Sociedad Jueves, 11 de abril de 2019 | Edición impresa

Por el ajuste, ingresaron al Conicet sólo 10 de los 76 aspirantes

Una nueva protesta en el marco de un reclamo nacional, se realizó ayer en el Centro Científico Tecnológico Mendoza.

Por Carla Romanello - cromanello@losandes.com.ar

Guillermo Barón es licenciado en Comunicación Social y doctor en Ciencias Sociales, mientras que Leandro Vélez es biólogo y doctor en Ciencias Biológicas. Ambos se doctoraron con una beca en el CCT Conicet Mendoza, están realizando sus postdoctorados en el mismo organismo y tenían planeado ingresar a la carrera de investigador en sus respectivas áreas. Sin embargo sus deseos quedaron truncos, ya que no fueron seleccionados en la convocatoria 2018 para ingresar a planta permanente. Su situación no es particular, ya que de los 76 interesados que se presentaron sólo quedaron 10, es decir, un 12,6%. Lo que redunda en personas formadas por más de 7 años ( 5 de doctorado y 2 de postdoctorado) que se quedan fuera del sistema y que probablemente deban emigrar.

 

El panorama local es aún peor que en todo el país, ya que a nivel general fueron 17,3% de los postulantes admitidos en la carrera de investigador; de los 2.595 interesados ingresaron 450. Se trata del número más bajo de incorporaciones nacionales desde 2008, ya que a partir 2009 el valor tuvo una tendencia creciente, hasta llegar a 943 en 2015. La proyección de acuerdo al Plan Argentina Innovadora 2020, gestado por la Secretaría de Ciencia y Técnica en 2013, era llegar a ese año con 1.500 ingresos anuales. Sin embargo, a partir de 2016 el número bajó drásticamente a 502 y en 2017 se ubicó en 600

Protesta local

La disminución en la cantidad de investigadores que entraron a carrera, sumado a un ajuste presupuestario en ciencia y técnica a nivel general, llevaron a más de 100 investigadores, personal de apoyo y becarios a manifestarse ayer en la puerta del CCT Conicet Mendoza, en el Parque, como ya lo han hecho en anteriores oportunidades. Allí los investigadores dieron a conocer sus percepciones y relataron sus historias.

 

“Vengo trabajando desde hace tiempo en ciencias sociales, tengo más de 25 publicaciones en revistas científicas y me presenté para hacer una investigación en el área de Patrimonio porque era considerado una de las temáticas estratégicas”, contó Guillermo. Él se encuentra realizando el postdoctorado ya que proyectó toda su vida para dedicarse a la investigación. “He orientado todo mi vida a esto, no sólo laboral, sino mis elecciones personales. Le puse todas mis fichas a esto”, remarcó. El joven se lamentó porque durante sus años de formación fueron cambiando las reglas de juego para el desarrollo de su futuro. “Me quedaría una convocatoria más para poder presentarme y si no me quedo sin trabajo”, dijo con cierta tristeza a la vez que reconoció haber evaluado diferentes escenarios. “El último de ellos es irme del país, pero ya lo he estado pensado”, deslizó Guillermo.

Leandro Vélez estudió Biología en Buenos Aires, se doctoró en esa provincia y se trasladó a Mendoza para hacer su postdoctorado en el CCT local. “Tenía pensado quedarme en Mendoza para seguir la carrera en mi especialización”, relató el joven. Él también tiene una chance más de volver a presentarse y si no queda seleccionado proyecta viajar a otros países. “En un principio para hacer instancias cortas, pero si acá la cosa no funciona, me tendré que radicar en el exterior”, comentó. 

 

Poner de su bolsillo

Otro inconveniente con el que se encuentran los que trabajan en el Conicet es la disminución de recursos para investigar. “Casi el 50% de los becarios ponen de su bolsillo dinero para nafta, insumos de oficina, pipetas, reactivos, entre otros elementos porque si no, no pueden seguir con sus tareas”, denunció Octavio Stacchiola, becario del CCT Mendoza, citando datos de una encuesta que se realizó con becarios a nivel nacional. Asimismo informó que un 70% no tienen computadora para trabajar por lo que la tienen que llevar desde sus hogares. “Lo peor de todo es que se ve un efecto desalentador, uno de cada 10 becarios piensan que no van a poder continuar dentro de Conicet”, sumó.

Anahí Capmani, investigadora asistente en el área de Ciencias Básicas, sufre diariamente la disminución en los recursos para investigar. “Recién ahora nos están dando subsidios a los que accedimos en 2016, en general es para comprar dispositivos que son importados y con la suba del dólar ya no nos rinde el dinero como planeábamos”, señaló a la vez que aseguró que cada vez es más difícil acceder a estos subsidios. “Si uno quiere una publicación de calidad tiene que invertir en dólares 
y terminamos pagando nosotros lo que necesitamos, para ver si después podemos recuperarlo”, explicó la joven investigadora. Una alternativa a la que recurren muchos es a pedir financiamiento externo, pero no siempre alcanza. Anahí, subrayó: “Todo va repercutiendo en la calidad de la ciencia”.

 

CCT Mendoza

En el Centro Científico Tecnológico CCT Mendoza trabajan 1.100 personas entre becarios, investigadores, personal de apoyo y administrativos, tal como informó Fabián Aleo, coordinador del CCT Mendoza. De ese total, 700 cumplen sus funciones en el edificio del Parque General San Martín, mientras que el resto ( 400 becarios e investigadores) están en el área de influencia de otros organismos como por ejemplo universidades. Se compone de 7 institutos: Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (Ianigla), de Biología Agrícola de Mendoza (IBAM), de Ciencias Humanas, Sociales y Ambientales (Incihusa), Argentino de Investigaciones de las Zonas Áridas (Iadiza), de Histología y Embriología (IHEM), de Medicina y Biología Experimental de Cuyo (Imbecu) e Instituto de Ambiente, Hábitat y Energía (Inahe). Cuenta con unidades asociadas.  Allí se investiga, por ejemplo, la vinculación entre los factores ambientales y el botulismo del lactante, el  proceso de irrupción de especies introducidas en el continente, así como materiales alternativos a la construcción tradicional, entre otros.

Apoyo directivo

La directora del CCT Mendoza, Elena Abraham, mostró su preocupación por la situación en que se encuentran y detalló los inconvenientes que atraviesan. “Desde que cambió la gestión a nivel nacional,  no vemos que se hayan cumplido las promesas de campaña en relación al sector científico tecnológico. Es más, ha habido permanentemente una disminución del apoyo nacional concretamente al Conicet”.  

 

Ella aseguró que la cantidad de becarios se ha mantenido en relación a otros años, pero que los ingresos a carrera de investigador no son los necesarios para mantener la vida de los distintos institutos con los que cuentan. “Si bien nunca el Conicet se comprometió a ingresar a todos aquellos que formaba con becas doctorales, los ingresos están muy 
disminuidos. Además otras organizaciones de ciencia y técnica que podrían tomar ese material humano formado, no están acompañando, ni el sector privado que también podría generar acciones de mitigación para esta situación”, señaló Abraham.

Lo que a ella más la preocupa es que luego de la desfinanciación comienza la descalificación de los científicos. “Ha costado tanto lograr que se instale en la sociedad la importancia de la ciencia y la tecnología para el progreso de un país y ahora se corre el riesgo de volver atrás”, dijo la directora de CCT. Detalló las estrategias que llevan adelante para continuar con sus actividades pese a los recortes. “Aplicamos las acciones que siempre se utilizan en épocas de crisis: poner de nuestros bolsillos, recurrir a financiamiento del exterior, trabajar con datos que ya tenemos y asesorar y brindar servicios”, enumeró.