Opinión Domingo, 8 de diciembre de 2019 | Edición impresa

Somos masoquistas - Por Jorge Sosa

Por Jorge Sosa - Especial para Los Andes

Estamos destrozando este planeta. Hacemos todo lo posible para que la cosa empeore todos los días. Y si bien hay grandes responsables de este tierricidio somos todos cómplices de su situación. 

La contaminación está llevando al planeta al punto de no regreso. No podremos recuperarnos más de lo que hemos provocado en los últimos tiempos. 

Nos preocupamos si algo falta o falla en nuestra casa pero no nos preocupamos de lo que le está pasando a la casa de nuestra casa, que es el planeta. 

El planeta Tierra, por lo que conocemos, hasta ahora es un ejemplar único que no tiene réplica cercana. 

Estamos contaminando el agua, el aire, el hielo, los vientos, todo está tocado por esta actitud de irresponsabilidad por la que no hacemos nada. Es más, en la mayoría de los casos no nos damos cuenta, es más, en la mayoría de los casos no nos importa. 

Los glaciares son cada vez menos glaciares y eso es agua del futuro que comienza a escasear de manera alarmante. En los polos se están desprendiendo icebergs tan grandes como países y no hay forma de pegarlos de nuevo a los polos, viajarán a la deriva hasta desaparecer. Pero esto ha de aumentar la cota del agua a nivel mundial y entonces grandes porciones de territorio se verán invadidos por las aguas. Van a desaparecer lugares incónicos de este planeta: Venecia es una advertencia, está sufriendo las inundaciones más grandes de toda su historia. 

El plástico es uno de nuestros grandes enemigos, sin embargo no dudamos en utilizarlo en objetos que aparentemente son inofensivos pero que encierran todo un peligro ulterior. Hay lugares del océano donde es difícil encontrar agua, todo es plástico y son extensiones enormes. Los pescadores pescan botellas de gaseosas en vez de peces y no hay forma de alimentarse y hacer una paella con plástico. 

Los vientos que soplan arrastran aire contaminado y entonces hasta respirar se hace difícil. 

Chicas y muchachos de este mundo: ¿qué cuernos estamos haciendo? ¿No nos damos cuenta de que somos inquilinos temporales y debemos dejarles a las generaciones que vienen un mundo medianamente vivible y no un mundo que ya no se parece al mundo que fue alguna vez?

Quien deja de alquilar el departamento adonde vive debe, por contrato, dejarlo en las mismas condiciones en las que comenzó a habitarlo. Pues esto no se da. Estamos dejando la gran habitación tan maltrecha que les va a resultar muy difícil a los que vengan a poblarlo en el futuro, adecentarlo de una manera adecuada para que se pueda vivir. 

Chicas y muchachos de este mundo: esta es nuestra única posibilidad de vida. No hay otra. Por lo menos no una que hayamos descubierto. Por lo tanto no hay salida, no podemos decir “esta casa está muy deteriorada, me voy a buscar otra”. Porque no hay otra. Tal vez en el futuro se encuentre una pero hasta entonces dependemos de lo que tenemos y lo que tenemos es único y hasta ahora irrepetible. 

Che, ¿qué estamos haciendo? Esto es un suicidio masivo y no podemos aceptar que suceda sin hacer nada, simplemente mirando por  televisión los daños que estamos produciendo. 

¿Estamos a tiempo de parar esto? Bueno, apenas si tenemos una oportunidad y la estamos desaprovechando. 

Es increíble, nosotros mismos atentando contra nosotros mismos. Todos somos masoquistas.