Guarda14 Domingo, 17 de mayo de 2020 | Edición impresa

Servicio del vino, un arte más allá de la etiqueta a degustar 

Tener en cuenta algunos tips de buen gusto será de utilidad para que cualquier ejemplar llegue a las copas correctamente. 

Por Florencia Da Souza - especial para Guarda 14

Si bien no existe un protocolo estricto sobre servicio de vino, hay ciertos tips o recomendaciones a seguir para lograr que éste llegue a la copa cuidadosamente, correctamente. Y estos consejos no sólo aplican cuando nos enfrentamos a la degustación de una etiqueta costosa, de alta gama, o durante una comida importante o formal.

No hace falta tener un ojo muy entrenado o ser un absoluto bon vivant para advertir que no es correcto abrir una botella en el aire o girarla al introducir el sacacorchos –el que debe girar es justamente el accesorio para abrirla-. Como éstos, son varios los detalles que hay que tener en cuenta para un buen y elegante servicio del vino (aunque al abrir el vino, nadie nos mire).

 

La degustación previa, el orden para su servicio según esté conformada la mesa, y la solución a esa última y molesta gotita que cae –normalmente en un mantel-, entre otros, son algunos de los consejos que ayudarán a que todo el acto de tomar un vino sea una experiencia placentera e inolvidable. 

¡Para tomar nota, antes de tomar vino! 

Es preferible degustar el vino antes de ser servido. Asegurarnos que el vino esté correcto para beberlo es algo que normalmente se realiza cuando compartiremos esa bebida con invitados. El objetivo es que las otras personas detecten defectos e imperfecciones en la etiqueta elegida. La cata previa se repite con cada botella que se descorche.

El anfitrión es protagonista. Guste o no, corresponde que el dueño de casa o quien cumpla el rol de anfitrión sea el responsable de servir el vino, siempre y cuando no haya personal contratado para tal fin. 

 

El servicio del vino es anterior al servicio de la comida. El vino debe servirse antes que los platos. De esta manera, damos tiempo para que se oxigene en cada copa pueda expresar lo mejor de sí. Además, es un buen acompañante previo a comenzar un almuerzo o cena.

La botella se toma con una mano. La botella debe ser sujetada por su parte inferior, con una sola mano. Es importante evitar introducir el dedo gordo en la base de la botella, donde habitualmente los vinos de calidad o espumantes poseen huecos. Si la botella se ha quitado de una frapera, se recomienda secarla o cubrirla con un paño blanco para no gotear la zona de servicio.

Orden de servicio y ubicación. Aquí, existen por lo menos dos modalidades; una, la más tradicional y todavía bien vista, es la de servir primero a las mujeres y luego a los varones. Corrientes de la sommelierie más actuales a nuestros tiempos optan por servir de izquierda a derecha, en el sentido de las agujas del reloj, como el método más correcto. En lo que no hay dudas es en que la persona que sirve el vino debe situarse detrás y a la derecha del comensal, evitando cualquier molestia.

Cuidado con la cantidad. Al momento del servicio debemos tener en cuenta que lo correcto es evitar que el cuello de la botella toque la copa. Además, no hay que pasarse con la cantidad servida: la tercera parte de la copa o menos para los vinos blancos y tintos; la copa de espumante debe llenarse hasta las tres cuartas partes de su capacidad, con el cuidado de no derramar contenido debido a la espuma que sube.

 

La última gota. Siempre pasa y pareciera que nada puede evitar esa última gota con la que finaliza el servicio en la copa. Para que no manche el mantel o al invitado, lo ideal es utilizar un accesorio conocido como cortagotas. Si no se cuenta con uno, se sirve y, antes de retirar la botella, se la gira levemente.

Decanter a mano. Hay vinos que por sus características deben decantarse: aquellos de cosechas antiguas, así como los que han tenido mucho tiempo de guarda en madera y estiba en botella. El decantador debe sujetarse por el cuello, prestando también atención para evitar el problema de la gota final.

Mirada atenta para que el vino no falte. El anfitrión en todo momento deberá estar atento y observar que las copas no queden vacías y que las siguientes botellas a degustar se abran a tiempo.

Sin ruidos molestos. Si bien el descorche ruidoso de un espumante puede ser algo divertido en momentos festivos, durante una cena lo conveniente es evitarlo. Para esto es importante prestar atención cuando se descorcha: quitarlo muy lenta y controladamente para evitar el ruido, que el tapón vuele y que la espuma chorree.