Editorial Opinión Jueves, 18 de julio de 2019 | Edición impresa

Ruta 40: un logro en integración 

Con la reciente inauguración de un nuevo tramo de la ruta nacional 40 se podrá transitar en forma rápida y más segura a Malargüe.

Por Editorial

La ruta nacional 40 es algún modo  un emblema carretero de la de Argentina. Cruza once provincias: Santa Cruz, Chubut, Río Negro, Neuquén, Mendoza, San Juan, La Rioja, Catamarca, Tucumán, Salta y Jujuy.

Con el nombre de “Libertador General Don José de San Martín”, la 40 es la vía de comunicación más extensa de nuestro país, con sus 5.117 kilómetros, cuyo recorrido se extiende desde el cabo Vírgenes (Santa Cruz) hasta el límite con Bolivia en la ciudad de La Quiaca, Jujuy. Del otro lado del río se ubica la ciudad de Villazón. 

De los más de 5.000 km del camino, 677 km pertenecen a Mendoza, tramo que ahora está asfaltado en casi toda esa extensión, tras la reciente inauguración de la sección de 140 km, comprendida entre Pareditas (San Carlos) y El Sosneado (San Rafael). Sólo resta pavimentar 70 km que median entre Bardas Blancas (Malargüe) y el límite con Neuquén).

Estos flamantes 140 km son un gran avance en la integración del sur mendocino y una mejora sustancial para los viajeros, locales o visitantes, que quieran ir desde el Gran Mendoza u otros puntos de la zona Norte provincial al sureño departamento. De la misma manera beneficia a los puesteros y lugareños que viven en esas australes zonas.
Antes, para llegar a Malargüe había que ir por San Rafael (ruta nacional 143-centro de San Rafael-ruta 144) o por la vieja traza de la ruta 40 de tierra, que pasa por el dique Agua del Toro y cerca del lago Las Salinas, recorrido con muchas complicaciones. 

La nueva carretera se traduce en un ahorro de casi 100 km, una hora menos de viaje y, por supuesto, un significativo avance en seguridad vial por el ancho de la calzada, la cartelería y el suave trazado. 

Esta nueva sección de la ruta nacional 40 tiene componentes que pueden ser puestos en valor, además del ya mencionado acortamiento de distancias como la gran virtud. Este valor rápidamente lo consideran los usuarios de todo tipo. Los transportistas verán modificada favorablemente la ecuación de costos- beneficios. 

El turismo agregará en las zonas alcanzadas por la pavimentación un nuevo servicio al disponer de una mejor ruta para admirar las infinitas bondades de la naturaleza. Además, está llamada a ser la ruta del gas hacia Chile, por medio del transporte terrestre.

Asimismo, vuelve a tomar valor “la dorsal cordillerana”, paralela a la Cordillera de los Andes, como la infraestructura apta hacia el desarrollo minero regional, que arrima y redistribuye la población creciente de nuestro país hacia el borde cordillerano, donde se ubican las aguas y el aire puro, donde el ambiente aún se mantiene limpio e impoluto.
La evaluación y planificación, hablando geopolíticamente, ya consideraba a esta ruta en este aspecto y por ello el significando de estar atravesando las cercanías de tierras de frontera alta.

Por otra parte, es muy bueno tener en cuenta que la sección inaugurada está convocada a ser la vinculación de los pasos, para que funcionen fluidamente y alternativamente especialmente en las emergencias invernales.

También existe vinculación directa con el paso Cristo Redentor y con el proyectado cruce a través del túnel de baja altura de Las Leñas y más al sur con el paso Pehuenche, desde hace más de un año en plena vigencia y crecimiento y al que se llega por la remozada ruta 145. 

Todo el progreso señalado se potenciará en gran medida si con esta carretera se consigue terminar en un plazo no muy lejano con la cuenta pendiente que resta en materia de obras: la ya mencionada sección al sur de Malargüe, a partir de Bardas Blancas, hacia los pasos del norte neuquino. Pero nada impide celebrar este gran avance que para los mendocinos ha significado el nuevo tramo incorporado.