Espectáculos Lunes, 2 de diciembre de 2019 | Edición impresa

Sofía Gala: una actriz que nació para transgredir

El jueves llegó a las salas “El cuidado de los otros”, su nueva película. Desenvuelta y picante y habla de todo.

Por Redacción LA

Tal como cuando era adolescente, Sofía Gala Castiglione sigue destacando por su carisma y su falta de corrección política. No se ahorra ninguna opinión, y está bien que así sea, pues ella - quien desde hace años dejó de ser solo “la hija de Moria Casán”- se ha convertido en toda una referente de la actuación argentina. Comprometida, transgresora.

Clarín

A finales de 2017 se lució en el protagónico de “Alanis”, de Anahí Berneri, donde interpretó a una trabajadora sexual que peleaba el día a día para mantener a su pequeño bebé. Su caudaloso poder actoral le valió el premio a Mejor Actriz, la Concha de Plata, en el Festival de San Sebastián de ese año. Desde entonces, su carrera se abrió de par en par. Y algunos de esos proyectos se estrenan ahora. 

 

Y sigue, sí, eligiendo papeles que se cartarizan por su compromiso. Lo sabrá el lector si va a Cinemark a ver “El cuidado de los otros”, de Mariano González, que desde el jueves está en cartelera (a las 18.35 y 23, hasta el miércoles). 

 En este filme, Gala compone a Luisa, una joven que, entre otras actividades, cuida niños y que a propósito de un accidente, producido por un descuido involuntario, atraviesa una situación de riesgo, lo que trae aparejado un terremoto emocional en su vida, donde se ponen en juego su seguridad afectiva, emocional e, incluso, legal.

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Y al igual que en “Alanis”, Gala está prácticamente presente en todos los planos de la película y logra traspasar la pantalla con una actuación natural, libre de excesos y de una franqueza demoledora. 

 

Decíamos, entonces, que ella viene transformándose desde ese filme de Berneri en una de las grandes actrices del cine argentino, al punto que además del estreno de “El cuidado de los otros”, el próximo 14 de diciembre estrenará también “La sabiduría” de Eduardo Pinto; y rodó este año y están en proceso de posproducción “Cadáver exquisito”, de Lucía Vasallo; “Crímenes de familia”, de Sebastián Schindler; y “La vagancia”, de Ayar Blasco.

“Desde que empecé a hacer cine tuve como un romance, fue el primer lugar en que se me reconoció desde los colegas, el primer lugar donde me sentí segura. El cine, el teatro y la televisión proponen distintos métodos de trabajo que me encantan pero el cine es lo que más naturalmente se me da, hay algo ahí que se termina convirtiendo en orgánico y puedo transitarlo de manera un poco más liberada”, explicó a Télam sobre su relación con la pantalla grande.

 

“No tiene mucha explicación, es como un romance por la cámara, y lo que puedo transmitir es porque no miento cuando estoy actuando, los personajes me atraviesan, así sea el papel de mi vida, uno chiquito o incluso uno que no me sale bien, todos los personajes que hago en cine me modifican, entro a una película de una manera y salgo de otra”, reconoce.

Clarín

-¿Qué era lo central del personaje de Luisa  a la hora de componerlo?

-Me pasa que en el momento que empiezo a atravesar los personajes los voy entendiendo, no es que tenga un camino muy pensado antes de empezar a rodar sino que trato de ir viviendo en carne propia lo que le va pasando el personaje. Con Luisa, básicamente, fue la angustia, el crecimiento de la angustia a partir de una situación que podría pasarle a cualquiera y que la pone en otro lugar desde lo emocional y lo social: tener la culpa por algo que sucedió sin que tuviera responsabilidad directa pero que dependió de ella, se le empiezan a caer un montón de fichas.

 

“El rodaje fue muy arduo, ni siquiera en ‘Alanis’ sentí tanta demanda -dijo-. Creo que acá estoy en todos los planos de la película, todo fue parte de la construcción de ese estado del personaje, desde la opresión de la cámara, tener que filmar con una cámara en la nuca o siguiéndote desde un lugar mucho más introspectivo, con primeros y primerísimos planos. Eso ayuda a sentirte oprimido, que es lo que le pasa al personaje”.

Cuándo despertó el oficio

¿Pero cómo descubrió Sofía, una mujer expuesta mediáticamente desde la infancia, que la actuación era su vocación? “Siempre actué –le dijo a la Revista Viva–. Tengo videos donde estoy haciendo la obra de mis papás, de memoria, cuando tenía dos años. En la adolescencia, cuando divisé qué significaba ser famosa sin haberlo elegido, me fui un poco para atrás. Me enojé con mi mamá, con la prensa, conmigo. Hasta que a los dieciséis me hice amiga de Fernando Peña y él me despertó”. 

 

-¿Cómo te despertó?

-Me mostró cosas de mí que yo no podía ver. Escribió la obra “Yo chancho y glamoroso” para que yo la protagonizara. Confiaba en mí y eso me dio fortaleza y seguridad para seguir. Lo mismo me pasó con Eliseo Subiela o con Norma Pons. En mi vida encontré gente con la que me pude aliar y de la que pude aprender.

Desenvuelta y sin conocer tapujos, Sofía Gala es de esos personajes a los que es difícil mirar con indiferencia: es decir, se la ama o se la rechaza. Y al respecto también se pronunció en la entrevista citada. Según afirmó, “me encantan las críticas, me hacen bien”. 

 

“Y además es importante no gustar siempre. No todos tienen el canal expresivo abierto o el canal expresivo que se abra a lo que vos estás ofreciendo. No sos ni mejor ni peor. Pero muchos artistas son demasiado sensibles y pretenden que todos los quieran”, lanzó sobre el mismo tema. 

Sofía Gala confesó que nunca buscó que todos la quisieran y que, si bien es sensible a cosas como el maltrato, las críticas no la afectan. “Me gusta que me digan si hice bien o mal mi trabajo, pero que digan: ‘¡Vos sos la hija de Moria, te gusta tomar merca, falopera!’ me duele porque es algo que no tiene nada que ver”.

 

Maternidad a flor de piel

Con 32 años, Gala es mamá dos veces: de una nena de once y un nene de cinco. La maternidad la pone en un difícil reto, que es hacerse espacios para la crianza y el trabajo, pero ella lo tiene bien claro: “Mi meta general es sentirme bien y ser mejor mamá”, piensa. 

“Pero eso no quita que un día me levante y tenga ganas de estar sola o irme al cine. Tengo gente cercana que me ayuda, aman a mis hijos, y están con ellos cuando lo pido. No soy nada culposa con la delegación de determinadas responsabilidades. Necesito ser independiente de mis hijos. Estoy todo el tiempo al tanto de si comieron o no, si están acostados o qué están haciendo, pero a la vez siempre me pareció totalmente justo y lógico tener momentos para mí, para salir con mis amigos, acostarme tarde y despertarme al mediodía”, dijo. 

 

¿Se siente adelantada a su época Sofía, una mujer que siempre rechazó los mandatos sociales sobre el “ser mujer”? “Cuando estaba embarazada hice una tapa para una revista que decía ‘En mi cuerpo elijo yo’, y me mataron -reflexionó-. Hace unos años, otra vestida con traje de varón y pasó lo mismo. Llegué a tener guardia en la puerta de mi casa por eso. Ahora son cosas que nadie se cuestiona. Hace poco me jodieron porque declaré que no siempre me depilo las axilas. Creo que tiene que ver con que me permito que todo me suceda cuando me tiene que suceder. Hay gente que necesita procesar las cosas un poco más. No me siento una adelantada, pero me da bronca que me rompan las bolas tanto por cuestiones que después todo el mundo acepta”. Clara como el agua. Agencias