Espectáculos Sábado, 7 de diciembre de 2019 | Edición impresa

Rodolfo Kusch: un hombre entre mundos

Roberto Esposto acaba de publicar un libro sobre este hombre fundamental para el pensamiento del continente.

Por Lorena Cancela - Especial para Estilo

Rodolfo Kusch, filósofo egresado de la Universidad de Buenos Aires, cuestionó la manera en la cual América se pensaba y sentía a sí misma atravesada por un paradigma de pensamiento de origen europeo. A lo largo de su obra, plena de actualidad, se preguntó y reflexionó por el lugar de las ciudades, el ecosistema, los comerciantes, los pueblos originarios y cómo sus voces intentaron ser acalladas a lo largo de los siglos.

Roberto Esposto, argentino-cordobés y catedrático de la Universidad de Queensland en Brisbane (Australia), se sintió interpelado por su obra y comenzó a estudiarla con pasión desde Oceanía. Esto fue hace casi 20 años atrás. Por estos días, junto a la editorial Biblos, presenta “Rodolfo Kusch. Actualidad de un pensamiento Americano. Lecturas y reflexiones”, que se puede conseguir en versión kindle por Amazon. Para sumarle un dato, el estudio tiene la venia del mismísimo Papa Francisco.

Leer, o releer a Kusch hoy sorprende por lo contemporáneo de sus reflexiones. Por ejemplo, en “América Profunda” (1962), un clásico, sostiene que “el hombre pierde la prolongación umbilical con la piedra y el árbol, [...] suple al árbol pero que no es árbol”, una reflexión que podría explicar la alienación del ser urbano respecto de la naturaleza.

 

Y que lo lleva a sustituirla por otros conceptos, u objetos, que la refieren en las construcciones urbanas tanto interiores como exteriores.  En Alemania, en Francfurt, es muy comentado el edificio del Commerzbank: una construcción de oficinas donde cada cuatro pisos hay un jardín de invierno que, a su vez, funciona como pulmón de manzana.

Allí los oficinistas pueden hacer sus recreos como si estuvieran en un espacio al aire libre. Un diseño que, si Kusch viviera, llamaría su atención crítica.

Kusch nació en Buenos Aires, en el seno de una familia alemana, y si bien ingresó a la universidad para estudiar ingeniería, terminó graduándose como profesor en Filosofía.

Pasó sus últimos años de vida en Maimará, Jujuy, donde falleció en 1979. Visto desde la actualidad, el retiro a un pueblo en el norte argentino podría interpretarse como un gesto new age, pero lejos de eso su traslado a un lugar alejado de los grandes centros urbanos, debería entenderse como un gesto de coherencia del pensador y su obra. Obra que estuvo sostenida por el contacto directo, pues Kusch siempre sostuvo que había que cultivar con los habitantes originarios de esta tierra si se buscaba comprender América.

 

La idea de que el conocimiento y la cosmovisión que el hombre o-ccidental tiene de sí mismo está ligada a un objeto exterior, o que existe por fuera del sujeto, es una variable de su pensamiento. Es con el objeto, o con el “patio de objetos”, que el hombre occidental puede definirse a sí mismo y, también, en oposición a la naturaleza. Son algunas de estas reflexiones las que han atraído la atención del Papa Francisco, de formación jesuita, quien le dijo a Esposto: “Kusch sigue siendo una clave hermenéutica de mis reflexiones”.

Indagaciones sobre Kush

Roberto Esposto, doctor en literatura latinoamericana, en “Rodolfo Kusch. Actualidad de un pensamiento Americano” relee su obra, la compara con otros autores, establece filiaciones y relaciona conceptos kuschianos con el devenir del mundo occidental y el individualismo que éste promueve bajo la idea de “ser alguien” donde “ser” está íntimamente relacionado con el tener, con el poseer, con el alcanzar algo que se encuentra por fuera del subjetividad.

De alguna manera, el mundo occidental globalizado se sostiene bajo este fundamento, apoyado por el marketing. “Cuando vengo acá soy australiano, y cuando estoy allá soy argentino. Soy una persona que está entre mundos, entre lenguas, soy completamente bilingüe”, nos comenta Esposto. “Lo de Kusch me convocó por eso: es un hijo de alemanes que busca otra manera de pensar, otra ética y se va al otro extremo de Buenos Aires que es el mundo andino. Creo que pasa eso por varias razones, una de ellas es que busca un tipo de vida menos apegada a las cosas y más apegada a la gente y su reciprocidad. Él aspira a vivir y pensar de una forma diferente en una Argentina convulsionada en lo político después de la caída de Perón en el ‘55”.

Esposto llegó a la obra de Kusch de la mano de la ficción. Siendo adolescente, e incentivado por un profesor en Melbourne (su primera ciudad de residencia, luego de dejar su Córdoba natal en los ‘70 por temas políticos) conoció la obra de Gabriel García Márquez que fue un antes y un después en su vida, al igual que lo fueron Quiroga y Abel Pose. De este último, le atrajo una de sus declaraciones donde se refería a la literatura latinoamericana como una búsqueda y también una problematización de la identidad argentina y latinoamericana. “Leí a Kusch por la literatura de Abel Pose, específicamente sus novelas sobre la conquista de América: ‘Daimón’, ‘Los perros del paraíso’, ‘El largo atardecer del caminante’ y la incompleta ‘Los Heraldos Negros’. La visión que él desarrolla en estos relatos dialoga con la obra ‘América Profunda’ de Kusch, pues se contraponen allí el ‘mero estar’, propio del ser americano, con el ‘ser alguien’ propio de lo que trae el europeo acá”.

 

Los proyectos de Esposto con Argentina no concluyen con la publicación de este libro: en 2020 participará de las Jornadas sobre el Pensamiento de Kusch que organiza la Untref en Jujuy. Y también espera la publicación de un nuevo libro sobre la obra del poeta Hugo Caamaño, su tío, a quien también le ha dedicado este libro.