Escribe el Lector Sábado, 15 de febrero de 2020 | Edición impresa

¿Seremos los mendocinos los huarpes de los años 1500?

Por Alberto Labrador Rubio

Señores gobernantes: varios advertimos que “El 2º Mendozazo” estaba en la puerta listo para “entrar”, si insistían en su desacertada obsesión de dar vía libre a las mineras contaminantes. 

El pueblo los eligió para que gobernaran y protegieran, demostrando que mantiene intacta su dignidad y coraje para enfrentar trágicas y nefastas arbitrariedades.

Mendoza dejó hace tiempo de ser un rebaño; corre por sus venas sangre sanmartiniana y, culturalmente, en todos los órdenes está a la vanguardia. No es un feudo como en otros lados. Es un desierto convertido en oasis por el esfuerzo de sus habitantes.

El “Mendozazo” de 1972 registró tres muertes y fue por el aumento de la tarifa eléctrica, algunos problemas sociales y la indignación popular. El de ahora, sería por la dignidad y subsistencia de casi 2 millones de personas, condenadas a una agonía de morir envenenadas por la ineptitud o conveniencia de quienes ostentan un poder que declaman, pero no tienen. 

El mismo cordón andino que se encuentra en nuestro país, está en EEUU con todas sus bondades. ¿Por qué no le hacen la misma propuesta? ¿Porque son honestos? ¿O es que en nuestro país, los inteligentes, capaces y honestos son marginados?

Lo avalado por la ley 9.209 se considera como de crímenes de lesa humanidad y, como tal, los que intenten o traten de hacerlo, deberán ser juzgados y condenados.

Las mineras que llegan, disponen de privilegios que las empresas locales no tienen.

Mineras que han devastado pueblos latinoamericanos, dejando hospitales y cementerios colapsados, borrándolos del mapa, pero no de un plumazo, sino a través de la dolorosa muerte que produce el cáncer de huesos donde el dolor y enfermedad, que no tiene cura, se hace insoportable, producido por el cianuro, el ácido sulfúrico, el mercurio y otros venenos prohibidos. Hermoso destino nos esperaba a los mendocinos.

Se habla con razón, de crisis hidráulica, pero ni se menciona a las mineras que no sólo utilizan la electricidad, el gas y millones de litros de agua diaria e indiscriminadamente gratis y que dejan el resto de la misma, envenenada, para consumo de la gente y la agricultura.

¿Irrigación está en otro mundo?... Dijera mi abuela: “No confundir gordura con hinchazón”. Mendoza no necesita pastores, sino gente digna que la represente, que bien merecida lo tiene.

Volviendo a nuestro título, los huarpes del año 1500 tuvieron una ventaja: aunque prácticamente fueron exterminados, los usurpadores nos dejaron la tierra apta, el agua potable y el aire respirable, tal vez pensando que alguna vez vendrían por lo que no pudieron llevarse: el agua.

¿Qué pensaría nuestro ex gobernador Santiago Felipe Llaver que “peleó personalmente y de frente” por el agua de los Nihuiles?

¡Adelante Mendoza! Somos mendocinos de pura cepa, buenos y tolerantes, no ingenuos como algunos “tibios, ineptos y corruptos” creen. ¡Que la dignidad y grandeza de San Martín nos iluminen y sea nuevamente nuestra bandera!

…Y por favor: no sigan jurando por Dios y por la Patria. 
 
Alberto Labrador Rubio

San Martín

DNI 6.859.204