+ Deportes Opinión Domingo, 21 de octubre de 2018

"Son los nietos del Enard", por Maxi Salgado, editor de Más Deportes

Buenos Aires 2018 sirvió para ratificar que el deporte argentino y el mendocino van por el buen camino. El desafío es no obnu

Por Maxi Salgado - msalgado@losandes.com.ar - Editor de Más Deportes Twitter: @maxisalgado

lguna vez un alto dirigente del Comité Olímpico me comentó: "un campeón olímpico cuesta entre 7 y 8 millones de dólares”. La cifra estadística, demuestra que las cosas no se dan por arte de magia. Nadie llega a subirse al preciado podio sin antes haber tenido una preparación adecuada y prolongada. Más allá de que puede pensarse que los Juegos de la Juventud están un escalón por debajo de los de mayores, no es fácil haber conseguido lo que hizo Argentina en Buenos Aires 2018.

 

Las 32 medallas entre las que relucen las 11 de oro (hubo 9 de plata y 12 de bronce) son la ratificación de que el plan que se comenzó a establecer hace nueve años en el país comienza a dar sus frutos.

 

La aparición del Ente Nacional de Rendimiento Deportivo (Enard) que se sustenta con el 1% de la facturación de los celulares fue el primer paso, porque consiguió dar al deporte nacional una base económica y a los deportistas la tranquilidad de que se podía pensar sólo en entrenar. 

 

Así, llegaron algunas medallas en el 2012 (Sebastián Crismanich) o 2016 (Paula Pareto). Para estos Juegos de Buenos Aires, el trabajo comenzó allá por 2014 con la detección de los talentos en todo el país. Fueron 3.600 jóvenes los que comenzaron este proceso para que quedaran los 142 que terminaron representando al país.

 

n la última etapa hubo 704 chicos que podrían haber estado y 562 que, por una cuestión de cupo, tuvieron que mirarlo desde afuera pero están en carrera de cara al futuro. El Enard modeló un programa que tuvo a 20 técnicos y unos 100 entrenadores. Los atletas pasaron meses concentrados y eso demuestra que no fue casualidad lo conseguido, como que tampoco es un esfuerzo personal.

 

Pero ojo, lo más importante es el derrame que deja este proceso y por el cual hay que bregar para que no se interrumpa y acá hago hincapié por que el presupuesto para el deporte será en el 2019 de 919 millones de pesos, según lo presentado en el Congreso, lo que significa una merma con respecto a los de los últimos tres años y de cara a una inflación que es un monstruo grande y pisa fuerte. 

 

En el caso de Mendoza, nunca hubiéramos soñado con tener 13 deportistas en un Juego Olímpico. La verdad es que el trabajo mancomunado de municipios (escuelas de iniciación deportiva en dónde la comuna elige el deporte y la provincia paga los profesores), provincia (centro de tecnificación, que es plata que se le da a las Federaciones para que los deportistas se entrenen durante ocho meses y centros de evaluación médica) y Nación (becas, infraestructura y financiamiento) nos permitió ampliar la base de la pirámide y, personalmente, creo que hay está el gran triunfo de este proceso.

 

De hecho no es fortuito que la provincia hoy vaya y consiga medallas en los Nacionales, en los Evita, en los Binacionales y, desde ya, en los Juegos Olímpicos. No es un dato menor que de los 13 representantes, siete hayan regresado con una presea. No importa, por otro lado, de que color. Porque serán espejos para los chicos de la provincia. Todos los mendocinos ahora saben hasta dónde puede llevarlos el trampolín. 

 

Desde hace tiempo en nuestra provincia la política deportiva está enfocada en el deporte de base y en la actividad social que es de dónde se nutren las entidades profesionales. En algún momento se lo criticó mucho por ello, pero el presente está dando la derecha a la decisión. Pero la realidad es que se está dejando un campo plagado de semillas que habrá que seguir abonando.