Sociedad Domingo, 21 de abril de 2019 | Edición impresa

Solo un café o una cerveza: la primera cita ahora es “low cost”

Por cuestión económica y temor a que no resulte la relación, el primer encuentro romántico con alguien se impone fugaz y barato.

Por Ignacio de la Rosa - idelarosa@losandes.com.ar

Con la necesidad de cuidar el bolsillo -una misión que parece imposible hasta para el mismísimo Tom Cruise-, o quizás para tener la “salida de emergencia” a mano si las cosas no van del todo bien, la primera cita con formato “low cost” (bajo costo) cada vez es más común en Mendoza.

La opción de una extensa noche de restaurante o cine con el o la acompañante queda relegada por un “break” que incluye un cafecito en un bar o -por qué no- una pinta de cerveza en algunas de las tantas cervecerías que han proliferado.

Según una encuesta realizada por BlindLove (una aplicación móvil que vincula virtualmente a gente para que se encuentre cara a cara), 4 de cada 10 personas consultadas revelaron que “tomar un café” es la mejor opción para quienes se encuentran por primera vez en el mundo real y fuera de la virtualidad. En tanto, apenas 2 de cada 10 prefiere salir a cenar -sushi es la opción más elegida por ellos-; mientras que solo uno se inclina por la salida al cine.

 

“Te das cuenta ahí nomás si es la primera cita o no de una pareja que llega. Primero, porque ves la actitud entre ellos: están un poco tímidos y sin entrar mucho en confianza aún. Incluso hay veces en que llegan separados y tienen cada uno su teléfono en la mano. Te das cuenta que se están mandando mensajes para ver si ya llegaron y se cruzan justo”, resumió Lorena, moza de un café ubicado en el centro mendocino.

La cerveza es otra opción para las citas express y low cost, coincide David Dávila, dueño de Berlina, cervecería ubicada en la Peatonal Sarmiento). “Es un clásico la interacción de mendocinas y mendocinos con turistas. Hay una mesa por ejemplo donde hay dos chicas mendocinas y vienen dos turistas -o a la inversa-, se conocen y empiezan a charlar. Y al otro día vuelven y ya de la mano. Incluso tengo registros de gente que se ha contactado por redes sociales y que han quedado en juntarse acá. Y los ves que se saludan y se nota que se están conociendo. Pasa mucho en chicos de entre 18 y 20 años, que vienen con encuentros virtuales hasta que se citan en persona acá”, destaca.

Para el psicólogo Walter Motilla, en tanto, esta nueva forma de encuentros tiene mucho que ver con lo efímero de las relaciones, precisamente una característica de la “modernidad líquida”. 

Toco y me voy

De acuerdo al informe de BlindLove, son claves en esta nueva tendencia de citas rápidas y baratas el factor económico y la necesidad de garantizar de la forma más breve posible si realmente hay “feeling” en la vida real con la otra persona con quien uno ya se conoce on line.

“Detectamos que una de las mayores inquietudes a la hora de planear la primera cita es el temor a los excesos. Al no conocer demasiado a la otra persona, uno no sabe si está proponiendo un plan demasiado arriesgado o muy aburrido. Por eso pensamos en ‘Ask on a Date’, un banco de ideas para tener la primera cita perfecta basada en un algoritmo que sugiere lugares para ir a comer o eventos para compartir según los gustos de ambos usuarios”, explicó el CEO de la app de citas, Federico Volinsky.

 

Y destacó que apenas 10% (1 de cada 10) eligen “planes osados” para el primer encuentro en persona. Con foco en lo económico, según una encuesta realizada por la plataforma on line de inscripciones a eventos Eventbrite, quienes deciden salir a cenar en pareja destinan de 700 a 1.000 pesos, una cifra no apta para todos los bolsillos.

En tanto, en el segmento de 20 a 35 años, la modalidad low cost no se abandona, aunque aquí el café es reemplazado por un encuentro en una cervecería artesanal. En todos los casos estudiados, 80% de los usuarios prefiere conocer la voz del otro y hablar por teléfono antes de la primera cita “real”. 

Evidencias

En los bares de la Peatonal principalmente- y de otras zonas céntricas del Gran Mendoza, esta tendencia en encuentros románticos deja de ser una mera cifra para convertirse en realidad empírica.

“Las parejas que están empezando a salir ni locas vienen a almorzar o cenar. Lo del café es un clásico. De hecho, a veces te acercás a dejarles el pedido o a llevarles la cuenta y cazás en el aire algo cortito de la charla. Y escuchás que se están conociendo, contándose cosas de personas que recién se conocen”, se explayó Daniela, moza de un café del microcentro.

“La Peatonal es un punto bien céntrico y donde a casi todos les queda cómodo juntarse. Es obvio cuando hay casos en que la pareja pega onda, y también en los que no. Si está todo bien, los ves que se quedan más de una hora riéndose de todo, la pasan bien. Y si no, se nota la tensión. Se terminan el café y cada uno sigue con lo suyo. Lo que cada vez es más común es que paguen a medias lo que toman”, agregó la camarera.

 

“También hay parejas ya estables y de varios años a quienes ves venir seguido. Como que ya han institucionalizado el ‘cafecito romántico’. Son personas que trabajan por el centro y, al menos una vez a la semana, hacen la escapadita”, indicó Cristian, de un café de la misma Peatonal Sarmiento.

 

La era de la transitoriedad
 

Para el psicólogo Walter Motilla, esta tendencia “tiene que ver con factores sociales, culturales y también de la psicología de la época que transitamos. Después de la caída de las Torres Gemelas se inició una nueva era que es la que Bauman llama ‘Modernidad líquida’. Ésta sustituye a la vieja postmodernidad y se caracteriza por lo efímero. Los vínculos toman también esa característica líquida”.

“Todas las viejas instituciones formales (matrimonio, familia, escuela), con la caída de la modernidad, empezaron a desdibujarse. Y con la postmodernidad se terminaron de destruir. Ahora, con la modernidad líquida, directamente comienza la era de la transitoriedad.Por lo tanto, las relaciones líquidas son absolutamente intrascendentales, informales; buscan el disfrute instantáneo. Por eso el fenómeno del café y del encuentro fugaz es absolutamente coincidente con esa mirada. Las relaciones ahora se reducen al placer de lo inmediato”, siguió el psicólogo.

 

“Las relaciones tienen las mismas características del líquido: se evaporan con facilidad y no tienen forma. Ese café, desde el punto de vista psicológico, permite un chequeo a primera vista del otro. Y a partir de allí, la decisión de cómo se va a continuar esa relación. Por lo general tienden a ser contactos fugaces, del tipo hedonista; busca más disfrutar de un buen momento que la profundidad del conocimiento. Las relaciones en esta época son descomprometidas, sin forma, tienen como premisa fundamental el Carpe Diem, disfrutar el momento”, analizó.

Para Motilla, el contexto en el que se dan estos encuentros favorecen el descompromiso. “No es lo mismo citar a la persona en un café que invitarlo a tu casa. Si la persona no te gusta, es más fácil también mandarla a la papelera de reciclaje sin otra explicación. El café permite a la persona mantener la distancia necesaria como para no involucrarse”.

Para la intimación sexual, el contexto es exactamente igual. “Desde la postmodernidad, es característica la desinhibición en lo sexual. Y la modernidad líquida ha llevado todo a un extremo. A veces las personas con sentido muy utilitarista del tiempo se encuentran y, sin mayores prólogos, pasan a la intimidad sexual. Y después se descartan, sentenció el especialista.