Turismo Domingo, 1 de septiembre de 2019 | Edición impresa

Ruta azul: entre la estepa y el mar patagónico

El corredor nace en Río Gallegos, el paso obligado para llegar a Ushuaia por vía terrestre puerta de acceso a Cabo Vírgenes.

Por Télam

El Corredor Ruta Azul se extiende en Santa Cruz por el litoral marino costero, sobre la ruta nacional 3 y sus conexiones con destinos de la meseta y el mar patagónico, y lleva a paisajes, pueblos y puertos cargados de historias, vida rural y naturaleza virgen. 

El circuito cruza ciudades y pueblos desde Río Gallegos hasta Caleta Olivia y tres parques nacionales, antes de continuar en Chubut hasta el poblado de Camarones. 

 

El Corredor Ruta Azul comienza en Río Gallegos, que es paso obligado para llegar a Ushuaia por vía terrestre y puerta de acceso a Cabo Vírgenes, donde se inicia la ruta 40. La historia de los trenes, la pesca, la fotografía y la visita a sitios de interés histórico son atractivos destacados de la capital de Santa Cruz, que es además base para paseos por la costa del mar, a unos 25 kilómetros, donde se puede hacer avistamiento de aves y fauna marina. 

Cabe aclarar que esta semana fue anunciado un circuito  para conocer la historia y la cultura de Río Gallegos, forjada junto al desarrollo de la industria del petróleo y el carbón. 

 

La siguiente ciudad es Puerto Santa Cruz, pero antes el corredor bordea unos 150 kilómetros del Parque Nacional Monte León, una reserva natural que abarca una amplia franja costera y su lecho marino. Puerto Santa Cruz está en la margen sur del estuario del río Santa Cruz, y ofrece al turismo un paseo costero y la valiosa arquitectura de fines del siglo XIX y principios del XX en varios edificios. Comandante Luis Piedrabuena, que se caracteriza por su imponente isla Pavón, sus lugares para pescar y la belleza del río Santa Cruz, marca a pocos kilómetros la continuidad de este corredor. Las calles de esta localidad, a 231 kilómetros de la capital provincial, están llenas de puestos artesanales que recrean las historias de los pioneros y de mitos tehuelches. 

El paseo sigue en Puerto San Julián, el primer punto de la actual Argentina que tocó Magallanes en su vuelta al Mundo, donde está el museo temático Nao Victoria, una replica de la carabela en que viajaba el navegante. Camino a Puerto Deseado, la próxima urbe del recorrido, está la opción de hacer un desvío a la altura del kilómetro 2.000 de la ruta 3, para llegar por la ruta provincial 49 al Parque Nacional Bosque Petrificado de Jaramillo, unos 70 kilómetros al este. 

 

Puerto Deseado es un lugar único por sus riquezas naturales y culturales y su biodiversidad en áreas protegidas, donde se pueden avistar pingüinos, toninas, lobos marinos y gran variedad de aves, además de visitar lugares con ancestrales pinturas rupestres. Los atractivos salientes de esta localidad son los secretos de la ría, el mar y la isla Pingüino, convertida en Parque Nacional, donde se encuentra la única colonia de pingüinos de penacho amarillo de acceso continental. Hay también una gran colonia de pingüinos magallánicos, que conviven con escuás, cormoranes, ostreros y otras aves, además del faro centenario en el promontorio rocoso, donde funcionó una factoría de lobos marinos cuyos restos aún están a la vista. 

El tramo final de la Ruta Azul pasa por Jaramillo y Fitz Roy, localidades que nacieron a la vera del trazado ferroviario y que se caracterizan por los tradicionales edificios de chapa y madera y pintorescas casas de piedra de principios de 1900. Pico Truncado, casi al final del recorrido, cuenta con el circuito turístico Ruta Museo Arqueológico Regional Austral, con rastros de los patrimonios arqueológicos, paleontológicos y geológicos de la zona. 

 

El Corredor culmina en Caleta Olivia, una ciudad que expone la historia de la industria petrolera en el parque Temático 26 de Junio, en el Pozo 0-12 -el primero de la región- y en el centro cultural “Cacho Camino”, que propone un recorrido por las primeras viviendas del casco histórico.