Espectáculos Lunes, 3 de junio de 2019 | Edición impresa

Serrat y Sabina: dos pájaros que volarán muy cerca

“No hay dos sin tres”, la tercera gira a dúo de los máximos cantautores españoles, no pasará por Mendoza, aunque sí por Santiago de Chile.

Por Silvina Lamazares - Especial para Los Andes

Pisar la casa de Joaquín Sabina se vive como un premio y se siente como cercana. Está muy lejos de parecerse a esos santuarios que suelen montar algunos artistas, con pinceladas de museo y miedo a desordenarlo. Es un hogar con colores fuertes, con aroma a libros, con las maderas tan gastadas como la vida misma lo permite. Es un hogar que suena bonito, aunque no siempre haya melodía en el ambiente. Repartida en tres pisos, sobre la Calle de Relatores, en pleno centro de Madrid, uno está tomado por la música -con un envidiable estudio de grabación-, otro por la pintura y otro por la vida familiar. Por ahí, ahora, sube y baja también Joan Manuel Serrat, el otro poeta de la sociedad española, que se mueve como pide el dueño: “Todos como en casa”.

No hay espacio para la solemnidad en este mediodía primaveral, regado por los copones de cerveza con la que invita Sabina. El catalán brinda con agua, motivo para la primera broma de las miles que se hilvanarán en los 40 y pocos de minutos de esta charla, a cuento de la tercera serie de shows que harán juntos -como en 2007 y 2012- y que los traerá a la Argentina en noviembre. Se presentarán del 2 al 9 de noviembre (la primera función ya está agotada) en el Buenos Aires Arena. También pasarán por Chile (apuntar: el 29 de octubre) y Uruguay. Esta vez, a diferencia de las giras “Dos pájaros de un tiro” (2007) y “Dos pájaros contraatacan” (2012), no visitarán Mendoza.

 

Caminar por esa casa madrileña regala sorpresas a cada paso, y a cada paso, también, se cruza uno con alguno de los cinco gatos que comparten techo con los Sabina: Margarito, Demonion, Rojito, Margot y Elvis. El azul Francia, el rojo y el bordó son tonos que se repiten, como se repite el recurso de las paredes tapizadas por bibliotecas. Perlita sabinesca: hay 16 mil libros, según el registro que su asistente personal lleva al día en la computadora.

Hay un espacio para una mesa de billar que recuerda a los bares con estaño, una sala de estar organizada alrededor de un caballo de calesita que anduvo de gira por varios países, un estudio de grabación con todos los instrumentos que unos pueda imaginar y un cenicero con los colores argentinos. Hay espejos de todas las formas y colores y uno, especialmente, rodeado de decenas de ángeles endemoniados o demonios con alas, con mucho sello del anfitrión.

 

-Sin herir susceptibilidades, ¿cómo vivieron la final de la Libertadores (se jugó en Madrid y ganó River 3 a 1)?

-JS: Los dos somos de Boca como segundo club. Él es del Barcelona, y yo tengo triple militancia (es del Atlético). El modo de jugar del Barça me enamora mucho, el Barça de Messi. Será que aquí lo queremos más que allí, porque allí con la Selección pasa lo que pasa... Es el mejor jugador que he visto. Y yo he visto a Maradona, y soy amigo de Maradona y no soy amigo de Messi...

-JMS: No son comparables, no es comparable el tiempo de uno y de otro. Maradona es una leyenda y una realidad personal y humana no siempre ejemplar, que ha tenido sus altos y sus bajos…

 

-JS: Quiero corregir una cosa. Él acaba de decir ‘las luces y las sombras’, y a mí las sombras de Diego también me gustan.

-JMS: A ti te han gustado demasiado las sombras de Diego.

El tono relajado, pintoresco, de humor picante y acotaciones cortitas y al pie invita a sugerir que incluyan en las promociones de esta tercera cumbre de artistas, titulada “No hay dos sin tres”, el relato de Mariano Closs con eso de “y va el tercero, va el tercero...”. El Nano promete que lo tendrá en cuenta. Y ahí nomás se empieza a correr el velo de los motivos del reencuentro.

 

-JS: Cuando acabó el primero dijimos que no haríamos un segundo, cuando acabó el segundo dijimos que no haríamos un tercero, pero, ¿te acuerdas de la fiesta, de ese grado de comunión tan grande con la gente? Se iban tres o cuatro generaciones, que no fueron exactamente a ver un concierto, sino a hacer una especie de fiesta intergeneracional, se sabían las canciones, algunos se habían enamorado con ellas... Y nosotros la pasábamos muy bien. Y luego tenemos la enorme suerte de que nuestras mujeres, en lugar de ser unas víboras y odiarse, se quieren muchísimo. Viajar con ellas es un placer.

-JMS: También piensa que se llevan muy bien al punto de que, cuando salimos, nos abandonan inmediatamente y se dedican a sus conversaciones, a sus asuntos, a sus búsquedas, a reírse de nosotros. Pero nos permiten poder hacer esta gira en armonía, que, si no, sería horroroso.

 

-JS: Lo que queremos reproducir ahora es un canto a la alegría, a la amistad, a la generosidad, a no tomarnos en serio a nosotros mismos, incluso a hacernos bromas crueles.

-JMS: En el tiempo que pasó desde la última vez hasta ahora hemos envejecido bastante y nos hemos vuelto muy cascarrabias y eso nos da una cantidad enorme de posibilidades maravillosas...

 

-¿Cuál de los dos es un poquito más ácido al momento de las bromas?

-JS: Éramos los dos...

-JMS: Yo soy muy ingenuo.

-JS: Si yo le decía una cabronada, éste se pensaba para el día siguiente una peor...

-Lo peor es que sabe pensar.

-JS: Sabe hacer dos cosas a la vez, cantar y pensar.

 

-¿Cómo surgió la semilla de este proyecto?

-JS: Esto, para mí, era una especie de sueño irrealizable. Cuando cantaba en los bares, en la calle, en el metro, en Londres, con veintipoquísimos años, cantaba canciones de Serrat. Y Serrat era siempre el más grande, el maestro de todos. Subirnos al escenario de igual a igual, tantos años después, para mí fue un goce increíble.

-¿Recordás cuál fue la primera canción de Serrat que cantaste?

-JMS: Procura que sea mía...

-JS: Creo que empecé y me sabía el disco “Mediterráneo” entero.

 

-¿Y vos, una de Joaquín?

-JMS: Parte de que hayamos decidido juntarnos a hacer unas actuaciones que han sido mucho más sorprendentes, divertidas y brillantes de lo que podíamos imaginar, es que tenemos una relación de muchos años. Me acuerdo de que Joaquín venía a menudo cuando grababa, y me enseñaba las canciones y yo opinaba “Esto está mejor, ésta está muy buena, ésta sobre todo sácala si puedes”. Y esto te lo puede decir él, siempre me he equivocado. Suerte que nunca me ha hecho caso. Joaquín Sabina ha llegado a la cúspide de su fama gracias a no hacerme ni puto caso.

-JS: Me dijo que no sacara en el disco “Y nos dieron las diez”.

-¿Eso es cierto?

-JMS: Que se le rompa una pierna a él si no es cierto. Y, vamos, él es un hombre muy liviano, que sabe que el 90 por ciento del cuerpo es agua... En su caso el 90 por ciento de su masa corporal está formado por mentiras.

-JS: Las canciones son mentiras, son hermosas mentiras que sirven para corregir la verdad atroz de la vida.

 

-Volviendo al día en el que surgió la idea del “dale, vamos, hagámoslo...”

-JS: Yo me acuerdo muy bien. Estaba aterrorizado. Lo sigo teniendo, pero entonces tenía como un exceso de respeto por él, para mí era como una mezcla de Gardel, Maradona y Evita. Nunca he sido un tipo muy seguro de mí mismo, pero luego él lo hizo fácil desde el primer momento. Yo no sé mandar y él está muy dotado para mandar. Y en la primera gira seguí ordenes y salió bien.

-JMS: No sé exactamente cuándo fue, pero sé que era de noche. Sé que habíamos bebido mucho. Y sé que al día siguiente nos arrepentimos.

 

-¿De haber bebido?

-JS: De haber bebido y de haber dicho de hacer la gira juntos. A lo mejor os parece que es mucha risa, que mucha fraternidad y eso, pero es el motivo por el que nos juntamos. No tenemos edad para subirnos al escenario con un tipo que nos caiga medio mal.

-JMS: No tenemos quién nos mande. Podemos equivocarnos a nuestro antojo. Somos capaces de soportar las consecuencias a las que nos lleven nuestros errores. Lo que hacemos con estos reencuentros es no perder esta unión con la gente, eso que nos divierte y hace que ellos existan y nosotros existamos, mientras la vida sea suficientemente generosa para regalarnos esto.

 

La ruta de la entrevista silencia el GPS tradicional para perderse y encontrarse por otros caminos, sin olvidar el destino. Lo que se impone es el paseo, que ahora hace escala en la Argentina. “La otra vez, frente a un hotel en el que me hospedaba allá, pusieron una pancarta enorme que decía ‘Flaco, vos sos argentino’. Es una de las cosas más hermosas que me han dicho en mi vida”, comparte el hombre nacido en Úbeda hace 70 años, quien asegura que “lo pasamos mal cuando Argentina pasa uno de los momentos cíclicos en los que parece que todo se va por los aires y nos preocupamos como cualquier argentino”. Cuenta que “cuando abrí el periódico y leí ‘Cristina vicepresidenta’ empecé a pensar, tratando de meterme en su cabeza, ¿cuál es la jugada?”.

Con respecto al anuncio de CFK de su flamante fórmula con Alberto Fernández en calidad de candidato a presidente, Serrat dice que “me sorprendió dentro de lo que puede sorprenderme cualquier tipo de manifestaciones o pactos entre políticos. La dupla Fernández/Fernánndez va a seguir sorprendiéndonos, seguramente, por la incorporación de muchos otros miembros que están alejados. Venimos de un tiempo cercano de descalificaciones, de dudas de unos acerca de otros, de reñirse unos a los otros. A veces, adentro de los mismos actores del juego. A mí, todo lo que sea para que Argentina trate de superar esta línea oscura que ha venido dividiendo a los argentinos...”

 

-JS: (interrumpe) La grieta, que le llamáis...

-JMS: Decía: todo lo que conduzca, no necesariamente a unirla, sino a reconocerla, para reconocerse los unos a los otros como seres capaces de tener un punto de vista, será bueno.