Turismo Domingo, 26 de agosto de 2018 | Edición impresa

Siete paisajes secretos de la Argentina

Cavernas, volcanes, cerros de colores, ríos y cascadas que sorprenden por su belleza, historias, arte rupestre y sus sitios arqueológicos.

Por Redacción LA

Entre los 19 volcanes de la Ruta de los Seismiles de Catamarca está el Nevado Ojos del Salado, el más alto del mundo en actividad (6.893 metros).

Las Cataratas del Iguazú, el glaciar Perito Moreno, la Quebrada de Humahuaca, Puerto Madryn, Ushuaia, Bariloche y los lagos del Sur... Argentina tiene decenas de paisajes de fama internacional, que reciben a miles de visitantes cada año.

Pero también muchos otros paisajes, que no son tan populares o casi desconocidos para la gran mayoría, y que vale la pena descubrir.

Aquí, sólo 7 entre innumerables posibilidades; desde volcanes de altura a cuevas y cerros de fantásticos colores, mesetas en medio de la inmensidad o cascadas ocultas por la frondosa selva. Para agendar y salir a recorrer.

 

Cuevas de Acsibi, Salta

La gran mayoría de los visitantes que recorren la legendaria ruta 40 en su tramo por los Valles Calchaquíes sigue de largo. Muchos ni siquiera conocen su existencia.

Lo cierto es que estas formaciones naturales son muy poco visitadas, pese a estar cerca de Seclantás, la “cuna del poncho” salteño. Es que para llegar no hay un camino, sino que se circula por el lecho de un río hasta un cierto punto, y luego se camina.

El lugar es también llamado Valle de Las Cuevas, aunque su nombre en lengua cacán -de los pobladores originarios, de raíz diaguita calchaquí- significa “lugar donde está la luz o donde está el fuego”, porque es un sitio que suele concentrar numerosos rayos durante las tormentas eléctricas, que, para su tranquilidad, no son tan frecuentes.

El paisaje es increíble: para llegar a las cavernas con estalactitas que asemejan enormes velas derretidas hay que atravesar primero un desfiladero de sorprendentes formaciones rocosas de arenisca rojiza y tonos muy intensos.

Durante todo el trayecto es espectacular el juego de colores, luces y sombras, ya que distintos huecos y entradas permiten el ingreso de los rayos del sol a determinadas horas, que rebota en las paredes rojas, ocres y amarillas.

 

La zona era habitada por los pulares, parte de la gran nación calchaquí, y se cree que estas cuevas eran usadas como lugares de rituales, porque en ellas se encontraron numerosos fragmentos de cerámicas.

En verdad los encontró Fido Abán, de la finca Montenieva, en cuyos terrenos están las cuevas. Fido, que nació en el lugar, donde su familia vive desde hace muchos años, hace de guía en excursiones que se extienden por unas 8 horas. Parten de la finca Montenieva, 3 km al sur de Seclantás, a las 9 am.

Luego de andar 20 km en 4x4, al llegar a un profundo cañadón multicolor, hay que subir por escaleras colgantes, con asistencia de los guías, para atravesar otro cañón de distintos tonos rojizos hasta la formación de Acsibi, donde están las cuevas.

Son 10,5 km de caminata de bajo nivel de dificultad. La excursión cuesta $ 2.100 por persona, e incluye traslado en 4x4, almuerzo y guía.

También se puede pasar la noche en la casa de campo de la finca, por $ 1.400 la habitación doble con desayuno. En la hostería El Capricho (una enorme casona colonial de 1720), $ 1.600 (www.fincamontenieva.com.ar/es/).

Dónde informarse: www.turismosalta.gov.ar

Serranías del Hornocal, Jujuy

Dicen que hay quienes han llegado a contar hasta 33 colores, aunque se lo conoce por un nombre algo más modesto: “El cerro de los 14 colores”, y está cerca del pueblo de Humahuaca, en un cañadón contiguo a la Quebrada de Humahuaca. Es que sus tonos verdes, anaranjados, ocres o amarillos nunca son los mismos, van cambiando según la hora del día o la incidencia del sol y de las lluvias.

Las Serranías de Hornocal conforman uno de los paisajes más espectaculares de la Argentina, que muy pocos de los que recorren la famosa Quebrada se acercan a conocer.

Forman parte de la formación Yacoraite, que viene regalando colores desde Perú, pasa por el altiplano boliviano y llega hasta Jujuy. Este corte en las sierras se destaca por su formación calcárea de numerosos minerales que, al ser erosionados por el viento y la lluvia, dejaron a la vista sus colores, dispuestos como con la mano en formaciones triangulares que zigzaguean a lo largo del cordón montañoso, cuya cima supera los 4.700 metros sobre el nivel del mar.

Se puede llegar fácil con el auto propio: por la ruta 9 hasta Humahuaca, y de allí 20 km por ruta provincial 73 -de ripio y en buen estado-, que supera los 4.200 metros sobre el nivel del mar y termina en un mirador, justo enfrente de esta espectacular paleta de pinturas naturales.

La excursión desde Humahuaca dura 3 horas y siempre se hace por la tarde) cuesta $ 840 por persona para dos pasajeros; y $ 700 por persona para cuatro (serandino.tur.ar).

Dónde informarse: www.turismo.jujuy.gov.ar
 

Ría de Puerto Deseado, Santa Cruz

“No creo haber visto en mi vida lugar más aislado del resto del mundo que esta grieta rocosa en medio de tan extensa llanura”, escribió hace 185 años un tal Charles Darwin mientras recorría este remoto rincón del sur de la Patagonia. El explorador estaba entonces deslumbrado por un sitio único en la zona y en toda Sudamérica, que se mantiene casi intacto desde aquel entonces.

Geológica y faunísticamente única, por lo que fue nombrada Reserva Natural Intangible, la ría de Deseado es invadida por las aguas del mar cuando sube la marea, y la influencia del agua salada llega hasta casi 40 km tierra adentro. Es uno de los sitios con mayor biodiversidad de fauna marina del país.

En las altas paredes del cañadón de la margen sur está la “Barranca de los Cormoranes”, donde habitan cinco tipos de esta especie -como los grises de patas rojas y los roqueros- y en todo el recorrido hay distintas pingüineras que entre octubre y abril reciben a miles de pingüinos de magallanes.

También se ven gaviotas australes, lobos marinos de un pelo, tres especies de ostreros y, cerca de la desembocadura, las amistosas toninas overas, que nadan junto a las embarcaciones.

 

Y en unos 30 minutos de navegación mar adentro se llega a la Isla Pingüino, declarada Parque Marino por ser uno de los sitios de mayor biodiversidad marina de la Patagonia.

Además de un histórico faro y los restos de una antigua factoría lobera, se visita la única colonia de pingüinos de Penacho Amarillo accesible de toda la costa patagónica.

Otra excursión imperdible es por tierra hasta los Miradores de Darwin, que permiten disfrutar de la fauna típica de la estepa patagónica -ñandúes, guanacos, zorros-, una cueva con pinturas rupestres y los puntos panorámicos, con una increíble vista panorámica del cañón de la ría. 

La excursión por la ría (2h 30') cuesta $ 1.300 por persona; a Isla Pingüino, $ 2.500, con almuerzo y refrigerio (www.darwin-expeditions.com).

Dónde informarse: turismo.deseado.gob.ar 

Cuevas de Ongamira, Córdoba

Unos 120 kilómetros al norte de la capital cordobesa y a 26 kilómetros de Capilla del Monte, estas cuevas permiten apreciar parte del legado cultural de los comechingones, pobladores originarios, en un lugar en el que resistieron fuerte a los españoles.

Un sorprendente valle formado en el período cretácico (entre 120 y 130 millones de años atrás), protegido por los cerros Pajarillo, Áspero y Charalqueta o Colchiqui. 

El lugar, conformado por tres grutas en inmensos paredones de piedra rojiza en los que anidan distintas aves, sorprende por sus formas intrincadas.

Se ven pinturas rupestres y, en la última de las grutas, también morteros indígenas. 

Se puede también ascender al peñón de Charalqueta para obtener una gran vista del Valle de Punilla, que en esta zona ofrece antiguas canteras de cuarzo, hierbas medicinales, quebrachos colorados y cascadas escondidas.

 

En Ongamira también se puede visitar la casa-museo de Deodoro Roca, y 24 km al norte (en Loza Corral, a 8 km de Ischilín), la casa en la que vivió el pintor Fernando Fader, donde se exhiben efectos personales, muebles, fotos, libros, documentos, cartas, pinceles y paletas que le pertenecieron. 

En las grutas se ven pinturas rupestres y morteros que utilizaban los pobladores originarios, los comechingones.

A las cuevas se llega por ruta 9 hasta Sarmiento y allí a la izquierda por ruta 17 (de ripio). Desde el valle de Punilla, seguir por la ruta 38 hasta el cruce con la 17 a la altura de Charbonier, y allí doblar a la derecha.

El ingreso a las cuevas cuesta $ 80 por persona; la excursión desde Capilla del Monte (6 hs), $ 420 por persona, incluyendo guía y entrada al museo Roca (www.turismotrescerritos.com).

Dónde informarse: www.cordobaturismo.gov.ar
 

Meseta de Somuncurá, Río Negro

Una formación única sobre la inmensa meseta patagónica, de una belleza difícil de describir. Su gran riqueza geológica, arqueológica y natural hizo que se creara un área natural protegida de 16.000 km2 que preserva especies de flora y fauna autóctonas, manantiales, cráteres, cerros, cuevas, pinturas rupestres y un importante patrimonio paleontológico.

Se puede acceder desde distintos puntos de los alrededores, en cualquier época del año -preferentemente entre octubre y abril-, y la recomendación es ir siempre con guías: desde Valcheta, desde Ministro Ramos Mexia, desde Los Menucos, desde Maquinchao y a través de la localidad de El Caín, donde se ingresa con la compañía de guardas ambientales.

Las excursiones pueden ser por el día o durar varios días, con alojamiento rural o en carpas dentro de la reserva. En el área de Valcheta es imperdible el "Pozo del Viento", que expulsa y absorbe aire.

También se ve la naciente del arroyo Valcheta, de agua cálida y con una especie endémica: la mojarra desnuda. Del lado de Sierra Grande, vale la pena recorrer parte de Sierra Pailemán, donde se pueden apreciar cóndores sueltos a partir del Proyecto Cóndor. Partiendo desde Ramos Mexia se aprecia más el valor arqueológico, ya que se ven pinturas rupestres y chenques.

La excursión de Tunquelén desde Ramos Mexia (Facebook: tunquelen lugardedescanso; cel. 02920-611-629); cuesta $9.500 pesos para cuatro personas (incluye desayuno, 60 km de rutas hasta el paraje Yaminue y 12 km hasta el puesto del "Tigre" Nirian, quien prepara en el momento un chivito al asador.

Luego se recorre el lugar, con avistaje de fauna (guanacos avestruces, pilquines) y pinturas rupestres. Se regresa por la tarde. Hay una variante de dos días que incluye una noche en carpa. 

Se visitan zonas con pinturas rupestres (Marcelo Veggia, Tunquelen lugar de descanso)

Desde Valcheta, la Cooperativa de Turismo Alen ofrece la experiencia "Zugún-Curá", una aventura de tres días/dos noches con todo incluido (vehículo, guía, comidas, alojamiento) recorriendo partes de la meseta. Cuesta $ 2.000 por día para 4 personas (Coop.turismovalchetaalen@ gmail.com; cel. 02920-15-446420).

Dónde informarse: turismo@enteregionsur.com.ar y www.rionegrotur.gob.ar
 

Cañón del Ocre, La Rioja

Ubicado a casi 3.000 metros de altura en el cordón de Famatina, a 77 kilómetros de Chilecito, este colorido cañadón en la montaña exige ascender a las alturas de la cordillera riojana a través de valles rojizos y amarillos que van dando lugar al ocre al acercarse al cañón.

Desde la 4x4 que desanda huellas pedregosas, con el cielo muy cerca, el cerro El Pesebre, unos minutos antes del Cañón, es un gran anticipo, con sus incontables colores, que hacen palidecer al famoso cerro de los siete colores jujeño.

La imaginación popular encuentra entre sus formaciones a la Virgen María, el Niño Jesús y otros personajes bíblicos, así que puede probar buscarlos, y disfrutar luego de las paradas para admirar otras formaciones llamativas, como la Paleta del Pintor, Los Penitentes, La Lobería y El Castillo.

Poco más adelante, ese brillo amarillento que parece aflorar de una grieta entre las montañas anuncia el Cañón del Ocre, un cañadón que enmarca el lecho del río Amarillo, al cual, por obvias razones, también llaman río “Dorado” o “Del Oro”.

El color se lo da el abundante óxido de hierro, que se extrae y se utiliza para elaborar pinturas de color amarillo, anaranjado, crema, etc., de alta durabilidad. Se puede bajar al fondo del cañón y caminar por la orilla del río.

El mismo camino, luego del Ocre, sigue zigzagueando cuesta arriba hasta la antigua mina La Mejicana, ahora abandonada, con un espectacular cable carril, que fue declarado Monumento Histórico Nacional.

La excursión desde Chilecito que organiza Camel Waidatt, de la agencia Cuesta Vieja, al Cañón del Ocre dura 6 hs y media, e incluye sitios como Lavadores de Oro o Cuesta Vieja (lugar de vuelo en parapente) al regreso. Se pasa por Famatina, Los Corrales (con sus fincas de nogales), se visitan petroglifos y el puesto de cabras de Ramón Rosas.

Cuesta $ 4.000 para hasta cuatro personas (hasta mina La Mejicana, $ 6.000 para cuatro). Eso sí, se aconseja llevarse la propia vianda, porque lo que se coma depende de cómo se adapte cada uno a la altura (www.cuestavieja.com.ar).

Dónde informarse: www.turismolarioja.gov.ar
 

Caverna de las Brujas, Mendoza

Es un área natural protegida ubicada a 72 kilómetros de Malargüe, en el sur de Mendoza. Suma unas 128 hectáreas en el cerro Monacal, a poco más de 1.900 metros sobre el nivel del mar, que incluyen una extensa caverna de rocas calizas desarrollada en varias galerías.

Cerca de la entrada hay fósiles de moluscos, especies dominantes en el jurásico y el cretácico. Las diversas galerías de la caverna se formaron por la acción del agua sobre rocas calcáreas, que erosionó profundos túneles subterráneos y creó, mediante el depósito de materiales salinos, diversas formas muy singulares de estalactitas, estalagmitas, velos, columnas, formaciones coralinas, etc.

Algunos de los sitios que se visitan son la Sala de la Virgen, La Gatera, La Sala de la Estalagmita Gigante y la Sala de los Encuentros. Otros sitios, como la Sala de las Flores, fueron cerrados al público para su mejor preservación.

Además, dentro de la caverna hay muchos otros recovecos y espacios de una belleza muy singular, como la Sala de la Madre, la Cámara de los Dioses, la Sala de las Arenas o el Jardín de las Brujas. No pueden ingresar menores de 7 años, y no se recomienda para personas con presión, obesidad, claustrofobia o vértigo. 

A la caverna, 72 km al sur de Malargüe, se puede llegar con tour o en vehículo propio (Turismo Malargüe).

En el primer caso, es necesario realizar una reserva previa en la Dirección de Turismo de Malargüe, abonando una entrada de $ 230 para adultos y $ 115 para menores.

Los guías se contratan en la entrada a la caverna, y su servicio tiene una tarifa de $ 180. La excursión desde Malargüe dura todo el día, y visita primero las cascadas de Maqui Malal, una formación de origen marino con un salto de casi 30 metros, rodeada por restos fósiles (amonites, bivalvos), donde se hace un trekking paleontológico (1h 30') y se almuerza. Luego se visita la caverna y se regresa a la ciudad al atardecer.

Con entradas, almuerzo y todo incluido, cuesta $ 1.160 para adultos y $ 900 para menores (www.karentravel.com.ar).

Dónde informarse: www.malargue.tur.ar
 

Salto Encantado, Misiones

Probablemente conozca ya las Cataratas del Iguazú. Y por qué no, posiblemente también los Saltos del Moconá, en el centro-este de Misiones. Pero quizás no sepa que en el municipio de Aristóbulo del Valle, a 7 km del pueblo de Villa Salto Encantado, casi en el centro de la provincia, el Parque Provincial Salto Encantado ocupa una superficie de una hectárea y, además de la selva con su exuberante vida, su gran atractivo es el salto de casi 65 metros de altura que hace justo aquí el arroyo Cuñá Pirú (que en guaraní significa “mujer flaca”). 

En el parque hay distintos miradores y senderos para disfrutar de la selva y de otras cascadas cercanas (www.saltoencantado.tur.ar)

Dentro del parque hay distintos miradores que permiten apreciar la cascada desde distintos ángulos, y dos recorridos en deck inaugurados hace poco que dan acceso a vistas espectaculares del salto; al mismo tiempo que permiten adentrarse en la selva de manera segura.

Otros senderos recorren la selva Paranense para llegar a otros saltos cercanos, como La Olla, Picaflor y Escondido. Y, entre cascada y cascada, disfrutar de las 36 especies de mamíferos y 214 especies de aves que viven en la zona -entre ellas, cinco especies de tucanes-. Lagartos, ardillas y mariposas seguramente se cruzarán por su camino.

Con la entrada al parque ($ 20) se accede a todos los servicios (maxi quiosco, venta de artesanías, sanitarios, información turística). También hay un restaurante con vista al cañadón del salto, y se puede descender hasta el pie de la cascada por una escalinata de 375 escalones. / Pablo Bizón (CC) 

Dónde informarse: www.saltoencantado.tur.ar