Espectáculos Domingo, 19 de enero de 2020 | Edición impresa

Sube, sube: por qué el cerro Arco nos gusta tanto

Ya sea en bici o a pie, de día o de noche, entre deportistas o amateurs, ya es un punto de encuentro para los días de verano.

Por Carina Bruzzone - Especial para Estilo Verano

Lo tenemos tan cerca  y es tan nuestro que todos quieren hacerle cumbre. Pero no es tan fácil ni recomendable para cualquiera que desee “salir a dar un paseo”, porque el Cerro Arco tiene una complejidad que amedrenta a los deportistas intermedios, preocupa a los médicos, enloquece a los bikers y sobrecarga a la patrulla de rescate que cada año debe hacer varias intervenciones. 

Hace tiempo, este cerro se utilizaba exclusivamente para el entrenamiento de deportistas de alto rendimiento, pero la creciente afluencia de público hizo que estos prefirieran comenzar a frecuentar otros aledaños. Pero este no es el único motivo, la complejidad técnica por altura y tipo de suelo hace que tanto corredores como ciclistas destinen solo algunos entrenamientos al año en el Arco y que lo reserven casi exclusivamente para las instancias previas a una carrera importante. 

 

Sin embargo deben ser pocos los mendocinos de a pié que no ostenten en redes la famosa foto con el cartel que reza su nombre, y muchos menos los que aún no hayan logrado la preciada imagen con un borroso fondo de la ciudad. 

Pero atención: lo cierto es que para subirlo hay que tener ciertas consideraciones, entre las que intervienen la salud, el tipo de entrenamiento, el momento del día y el estado del tiempo. Pese a esto, el mendocino promedio cree que es una salida más y que con una botellita de agua (y a veces ni siquiera eso) alcanza para conquistar su cumbre.

 

Desafío para los deportistas

El profesor de Educación Física Juan Altamirano, entrenador de grupos de “trail running” en Alto Running, considera que subir solo este cerro no alcanza para un entrenamiento de alto nivel, por eso sus corredores generalmente suben además el Santo Tomás, Gateado, Vizcachera y Áspero, pero de igual modo sirve, ya que la inclinación es muy pronunciada.

“En 3 km y medio que hay desde la base a la cumbre, hay 500 metros de desnivel positivo. Es como subir cinco cuadras en 3 kilómetros, es muchísimo”, compara Altamirano.

 

Por su parte, Pedro Alcaraz  (montañista y runner de ultra maratones y alta montaña) considera que lo bueno del cerro Arco es que está muy cerca: “En tan solo 15 o 20 minutos estás en un lugar que te permite un entrenamiento muy exigente, ya que en la base estás a 1100 msnm (metros sobre el nivel del mar) y en la cumbre a 1600 msnm”. En este sentido, explicó, la diferencia de entrenamiento que requiere un corredor de un andinista “se les nota en la indumentaria, pero además los andinistas suben caminando porque es un gran entrenamiento de resistencia para alta montaña y muy cerca de la ciudad”, añade.

También es un lugar muy frecuentado por bikers (para los que no conocen el término, se refiere a los que utilizan bicicletas de mountain bike), que lo usan para hacer trabajo de “cadencia”, que es pedalear rápido.

 

 “Al tener 24% de inclinación es bastante intenso”, explica Julio Espósito, entrenador del grupo Experiencia Biker Team, quien junto a una de sus alumnas, Leticia B. Furlani, coincide en que “ayuda a entrenar unas pendientes con un suelo bastante complicado”. Como consecuencia de esto, aclara: “yo solo lo he subido a tramos, porque es una parte del entrenamiento súper exigida, se usa mucho para prepararse para las carreras”. 

Otra corredora y ciclista, Mariela Pouso, cuenta por qué es complicado aún en bajada: “Tiene grietas grandes y en bici he visto gente reventarse mal, porque se caen y se pegan una tremenda revolcada”. Sin embargo, destaca la cuestión lúdica, más cerca de la juntada con amigos y el disfrute: “En la parte social, el Arco es la vedette porque todo el que va para aquella zona es el primero que nombra... es el que más se conoce y todos quieren ir y sacarse la foto en el cartelito, es un clásico”, sin mencionar que en la base se encuentra el (muchas veces verdadero) motivo de la reunión: un barcito que ofrece bebidas frescas y comida para el que baja. “Al ser el punto de encuentro, el barcito está bueno porque es el único que hay para tomar algo o cuando llegás con ganas de comer algo, generalmente empanadas”, ríe.

 

Cuestión de salud

Si bien es un lugar de popularidad creciente, hay aspectos que pocos tienen en cuenta. Por ejemplo, se requiere al menos un entrenamiento físico mínimo, ya sea en gimnasio o al aire libre, para no sufrir lesiones u otros inconvenientes de salud. En este sentido, el doctor Sebastián Wolff, cardiólogo y deportólogo, habla acerca de lo que debe considerar tanto el ciudadano común que desea hacer este tipo de actividad, como el atleta: “El 80% de la muerte súbita de los deportistas ocurre porque tenían una patología que desconocían”. 

“El chequeo médico es fundamental para cualquiera, no solo los que se dedican al alto rendimiento”, y subraya que los factores de riesgo (tabaquismo, sedentarismo, sobrepeso, estrés, hipertensión y diabetes) son determinantes al momento de decidir qué actividad física realizar. “Tiene que ser progresiva, en calle o tierra”, asegura en tanto que recomienda no subir el cerro Arco con Zonda o durante la siesta.

 

Al rescate

Otro aspecto a tener en cuenta es la seguridad. Si bien el lugar no sufre ataques frecuentes, lo recomendable es ir siempre en grupo, cargar pocas pertenencias y tratar de hacer el recorrido con luz de día. El subcomisario Alejandro Alonso, jefe de la Patrulla de Rescate, explica por qué tanta gente “se pierde” en un cerro que tiene una sola vía para subir y bajar. “Lo más frecuente es que debamos hacer búsquedas porque no hacen la ruta común sino que deciden transitar los caminos alternativos y muchas veces los deportistas que recorren la zona sin accesorios (celular, luces y otros) los encuentra la noche y se desorientan o simplemente quedan enriscados, es decir entre riscos de considerable altura que no pueden sortear sin elementos de rapel”, detalla. 

Pero el caminante común, el que solo quiere ir a pasear, tener una linda vista y de paso “moverse un poco” suele ir sin los elementos básicos necesarios: es decir, un buen par de zapatillas de suela con tacos de goma para una buena adherencia al suelo, en jean y remera, y a veces hasta sin gorra ni protección solar. “El cerro tiene una gran dificultad de descenso, cuando la persona que sube no está entrenada o no tiene el equipo adecuado puede caerse y lastimarse”, explica el subcomisario Alonso. 

 

“El promedio anual de rescates en el cerro Arco es de 20 aproximadamente”, destacó. 

A simple vista no parece un número significativo, pero si tenemos en cuenta que el total de rescates es de un promedio de 150, de los cuales el 50% se realizan en el Aconcagua durante la temporada de ascensos, y los otros 75 se reparten a lo largo del año en todo el territorio provincial, la cifra que se lleva el Arco es muy considerable.

 

Ambiente y medio

Por último, el tema del cuidado del medio ambiente no es menor debido a la cantidad de basura que se puede apreciar a simple vista. En este sentido, Pedro Alcaraz, quien además de montañista y runner en su tiempo libre trabaja en una consultora ambiental, mencionó la carencia de infraestructura para evitar la contaminación: “No hay tachos en la subida, se podrían hacer algunos que se adecuen visualmente al paisaje. Muchas veces los corredores vemos botellitas vacías, papeles o bolsas y la metemos en la mochila para tiraros en los basureros de la base”, acotó.