la página de la firma.

En Mendoza, la movida va ganando fuerza. Hay pequeñas empresas y emprendimientos que van creciendo de la mano de la economía circular; ésa que, basada en la reducción, la reutilización y el reciclaje, busca que el sistema sea útil para la sociedad y el planeta, revalorizando el entorno y los recursos. Existen diferentes iniciativas -oficiales, como las leyes, y civiles, de voluntarios- que impulsan el cambio de hábitos para erradicar, por ejemplo, el uso del plástico o para ser solidarios con el uso del agua. Crece la cantidad de personas que, en vez de tirar una prenda en buen estado, la dona o la vende, y/o, en lugar de comprar una nueva, compra o alquila (este aspecto también tiene un componente económico importante: la realidad es que ajusta el bolsillo; sin embargo, incorporarlo como parte del consumo responsable es una buena idea).

La consigna es sencilla: siguen vigentes las 3 “r” de reducir, reciclar, reutilizar. Aunque no siempre es la solución más económica, porque los procesos son más cuidados y eso implica otros costos. La clave está en que se haga masivo.