Opinión Lunes, 15 de julio de 2019 | Edición impresa

Reforma laboral: hace falta para una mejor productividad - Por Pablo F. Salvador

Argentina avanzó en algunos de estos aspectos en los últimos años y en otros retrocedió. Aún queda un largo camino por recorrer.

Por Pablo F. Salvador - Economista

El mundo ha cambiado y el mercado laboral también. Los sectores que hoy crean empleo, no sólo en Argentina sino en el mundo, no son los mismos que lo hacían dos o tres décadas atrás. El mercado laboral ha evolucionado por lo que hace falta una legislación adecuada a los tiempos que corren. Una legislación que facilite la generación de empleo, que ayude al trabajador a encontrar rápidamente uno nuevo y que no vaya en contra del trabajador. 

Pero para generar empleo primero hacen falta inversiones y Argentina debe trabajar en esa dirección. Para convertirse en un país atractivo para la llegada de inversiones debe tenerse en cuenta al menos cinco factores, según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Un factor fundamental es la solidez macroeconómica, esto genera confianza, reduce la incertidumbre, potencia las inversiones y mejora el clima de negocios. Otro factor es la presión fiscal, impuestos elevados generan un gran desincentivo a las inversiones. Un tercer elemento es el tamaño de la deuda pública, una elevada deuda pública reduce la confianza del inversor. Un cuarto factor son las regulaciones, regulaciones excesivas implican costos y esto desincentiva a las inversiones. El quinto elemento es el grado de libertad económica. 

Argentina avanzó en algunos de estos aspectos en los últimos años y en otros retrocedió. Aún queda un largo camino por recorrer. Parte de este camino a transitar es, sin dudas, una reforma laboral. Una reforma que debe ir de la mano de políticas que fomenten la inversión y la innovación. De otro modo, será difícil generar empleo. 

Prueba de ello es el estancamiento del empleo en el sector registrado desde 2012. El número de trabajadores registrados en el país sólo aumentó 10,6% entre abril de 2012 y abril de 2019. Peor aún, dentro de este grupo de trabajadores, los asalariados del sector privado apenas aumentaron 1,4% en este período, y los autónomos se redujeron 3,0%. Por otra parte, los asalariados del sector público aumentaron 21,4%, los asalariados de casas particulares 28%, los independientes monotributo 18,5%, y los independientes monotributo social 108%. 

Desde hace siete años el empleo asalariado en el sector privado a nivel país está estancado alrededor de los 6 millones de trabajadores y, en este tiempo, el total de trabajadores registrados apenas aumentó. Si se quiere revertir esta situación no se puede seguir por este camino. La generación de empleo no puede estar únicamente ligada a la coyuntura de aquellos sectores que se ven favorecidos por políticas macroeconómicas que le permiten crecer o al buen desempeño de un determinado sector, porque estos resultados se revierten rápidamente una vez que esa coyuntura se vuelve desfavorable. Hace falta una reforma laboral. Una reforma laboral pensada y diseñada para que contemple y se adapte a la realidad de los distintos sectores de la economía. Una reforma laboral que genere los incentivos necesarios, a través de acuerdos sectoriales que mejoren la competitividad, para generar empleo privado, formal y decente.