Fincas Sábado, 7 de septiembre de 2019 | Edición impresa

Mendoza: qué plantar, dónde y qué variedades convienen al productor

Un informe del IDR analiza en detalle el sector de la fruta fresca e industrializada de Mendoza. Las variedades que ya no conviene trabajar.

Por Sandra Conte - sconte@losandes.com.ar

Hoy, el durazno para industria debería implantarse, con mejoras, en los oasis Norte, Valle de Uco y Este, mientras en el Sur sólo se recomienda producir en Real del Padre y General Alvear. Además, se aconseja evitar las variedades Pavie Catherine, Fortuna y Loadel. La ciruela para industria, en cambio, puede seguir cultivándose en las zonas tradicionales –Este y Sur- pero es necesario reforzar las labores culturales para incrementar la producción.

Estas son algunas conclusiones que surgen de un relevamiento de la producción frutícola de la provincia, que realizó el Instituto de Desarrollo Rural y complementó con la consulta a diversos organismos públicos y organizaciones privadas. El objetivo fue determinar qué cultivos tienen una demanda interna o externa y qué zonas son más adecuadas para cada especie y variedad. Con esta información, que resaltan debe ser actualizada constantemente, pretenden asesorar a los productores sobre qué plantación es más conveniente y que el gobierno provincial la tenga en cuenta para sus líneas de financiamiento. 

 

Priorizados

En el caso del durazno para industria, Cecilia Fernández, jefe del Área de Gestión de Información Estratégica del IDR, comentó que los productores les señalaron que no es conveniente seguir plantando variedades que ya tienen más de 30 años, como Pavie Catherine, Fortuna y Loadel, porque no ofrecen un buen rendimiento ni la consistencia apropiada. Por otra parte, en el oasis Sur sólo recomiendan implantar en General Alvear y Real del Padre (San Rafael), ya que en otros sitios son demasiado vulnerables a las heladas. 

Asimismo, se intenta aumentar la densidad de plantación, ya que tradicionalmente se colocan unas 500 plantas por hectárea, pero si se modifica el sistema de conducción y se utiliza el riego presurizado se puede llegar a 800 o mil plantas por hectárea. 

 

En cuanto al durazno para consumo en fresco, cuyo principal destino es el mercado interno y la superficie implantada ha ido creciendo, se favorece su implantación en todos los oasis, con excepción del Sur (aunque sí se pueden plantar en Real del Padre); al tiempo que se apunta a optar por variedades de cosecha temprana, ya que hay poca oferta de primicia, y alto potencial productivo. Pese a que las variedades más utilizadas en Mendoza son June Gold y O’Henry, productores y empacadores sugieren optar por otras como Rich Lady, Sweet September, Venus, María Bianca o Big Top.

Como es un producto muy susceptible a las heladas y el granizo, se advierte que en los costos de producción se debe contemplar la lucha contra estas contingencias. También plantean otros aspectos que se deben considerar, como el hecho de que en los viveros no se renuevan las variedades ni tampoco se encuentran las que son más resistentes al manipuleo; que para las labores culturales se requiere una importante cantidad de mano de obra; y que en muchas zonas no existen instalaciones –tanto de empaque como de frío- para preservarlos hasta que lleguen a destino.  

 

El cultivo de ciruela para industria se concentra en la zona Este y la zona Sur, y se insta a aprovechar la infraestructura existente en estos oasis. Pese a que el 95% se exporta, se observan variaciones muy marcadas en la producción año a año, lo que dificulta las ventas y contratos comerciales. Fernández comentó que, por tratarse de un cultivo muy noble, a veces se descuidan las plantas y, además, por superponerse con la fecha de la cosecha de la uva, se reduce la disponibilidad de mano de obra. Por esto, se exhorta a incorporar tecnología y a preverlo cuando se replanten los montes. 

La ciruela en fresco, en cambio, se ha priorizado para los oasis Norte, Valle de Uco y Este, ya que ha ido disminuyendo la superficie cultivada desde 2010. Como las variedades que se destinan a consumo son de floración temprana, se recomienda incluir en el cálculo de costos un sistema de lucha activa y pasiva contra las heladas. 

 

El informe del IDR menciona que las características deseables para este cultivo son el potencial para obtener calibres grandes, resistencia a las rajaduras por lluvia y fecha de floración tardía, además de la productividad. En tanto, el consumidor demanda que el fruto sea de piel oscura y pulpa amarilla. Los productores y empacadores consultados manifestaron, en general, una preferencia por las variedades Larry Ann, Angeleno, Early Queen y Black Amber, pero advirtieron que la primera es muy sensible a los daños por lluvia. 

Ciruelas. Se aconseja incluir en el cálculo de los costos un sistema de lucha activa y pasiva contra las heladas. | Claudio Gutiérrez / Los Andes

La cereza también fue priorizada -en el Valle de Uco, Norte y Este-, con énfasis en promover las variedades primicia, para tener una ventaja sobre las provincias que concentran la producción: Neuquén y Río Negro. Las recomendadas son Brooks, Lapins, Santina y Sweet Heart, pero advierten que se necesita importar variedades de mayor aptitud post cosecha para acceder a mercados como el de China, además de incrementar la superficie cultivada.

 

El cultivo de la almendra se recomienda en todos los oasis, pese a que la producción ha aumentado en los últimos años, debido a que se mantiene una demanda insatisfecha, al tiempo que se resalta la necesidad de proteger las plantas de las heladas. También, se aconseja optar por variedades polinizadoras, colocar colmenas –para potenciar la productividad- y mitigar el daño de las aves. Aunque en las plantaciones más recientes predomina la variedad Guara, de cáscara dura y floración tardía, se han empezado a utilizar Marianda y Penta. 

El nogal, uno de los cultivos que más se ha expandido en la provincia, también ha sido priorizado, aunque se advierte que los mercados son cada vez más exigentes y el precio internacional se ha estancado. Asimismo, si bien se ha extendido a otros oasis, solo en el Valle de Uco y en el Sur hay infraestructura para el secado post cosecha, mientras en el resto de la provincia es escasa. 

 

Con restricciones

La manzana, por sus requerimientos climáticos, solo será priorizada para plantaciones en el Valle de Uco, con tecnología que permita precocidad y altos rendimientos. Asimismo, el estudio del IDR plantea que se debe apuntar a un valor diferenciado, como producción orgánica o biodinámica, o primicias según zona de cultivo. Esto, para evitar los vaivenes de la oferta y la demanda que han provocado una reducción de la superficie cultivada. En cuanto a las variedades, destacan la Super Chief, Red Chieff, Chañar (clones mejorados de Red Delicious) y Royal Gala.

No recomendados

Aunque en el mundo se está incrementando la producción de damasco, en Mendoza viene en caída desde 2015, principalmente asociada a una falta de renovación varietal que mejore el comportamiento post cosecha. De ahí que su implantación no sea priorizada, a menos que el productor presente un plan integral de producción, manejo post cosecha y comercialización. 

 

Lo mismo sucede con la pera y el membrillo, de los que no se aconseja su plantación en ningún oasis de la provincia. En el primer caso, la superficie cultivada se redujo a la mitad en ocho años, y en el segundo, se trata de un cultivo secundario y no muy extendido. Sin embargo, al igual que con el damasco, se contemplan excepciones a quien desarrolle un plan integral. 

Un estudio dinámico

El coordinador técnico del IDR, Alfredo Baroni, comentó que el subsecretario de Agricultura y Ganadería, Alejandro Zlotolow, les solicitó que elaboraran un informe sobre la composición de la matriz productiva de Mendoza, en términos agrícolas y agroindustriales. Además de basarse en los censos que realiza el mismo organismo, consultaron al INTA, Iscamen, INV, Irrigación, Centro de Desarrollo Vitícola y ProMendoza; como también a cámaras empresariales y asociaciones de productores. 

 

Asimismo, les pidieron que desarrollaran una propuesta para los años siguientes, que les permita orientar las inversiones del ámbito público o privado hacia los cultivos que tengan un futuro “prometedor o menos complicado”. El relevamiento, que les demandó un año de trabajo, tiene como objetivo contar con información, además, de qué variedades se deberían promocionar y en qué zonas (como también, cuáles no y en qué sitios evitarlas). 

Baroni señaló que no solo se contemplaron factores agronómicos, como el suelo, el agua, el clima y la ocurrencia de heladas; sino también la escala mínima requerida para que el cultivo sea rentable, las expectativas comerciales, la infraestructura existente en la zona. Además, factores sociales como la disponibilidad de mano de obra y la posibilidad de adaptación del productor. 

 

Cecilia Fernández, por su parte, resaltó que se trata de un estudio dinámico, que se debe ir actualizando en forma periódica, y que resta incorporar nuevos elementos, como un análisis más detallado del suelo y de la disponibilidad de agua por microzonas. Asimismo, se pretende avanzar en otros cultivos, como las hortalizas. 

Pero resaltó que tiene sentido contar con esta información ya que el PMC (Plan de Mejora Competitiva Frutícola ofreció financiamiento para reconversión y modernización tecnológica, con tasa cero en 2017 y 2018, y de 15% este año, por lo que es importante asegurarse de que esos créditos van a destinarse a un cultivo en condiciones que les permitan ser competitivos.

 

Beneficios para el productor y el consumidor 

Omar Carrasco, presidente de la Unión Frutihortícola de Argentina, comentó que desde la entidad presentaron al gobierno un proyecto para realizar un registro de lo que se produce en la provincia. “Si se implementa como sugirieron y se establece como política de Estado, puede resultar muy útil tanto para los productores como para los consumidores”, indicó.

Para ilustrar esto, señaló que la bolsa de cebolla cuesta hoy unos $ 1.000, pero si se hubiera contado con un registro productivo, se hubiera podido prever cuánta producción era necesaria para abastecer el consumo interno, de manera de evitar tener que traerla de afuera con el incremento de costos que esto implica. 

 

De modo similar a lo que ocurría años atrás con la vid, que se instaba a plantar ciertas variedades, Carrasco considera fundamental que esta información se acerque a los productores frutihortícolas, especialmente los pequeños, para que sepan qué cultivos son demandados, tanto en el mercado interno como en el externo, y de qué variedades.