Fincas Sábado, 19 de octubre de 2019 | Edición impresa

Sequía: el plan del gobierno genera dudas en el sector

Algunos lineamientos para el Plan de Sequía Provincial son cuestionados por las cámaras agrícolas.

Por Juan Manuel Lucero - Especial para Los Andes

La escasez de agua se ha convertido en una “nueva normalidad”. Según datos de los balances hídricos, cerca de 40.000 hectáreas se encuentran comprometidas en relación a la disponibilidad para riego. 

Los pronósticos del Departamento General de Irrigación tampoco son alentadores, todos los ríos de Mendoza contarán con caudales por debajo de las medias históricas. De esta manera, la crisis hídrica que Mendoza arrastra hace una década tiende a profundizarse.

 

Ante esta situación desde el gobierno se impulsa un proyecto de Ley que se presentó hace un año y no ha conseguido avances: “La Ley de Sequía”.  En declaraciones a la prensa, el gobernador Alfredo Cornejo solicitó a la oposición que se discuta esta ley, e incluso señaló que el 90% del consumo del agua en Mendoza está en el sector agrícola.

Desde el Estado se apunta a eficientizar el uso del recurso hídrico como forma de proteger el mismo. Según señala Sergio Marinelli, superintendente del Departamento General de Irrigación, “un Plan de Sequía provincial busca generar un cambio de paradigma ante esta nueva normalidad de escasez que impera en la provincia”.

 

La nueva normalidad

Los datos que surgen de los balances hídricos y de los pronósticos presentados por el Departamento General de Irrigación ponen la alarma en la cantidad de agua con la que contará nuestra provincia para el año 2020. En ese marco, cobra relevancia la discusión de una nueva Ley de Sequía.

Según señala el superintendente del DGI, “la ley nos daría más fuerza política para poder generar una política de Estado a futuro”. En ese sentido, Marinelli cuenta que se ha ido por diferentes instituciones mostrando el estado de la situación y promoviendo acciones conjuntas para eficientizar el uso del recurso hídrico.

 

¿Qué busca el Plan de Sequía?

Según señalan desde Irrigación, el Plan tiene como objetivo principal “minimizar los impactos ambientales, sociales y económicos de eventuales situaciones de sequía”. Se esta manera, se intenta mitigar el efecto que la escasez pueda tener sobre el abastecimiento urbano, la producción agrícola y la vida en general de los mendocinos.

El plan en cuestión fue presentado por el propio Sergio Marinelli en la Legislatura en octubre de 2018. Sin embargo, a la fecha, se encuentra en la Comisión de Obras Públicas y no ha contado con tratamiento para su posible aprobación. Es por esto que el gobernador Cornejo lo toma como una de las prioridades en torno a la sucesión que tendrá lugar en el mes de diciembre.

 

En dicho plan se apunta a un inventario de recurso hídrico, usos del mismo y conocimiento de las cuencas, subcuencas y un diagnóstico de posibles escenarios, entre otras medidas. Asimismo se faculta a Irrigación para tomar medidas como organismo de control, medidas que han generado diferentes reacciones en los sectores productivos.  

Orlando Pelichotti / Los Andes

Opinión de los productores

Los distintos oasis de Mendoza y sus respectivas cuencas tienen diferentes realidades. Si bien la crisis hídrica afecta a todos, cada sector cuenta con una problemática particular. 

Diego Stortini, Presidente de la Cámara de Comercio Industria Agricultura y Turismo de Tunuyán, se expresó al respecto y valoró la preocupación de los diferentes sectores. Según señala, los equipos técnicos de Irrigación han estado trabajando en la zona para conocer en profundidad la problemática. 

 

“En general estamos de acuerdo, es un buen primer paso para comenzar a delinear una buena forma de administrar el agua”, señaló el representante tunuyanino. Mientras que apuntó que, dentro de este plan, “debe priorizarse medidas de eficientización del recurso hídrico”.

Por otro lado, el Presidente de la Sociedad Rural de San Rafael, Marcelo Serrano, aseguró que “no podemos ir en contra de lo que se haga en pos de cuidar el recurso y de que los productores tengan agua para producir”. Sin embargo, Serrano tuvo ciertas reticencias para con los poderes que se le conferirían al DGI.

 

“El proyecto habla de quitarle agua a las fincas incultas. No está mal que eso pase. Pero cuando vos compras una propiedad, la escritura dice ‘derecho a riego definitivo’”, señala el representante sureño. En ese sentido, añade que si ese recurso es otorgado a otro productor y la tierra en cuestión quiere recuperar su derecho a riego para reactivarse, “¿qué pasaría? Es poco claro”.

Desde la zona este, el Director Ejecutivo del Centro de Viñateros y Bodegueros del Este, Mauro Sosa, aseguró que “la primera reacción fue un rechazo, dijimos que había cosas que no nos gustaban y otras que nos parecía que debían ser más explicadas”.

En ese sentido, Sosa señaló que será muy importante llegar a los consensos entre las diferentes fuerzas políticas para discutir el tema en profundidad. Asimismo, reclama participación de las partes involucradas para que se escuche su voz.

 

Las críticas al Proyecto

El propio Superintendente de Irrigación detalló que los productores le han hecho saber sobre algunas diferencias en torno a la presentación del proyecto. “En el artículo 5, se tomó algo de la Ley de Aguas Subterráneas, que nos da una serie de atribuciones a nosotros. Muchos lo veían como algo peligroso. Consideraban que eran atribuciones exageradas para irrigación”.

Según detalla ese artículo del proyecto presentado por Marinelli en representación del Poder Ejecutivo, se declaran “de utilidad pública y sujetos a expropiación todos los rasgos de terreno, inmuebles, establecimientos, instalaciones, muebles, maquinarias y equipos, así como los derechos de uso de agua concesionados, que la autoridad de aplicación determine como necesarios para evitar o minimizar los impactos de la sequía (…)”. Marinelli se mostró abierto a realizar cambios en el mismo y aseguró que “es un proyecto de Ley para que los discutan los Legisladores y se saque lo mejor”.

 

Stortini, en cambio señaló que los avances deben venir, pero priorizando la profesionalización del sistema. “No se puede mejorar lo que no se puede medir, no se puede mejorar el uso hídrico si no medís los consumos”, apuntó. Mientras añadió que “estamos teniendo un sistema de distribución y uso del agua que es anacrónico”.

En ese sentido, el representante del Valle de Uco sostuvo que hay que apuntar a que se tecnifique el uso del agua y cambiar el régimen de agua. “El productor recibe un gran volumen de agua una vez por semana. Hay que apuntar a menos volumen, con mayor frecuencia y así ahorraríamos”, analizó.

 

Por su parte, Mauro Sosa señaló que la problemática está ligada a la discontinuidad de los trabajos realizados. “Sería ideal que se haga una planificación política que se conserve en el tiempo”, dijo. Mientras puntualizó que “queremos que en la Zona Este se haga el sellado de pozos, que acá en la zona este podría solucionar parte de la salinización”.

Marinelli defendió el proyecto y sostuvo que, a más de 120 años de la sanción de la Ley de Aguas -sancionada en 1884- es momento de pasar a nuevas acciones. “Gracias a esa Ley se consolidó un oasis. Hoy, lo que hay que hacer es darle sustentabilidad a ese oasis”, analizó.

 

Desafíos a futuro

La provincia se encuentra en un momento bisagra respecto al uso del agua. ¿Cuáles son las medidas a tomar? Desde Irrigación se señala la necesidad de generar conciencia en pos de un cambio cultural.

Orlando Pelichotti / Los Andes

Los desafíos respecto al manejo del agua en torno al sector agrícola provincial tocan también los intereses económicos del sector y de la provincia en general. En ese marco, Serrano analiza que no se puede exigir tecnificación a los productores si se encuentran en situación de crisis económica y pérdida de rentabilidad.

De esta manera, el Presidente de la Sociedad Rural de San Rafael prioriza el papel del Estado en ese contexto “hay pérdidas de hasta un 70% de agua durante la conducción, hace muchos años que no se impermeabiliza. Eso no es problema del productor”.  

 

En cuanto a las obras de Irrigación, Diego Stortini marcó que “hay que buscar que el DGI logre líneas para financiar la obra hídrica de una manera autosustentable y que de esa manera no sea un costo para el ciudadano de a pie”.  

El Centro de Viñateros y Bodegueros del Este pone el acento en “la necesidad de contar siempre con un balance hídrico actualizado”. Asimismo, esta entidad apunta que “la eficiencia de un plan de sequía no debe traducirse en un mayor costo para los regantes, por el contrario; es más, debería incluirse un análisis exhaustivo de los costos actuales, corrigiendo las distorsiones donde las haya”.

 

Con estos conceptos vertidos, Sergio Marinelli asegura que el gobierno de Rodolfo Suárez deberá apuntar a que, en cada proyecto vinculado a actividades económicas, la eficiencia hídrica sea un tema sustancial a evaluar, teniendo en cuenta el contexto acutal del recurso.  

En ese sentido, el Superintendente de Irrigación finalizó contando que, más allá de los avances en torno a la ley, se sigue trabajando para mejorar el panorama. “Estamos diseñando una herramienta que vamos a presentar para el Día de Agua. Se trata de un observatorio del agua”, detalló.

 

Esta herramienta, vinculada al uso del agua apunta a un control y mejora en la gestión. Incluso, la misma se utilizará en el área petrolera, “cada pozo donde se hace fractura hidráulica tendrá un monitoreo permanentemente donde el análisis lo hace la Universidad”, finalizó Marinelli.