Sociedad Martes, 30 de abril de 2019 | Edición impresa

Súper urbanos: los que eligen vivir en “espacios reducidos”

Muchos estudiantes, matrimonios jóvenes o personas solas prefieren ambientes pequeños o compartir un alquiler.

Por Francisco Guerrero - fguerrero@losandes.com.ar

Cerca del Centro, del trabajo, la facultad y los lugares de diversión nocturna. Un combo soñado para muchos, especialmente los jóvenes. Y algo más: un espacio reducido y compartido con amigos o compañeros. Vivir en monoambientes, pequeños departamentos o compartir casas no es nuevo, pero la tendencia va en aumento.

Los terrenos de 250 a 300 m2, donde había antiguas casas céntricas, y en otros puntos de la provincia, se transformaron en complejos de cuatro, cinco o seis departamentos. Y eso que por ahora no se permiten los micropisos (20m2 de superficie), que sí son tendencia en el mundo.

José Gutiérrez / Los Andes

Actualmente, la unidad mínima de superficie para vivienda en Capital es de 32 m2 en la Cuarta Sección y de 45m2 en la Quinta. En Godoy Cruz, el espacio mínimo habitable es de 30m2, mientras que en Guaymallén, de 32m2. En todos los casos se debe agregar cochera y patio. Las Heras va un poco más allá y su código de edificación permite unidades no menores a 25m2.

 

En la Quinta Sección, la zona cercana a la Universidad Tecnológica Nacional, el Magisterio, las escuelas secundarias de calle Rodríguez y la Universidad de Mendoza (comúnmente denominada “zona educativa”), es un sitio que cumple con las características para llevar adelante esta forma de habitar la vida que aceptan muchos jóvenes.  

Los jóvenes, cómodos  

“Convivimos en una casa junto a otros compañeros de otros países o provincias argentinas, eso es lo bueno de compartir una vivienda, porque te permite intercambiar experiencias y conocer gente, estoy muy feliz por esto”, asegura Jocabed Atondo, estudiante de Ciencias Económicas de la UNCuyo. Ella es de Sonora, México, y se encuentra de intercambio en nuestra provincia hasta mediados de año. “Estamos muy cómodos en la casa, ubicada en calle Olascoaga de la Quinta. Si bien vivimos varios en un mismo lugar, cada uno mantiene su intimidad”, agrega Jocabed.  

José Gutiérrez / Los Andes

Juan Matías Pagliafora es de Rivadavia y vive junto a compañeros y amigos en un complejo de departamentos de calle Rodríguez. “Estamos justo frente a la UTN, cruzamos y vamos a cursar. Es muy cómodo vivir aquí”, comenta el joven estudiante de ingeniería, que alquila hace un año.

 

Es que compartir el departamento “es una buena forma de bajar costos y no tenés que viajar todos los días desde Rivadavia a la Capital. Acá tenemos la facilidad de tener cada uno su habitación. Esta posibilidad te simplifica el estudio. Y estamos cerca del Centro para hacer trámites, y de los lugares de diversión, como la calle Arístides Villanueva”. 

Flexibilización urbanística

Desde la comuna capitalina, Mario Isgró, titular de Planificación y Ambiente, señaló que se modificaron los valores e indicadores urbanos en ciertas zonas de las ciudad.  

“En la Cuarta Sección se ha liberado de aforos y se exime de tasas al propietario una vez terminada la obra civil. Esto es para fomentar el desarrollo inmobiliario en ese sector y también para buscar que la gente vuelva a vivir en Ciudad, ya que desde 1961 a la fecha prácticamente no hemos tenido crecimiento demográfico. En 1961 teníamos 110.000 habitantes y ahora somos 124.000”, comentó Isgró. Y agregó que el espacio mínimo de una unidad habitacional es de 32 m2 en la Cuarta y 45 m2 en otras zonas, como es la Quinta Sección. Y aclaró: “Se da un fenómeno sobre todo en los jóvenes, que alquilan una casa y comparten los servicios. Esto se da en chicos que estudian o se independizan de sus padres. También tenemos al propietario que vive en su casa y se adhiere a Airbnb para recibir turistas”.

José Gutiérrez / Los Andes

Darío Falcone, de Obras Privadas de Godoy Cruz, dijo que la unidad habitacional mínima a construir es de 30m2 más el baño y cochera, de acuerdo a la zona. En los departamentos, más de cinco unidades cada una deberá llevar cochera.  “Hemos observado que estos departamentos chicos tienen aceptación entre los jóvenes, o matrimonios jóvenes, pero al cabo de dos años buscan una vivienda un poco más grande.  

Los departamentos llamados monoambientes deben tener un local principal (comedor) de 14 m2 como mínimo a esto se agregan los espacios secundarios, como la cocina, que debe tener un mínimo de 6 m2 y los dormitorios 7,50 como mínimo”.  

José Gutiérrez / Los Andes

Falcone destacó que las unidades más requeridas son los departamentos de dos dormitorios (de 65 a 75 m2). Miguel Valentini, de Obras Privadas de Guaymallén informó, como el resto de los funcionarios, que no tienen proyectos para los llamados micropisos y que la superficie habitacional mínima es de 32 m2, más espacio para cochera y patios.

Desde Las Heras, Mario Delugan (titular de Obras Privadas), informó que para los ambientes unificados en dormitorio-estar-cocina, o monoambientes, la superficie no puede ser inferior a 25 m2. 

Lejos de los micropisos, por ahora

El arquitecto Alejandro Neri opinó que aún resta mucho camino por delante para que en Mendoza existan los micropisos.  

“Aquí todavía seguimos pensando en la casa grande, con todas las comodidades, pero vemos que en otras partes del mundo, en grandes ciudades, ya no queda espacio para crecer. Y estos proyectos vienen a ser una buena alternativa.Por ejemplo, hace unos días vimos un programa de televisión que mostraba una habitación en Copenhague y sólo cabía una cama matrimonial y casi nada más”.  

Para el caso de los chicos que buscan este tipo de sitios para compartir, ya sea como estudiantes o para independizarse de sus padres, la psicóloga Haydé Beneites comentó que esta es una tendencia propia del siglo XXI, donde las nuevas generaciones tienden a independizarse. “Compartir una vivienda, un departamento, es una forma de bajar los costos y además aprender a convivir con otros”.

 

La psicóloga explicó que en algunos casos esta convivencia puede fracasar por falta de adaptación del grupo, chicos desordenados, que no respetan los tiempos del resto, por ejemplo.

Y añadió: “Como contrapartida, lo que es sintómático es el otro caso: adultos de más de 35 años, con profesión, trabajo que todavía viven con sus padres. Eso es una adolescencia prolongada”.

 

Opinión: Una estrategia habitacional -  Por Sonia Roitman

Creo que hay que considerar que el déficit habitacional es un problema en casi todas las ciudades del mundo, sobre todo para sectores de ingresos bajos y medios. Reducir el tamaño de la vivienda puede ser una estrategia para acceder a una solución habitacional de menor valor. 

También el tamaño del hogar ha disminuido. Ahora, las viviendas unipersonales representan hasta un tercio del total de los hogares en algunos lugares. Eso hace que una sola persona necesita menos espacio. Así como los jóvenes que se van a vivir solos y requieren un solo ambiente, también están las personas no tan jóvenes, que son solteras que no tienen hijos o que si los tienen ya no viven con ellos, también requieren ambientes más reducidos.

Y lo mismo para muchas personas mayores, de más de 70 años, que buscan este tipo de vivienda , ya que muchas de ellas viven solas. Están apareciendo opciones colectivas, como el cohousing, que tiene que ver con vivir con otras personas para reducir gastos. Por otro lado se presenta una situación que se va acentuando cada vez más: personas que están solas y buscan estrategias para subsanar esa soledad, ya sea con amigos, compartiendo ciertos espacios. 

En la actualidad se produce un cambio relacionado a la reducción de recursos. En Mendoza y en otras partes, el suelo urbano es escaso , entonces en algunas ciudades hay políticas explícitas de densificación de la ciudad, para que no se siga creciendo horizontalmente, no se siga extendiendo la trama urbana.

Eso hace que se crezca en altura, que los espacios sean más reducidos. Ya no hay jardines, pero esto implica un cambio cultural. En muchos casos, para una persona es más cómodo vivir en un departamento que vivir en una casa, por razones de seguridad, de mantenimiento y en practicidad. 

 Sonia Roitman es socióloga mendocina, planificadora urbana e investigadora de la universidad de Queensland, Australia.