Arquitectura Viernes, 15 de noviembre de 2019

Serpentine Gallery: el pabellón noruego de 2007

Fue diseñado por el artista Olafur Eliasson y el arquitecto Kjetil Thorsen, quienes conforman el estudio Snøhetta.

Por Arq. Esp. Nidia Álvarez Yaciófano

“Lo menos que puede pedirse a una escultura es que no se mueva” (Salvador Dalí).

La estructura que proyectaron Eliasson y Thorsen, revestida en madera, se parecía a un trompo y traía una dimensión vertical dramática al pabellón de un solo nivel, la composición más tradicional. Una amplia rampa en espiral hacía dos vueltas completas, ascendía desde el césped de la galería hasta el área de descanso y continuaba hacia arriba, culminando en el punto más alto con una vista maravillosa de los Jardines de Kensington y bajando a la cámara de planta baja.

El pabellón actuó como una suerte de “laboratorio” todos los viernes por la noche, con actividades de artistas, arquitectos, académicos y científicos que lideraron una serie de experimentos públicos. El programa que Eliasson y Thorsen concibieron en este Serpentine comenzó un setiembre del 2007 y culminó en una extraordinaria maratón de dos partes y 48 horas que exploraban la arquitectura de los sentidos y la fenomenología.

Basado en el principio de una rampa sinuosa, este pabellón exploró la idea de la circulación vertical en un solo espacio. El objetivo era reconsiderar la estructura tradicional del pabellón de un solo nivel, agregando una tercera y cuarta dimensiones: el tiempo, los recorridos. Mientras que el tiempo 3D está cargado, reaccionario tiempo-presente, el tiempo 4D es el eterno tiempo-presente, el ahora. En 4D el pasado es simplemente historia, sin ninguna carga emocional, y el futuro es una oportunidad en espera de ser diseñada en el hoy a través de decisiones.

En esta exposición los diseñadores proyectaron que los transeúntes, mientras viajaban hacia arriba, encontraran primero el espacio interior, seguido por un tramo cerrado de la rampa con los alrededores solo vislumbrados a través de la fachada con rejillas. A medida que avanzaban, los visitantes completaban el movimiento en espiral, la rampa se integraba en el techo del pabellón y experimentaban una vista completa y sin obstáculos del parque.

El movimiento vertical de los caminantes en el pabellón complementaba la circulación horizontal en los espacios de exhibición en la Serpentine Gallery lateral. Los turistas fueron invitados a ascender desde el césped hasta el techo a través de la rampa, que funcionaba como mediador entre el interior del pabellón y sus alrededores.

El espacio, en sí, estaba definido por un patrón geométrico que se articulaba con la superficie de la pared y como lugares en los que uno podía sentarse. El interior estaba iluminado con luz natural, emitida a través del óculo en el techo. El movimiento en relación al tiempo y la interacción de los paseantes fueron, por lo tanto, un componente definitorio del pabellón.

“El tiempo es una de las pocas cosas importantes que nos quedan” (Salvador Dalí).