+ Deportes Opinión Viernes, 20 de diciembre de 2019

Sería un error no aprovechar el momento fantástico de Gallardo - Por Gustavo Villarroel

El fútbol argentino necesita un cambio de paradigma. El DT de la Selección tiene que ser part-time. Como en la NBA o fue en nuestro básquet.

Por Gustavo Villarroel / gvillarroel@losandes.com.ar

Habrá que repasar e investigar mucho en la historia del fútbol argentino, para encontrar una identificación total de todo el "ambiente deportivo con un entrenador". Tal cual sucede en la actualidad con Marcelo Gallardo.

Desde junio de 2014, el entrenador de River Plate, logró un respeto y una admiración total por parte de todos, más allá del color de camiseta. Ese respeto y admiración, no lo conquistó sólo por los 11 títulos abrochados en estos últimos cinco años. Lo construyó desde el trabajo, el ejemplo, la actitud y un proyecto deportivo serio y profesional, con objetivos a corto y mediano plazo. Bajó un mensaje mágico y efectivo. Enamoró a sus jugadores. Y lo principal, los convenció.  De un grupo de excelentes jugadores, formó un equipo magistral, con hambre de gloria, pasión y sentido de pertenencia. Supo sacar el  máximo provecho de las virtudes de cada uno, y minimizó al máximo el margen de error. En la actualidad, son pocos los entrenadores que seducen a sus jugadores, lo mandan a la cancha y con paciencia y motivación, obtienen dividendos altamente positivos. Ejemplos claros y precisos: Pity Martínez, Pratto, De La Cruz, Casco y Borre. Jugadores, cuestionados en un primer momento por el hincha Milonario, hoy, los despiden de pie en cada presentación. Magnífico. 

 

Esta revolución que provocó Gallardo en el fútbol argentino no se puede desaprovechar. Hoy, tiene que cambiar el paradigma del fútbol. El Muñeco debe ser el entrenador de Argentina en la próxima Copa América, título que se le niega a nuestro fútbol desde 1993. No existe impedimento alguno. Como sucedió en el básquetbol argentino durante mucho tiempo con Sergio "Oveja" Hernández, DT de Peñarol y la Generación Dorada o en la NBA con Gregg Popovich en San Antonio Spurs y la Selección de EEUU. Gallardo no tiene que dejar River (está atrevesando el mejor momento de su historia) para hacerse cargo de la Selección Nacional. EL FÚTBOL ARGENTINO LO NECESITA. Por su proyecto, su trabajo, su talento y su jerarquía. 

Sin desmerecer el trabajo que viene realizando Lionel Scaloni, una excelente opción sería que integrara su cuerpo técnico. El ex volante de Estudiantes de La Plata produjo la soñada renovación que todos exigíamos, sedujo a Messi y la ilusión que generó a futuro es inmensa. Hay que respetar que su trabajo. Sin embargo, tenerlo a Gallardo, sería excepcional. Por méritos, al DT de River, le sobran motivos para conducir los destinos de nuestra equipo Nacional.  

 

El calendario de la Selección Argentina en el año 2020 arrancará en los últimos días de marzo con dos fechas de las Eliminatorias Sudamericanas. El DT se reunirá con los jugadores, tres días antes como máximo. ¿Puede trabajar algún sistema?. Obviamente que sí, pero la palabra, la motivación y la confianza, se llevan el 80 por ciento previo a saltar al campo de juego. Por esta razón, insisto. Gallardo puede dirigir a River y a la Selección. Con el plantel argentino, excepto en la Copa América, nunca podrá trabajar más de 10 días seguidos. Y cuando se junte con todo el plantel para trabajar, River tendrá receso en los torneos que esté disputando. 

Para tener en cuenta, su participación en la primera fase de la Copa Libertadores, terminará el 5 de mayo en el Monumental cuando enfrente a la Liga de Quito por la última fecha del Grupo D. En caso, que llegue a la final de la Copa de la Superliga, se disputaría el 31 de mayo. La Copa América tendrá su puntapié inicial el viernes 12 de junio, por lo tanto, sobran días para que el Gallardo pueda hacerse cargo del plantel Nacional y volcar su idea futbolística. Su impronta. 

 

Marcelo Gallardo enamoró al fútbol argentino. No existen colores que detengan esa admiración y respeto,  que se ganó con su propio trabajo.