Opinión Domingo, 14 de abril de 2019 | Edición impresa

Riesgo país - Por Jorge Sosa

Uno no puede entender que la Argentina, un país con tantos recursos, sea uno de los más riesgosos del mundo.

Por Jorge Sosa - Especial para Los Andes

¿El país es un riesgo para los que lo habitamos? De acuerdo a las circunstancias y teniendo en cuenta que “riesgo” es la posibilidad de que se produzca un contratiempo o una desgracia, de que alguien o algo sufra perjuicio o daño, vamos a coincidir en que es riesgoso vivir en este país en las actuales condiciones, o en las condiciones del pasado: elija el año que usted elija, siempre hemos estado en riesgo.  

¿En riesgo de qué? De no ser felices, por ejemplo, que es el objetivo máximo de toda vida. En riesgo de no poder subsistir con lo poco que podemos juntar con nuestro esfuerzo. En riesgo de tener que sufrir todos los días acciones que nos perjudican, que nos molestan, que nos ponen piedras grandes en nuestros caminos.  Pues el riesgo país se mide, se le pone números, y cada vez que esos números aumentan el país se vuelve más riesgoso.  

El riesgo país se entiende que está relacionado con la eventualidad de que un estado soberano se vea imposibilitado o incapacitado de cumplir con sus obligaciones con algún agente extranjero, por razones fuera de los riesgos usuales que surgen de cualquier relación crediticia. Pues bien, nuestro país es uno de los más riesgosos del mundo, anda por el fondo de la tabla peleando con Zimbabue, o Venezuela.  

Lo que significa que nuestro país no es confiable. “No le prestés nada a los argentinos que no te lo van a poder devolver” sería una traducción a lo popular que tal índice indica. En el exterior pueden decir al vernos: “¡Un argentino, un argentino! Rajemos, que es riesgoso”.  Y uno no lo puede entender. Estamos hablando de la Argentina, una nación que posee casi todos los recursos, que está pletórica de paisajes atractivos, que produce alimentos para darle de comer a gran parte de la comunidad.  Los desaciertos de los gobiernos (porque aquí no hay un único culpable) nos han llevado a esta situación de desconfianza que se comenta en todo el mundo.

Entonces los poderosos en guita, los que podrían ayudarnos con créditos o con transacciones que de algún modo nos favorecieran, huyen espantados de este país porque es un país riesgoso, pero de alto riesgo.  Uno no se explica cómo podemos haber llegado a esta situación. Es como si tuviésemos en nuestras manos un collar de diamante pero atado con hilo sisal, como si tuviéramos un palacio hermoso pero los pisos no son seguros. Comparo con otros países del mundo que  son escasos en recursos y no me cabe en la cabeza que el nuestro pueda ser más riesgosos que el de ellos.  

Me dicen: “porque ellos hicieron las cosas bien” y entonces me pregunto: ¿no podemos hacer nosotros las cosas bien? Qué es lo que nos impide hacerlo más que nosotros mismos. ¿Son solamente los gobiernos los culpables de esta lamentable situación o cada uno de nosotros tiene una parte de responsabilidad? Somos peronistas, radica
les, del PRO, de los socialistas, de izquierda, pero por encima de todos ellos somos argentinos y hemos demostrado en distintas actividades que podemos ser inteligentes.

Pero no sirve la inteligencia individual, hay que empezar a practicar la inteligencia en conjunto.  Pienso en un pacto que se haga entre todas las fuerzas políticas, en el que se llegue a determinar diez, puntos, diez mínimos puntos a cumplir, cualquiera que llegue al poder, como alguna vez hicieron los españoles con el Pacto de la Moncloa.  

¿Podrá darse o deberemos soportar que el mundo nos siga señalando como uno de sus países más riesgosos? Algo bueno hay en todo esto, porque de ser la cosa así como es, los argentinos somos tipos muy arriesgados.