Sociedad Lunes, 1 de abril de 2019

Otra razón para pedir vacaciones: demasiado estrés puede causar falta de deseo sexual

Las personas que padecen TDSH pueden experimentar ausencia de fantasías sexuales y escaso o nulo interés por la actividad sexual.

Por Redacción LA

El Trastorno de deseo sexual hipoactivo o TDSH es uno de los motivos de consulta más comunes y consiste en la disminución del deseo durante un periodo prolongado de tiempo.
Afecta más a la mujeres que a los hombres y quienes lo padecen pueden experimentar ausencia de fantasías sexuales y escaso o nulo interés por la actividad sexual.  

“Las fases prolongadas de estrés, y las exigencias laborales son muy importantes. Esto es algo que queda de manifiesto cuando, en la consulta, la pareja especifica que esta deficiencia del deseo se va si están de vacaciones o más distendidos”, explicó a Los Andes el psicologo y sexologo Germán Gregorio Morassutti.

En estos casos se realiza una evaluación sobre la carga de la rutina diaria y los hábitos estresantes. Según la experiencia del profesional, en general las causas de la falta de deseo no son orgánicas sino psicológicas y propias de la emocionalidad del sujeto.

“Se puede deber a conflictos de pareja que no están hablados o algunas inhibiciones en cuanto a lo sexual, o las creencias y la filosofía que tiene cada uno de los integrantes de la dupla, la insatisfacción en otros planos, como el laboral o familiar, puede llevar a una falta de deseo general; entre otros aspectos. También hay que descartar patologías como la depresión”, dijo.

No obstante, Morassutti aseguró que lo primero que hay que descartar es el aspecto físico. “Para ello se le pregunta a los pacientes si toman alguna medicación en especial, ya que algunos antidepresivos pueden llegar a generar también la baja de libido y el deseo. Por ello las historias clínicas deben armarse con todo detalle, para no pasar por alto ninguna variable”, manifestó.

Una vez que se determina el origen del trastorno se inicia el tratamiento. “Trabajamos con la persona y su sexualidad individual, el disfrute del cuerpo, la conexión con las sensaciones, así como también el encontrar momentos para darse instantes de sosiego y tranquilidad”, afirmó Morassutti.

En cuanto a la pareja, se realizan técnicas puntuales “como realizar ejercicios de masajes, sin perseguir estrictamente el coito, sino para encontrar espacios de placer, sin ir detrás de un fin en sí mismo”, concluyó.