+ Deportes Jueves, 26 de marzo de 2020 | Edición impresa

Raúl Corvalán: "Nos va a llevar un tiempo recuperarnos y ponernos al día con todo"

El Vice 1° de Independiente Rivadavia habló de las pérdidas por el Covid-19, de jugar a puertas cerradas y de la crisis económica del club.

Por Diego Bautista

En tiempos de crisis extrema como la que se vive en un contexto global a raíz de la pandemia del virus COVID-19, la preocupación sustancial comienza por la salud pero trasciende de manera insoslayable ese ámbito. La economía de los clubes, por ejemplo, afronta un período en el que es imposible el equilibrio entre los egresos de dinero, que se mantienen inexorables, y los ingresos, que se han suspendido a la par de todas las actividades de las instituciones.

 

Mientras en las principales ligas del mundo (España, Francia, Alemania, Italia e Inglaterra) se encuentran con sus federaciones y gremios en plena negociación para rebajar los exorbitantes contratos y poder afrontar la emergencia económica, en nuestro país la realidad se avizora mucho más crítica. Ni hablar en Mendoza, donde la situación de Independiente Rivadavia es realmente compleja ya que a sus viejos problemas financieros, en estos dos últimos meses, se le sumaron las pérdidas económicas que sufrió el club por el feroz enfrentamiento en el marco de la interna de la barra brava en el partido frente a Atlanta en el reinicio de la temporada.

 

Por la suspensión de dicho partido, Independiente no sólo fue sancionado con la clausura de su estadio durante tres partidos, sino que además deberá pagar una multa económica que asciende a los 600 mil pesos (1200 entradas generales). Como si esto fuera poco, cuando el partido ante el Bohemio sea reprogramado, la Lepra deberá afrontar los gastos del viaje de Atlanta a Mendoza, que hoy por hoy ronda los 680 mil pesos entre pasajes, hoteles y comidas.

 

“El panorama es preocupante y bastante complicado, pero hay que ponerle el pecho y tratar de ir solucionando los problemas como se pueda. Siempre destaco el excelente plantel de jugadores, cuerpo técnico, cuerpo médico y empleados del club porque entienden la situación económica que vive el club y todos le ponen el pecho. Esto se va a solucionar en tanto y en cuanto comience a funcionar de nuevo y vaya por los carriles normales. Nos va a llevar un tiempo recuperarnos y ponernos al día con todo”, relata Raúl Corvalán, vicepresidente primero del Azul, aunque por estos tiempos borrascosos en ejercicio de la presidencia debido a que el titular Ignacio Berrios se encuentra licenciado por razones de salud.

 

Si bien Corvalán evitó brindar números precisos ni dar a conocer el presupuesto anual del fútbol del club, hizo un análisis general de cómo repercutirá que el club esté cerrado (vaya uno a saber hasta cuándo) debido a la emergencia sanitaria a nivel mundial. “Veníamos con los números muy finitos, pero lo íbamos a manejar bien porque un grupo de socios está haciendo un aporte importante. Y si el problema con la hinchada nos desequilibró el presupuesto, imagínate con esto.  Es otro inconveniente más porque más allá de cuándo se reanude el torneo, en esta situación se hace muy difícil conseguir sponsors nuevos. Lo único que ha quedado abierto es la pauta publicitaria del Gobierno de Mendoza, que no sabemos cómo va a ser porque quizá le van a dar prioridad a la salud, como debe ser. Igual, hay que esperar a que se apruebe el presupuesto de la provincia”, comentó.

Entre AFA y Futbolistas Argentinos Agremiados (FAA) hay conversaciones tendientes a llegar a un acuerdo de equilibrio, que contemplaría pagar un porcentaje de los sueldos si se dilata la inactividad oficial. Otras versiones indican que el Gobierno Nacional podría asumir el pago de los ingresos que los clubes no tendrán en concepto de derechos de televisación. “Nosotros no podemos bajarle el sueldo a nadie porque, además, pagamos sueldos que están dentro de lo normal y nuestro plantel debe ser uno de los más baratos de la categoría”.

 

A propósito de ello, Corvalán admitió que el plantel del CSIR no está al día. Según el dirigente, “la deuda no llega al mes y medio” y tanto a los jugadores como a los empleados se les va pagando porcentajes del salario a medida que ingresa el dinero. “Entre que entran los pagos y todo eso se demora 15 o 20 días, cancelamos un mes y nos va quedando uno pendiente. Hay que distribuir la plata de la mejor manera posible”, agregó el pope leproso.

En cuanto a los ingresos por cuota societaria, está claro que hoy se encuentra todo paralizado. Independiente Rivadavia cuenta con alrededor de 1800 socios activos que paga la cuota mes a mes. La mayoría se puso al día a partir de febrero, que es cuando se reanudó el campeonato de la Primera Nacional, pero está claro que la clausura de la cancha, primero, y esta maldita enfermedad convertida en pandemia, un poco después, frenó todo.

 

Pérdidas por doquier

“Los dos partidos que jugamos sin público fueron una pérdida interesante para el club”, explica Corvalán quien no deja de agradecer al Club Deportivo Maipú y a sus dirigentes por el “excelente gesto” de cederles desinteresadamente el estadio Omar Sperdutti para los encuentros frente a Estudiantes de Río Cuarto y Guillermo Brown de Madryn. El último partido que la Lepra tenía para cumplir con la clausura de su cancha -dispuesta por el Tribunal de Disciplina de AFA- era frente a Belgrano de Córdoba. El duelo estaba programado para el fin de semana pasado en la cancha de Montecaseros (también cedió su estadio gratis), pero la suspensión del fútbol obligó a cerrar todo. El siguiente encuentro de local, nada menos que el derby cuyano ante San Martín de San Juan, podía ser con público y en el Bautista Gargantini. Dado los antecedentes de violencia, ¿se animarían a jugarlo con gente?

“No lo teníamos definido aún porque, como primera medida, teníamos que conocer qué tipo de operativo nos ordenaría la policía. En base a la cantidad de efectivos, se verá si se puede jugar con público, con socios con la cuota al día o si seguiremos jugando a puertas cerradas”, explica el “Rulo” Corvalán. Sucede que si la Policía de Mendoza les exige a los dirigentes azules un operativo con, por ejemplo, 150 efectivos, “no lo podemos pagar, es casi imposible”.

 

Un dato pinta de cuerpo entero la situación. El operativo del partido frente a Atlanta (sólo se jugaron 5’ hasta la suspensión) la dirigencia azul desembolsó alrededor de 340 mil pesos, en concepto de 110 policías y 60 efectivos de seguridad privada. En este caso, si se le suman otros 40 agentes, el costo del operativo rondaría los $ 600.000. “En el momento económico que estamos atravesando, ese dinero preferimos ocuparlo para pagar sueldos”, se oye del otro lado del teléfono.

¿Qué podría pasar con la Primera Nacional si en abril no vuelve el fútbol? Con mucho sentido común, el presidente Alberto Fernández aseguró que el "fútbol puede esperar" para su reanudación, porque "hay un problema de prioridades y la prioridad ahora es entender la pandemia del coronavirus, los que se enferman, los que necesitan atención médica". Es por eso que los dirigentes de los clubes de la Primera Nacional comenzaron a pensar en qué hacer con el torneo si en abril el fútbol no vuelve a la segunda categoría. La intención mayoritaria por ahora sería poder culminar con el campeonato, pero teniendo en cuenta que varios contratos culminan el 30 de junio se barajarían distintas opciones. Si se incluyen partidos entresemana y se extienden un mes más los vínculos podría haber una solución.

 

Pero si el panorama no mejora y el parate se extiende, se estudiarían diversas posibilidades. Una chance sería que se den por terminado el certamen y suban los primeros de cada zona a la Superliga (hoy serían San Martín de Tucumán y Atlanta). La otra, sería armar una tabla general y que asciendan los dos con más puntos (San Martín de Tucumán y Defensores de Belgrano). En ambos casos no habría descensos ni al Federal A ni a la B Metropolitana, lo que sería -al menos en lo deportivo- una buena para Independiente Rivadavia, que se encuentra luchando por permanecer en la categoría.  De todos modos, habrá que esperar. No habrá definiciones en el corto plazo y todo dependerá de en qué momento se determine que la pelota puede volver a rodar.

“Después que se levante la cuarentena los planteles van a necesitar como mínimo unos diez días de entrenamiento. Considero que no se puede reanudar de un día para otro. AFA va a tener que darle un tiempo a los clubes para que los planteles trabajen y después reanudar el torneo, si es que se reanuda. Algunos dicen que sí, otros dicen que no… no sé. Esto es un problema muy serio donde está en juego la salud de cada uno y es la prioridad. Lo demás no existe”, aporta Raúl Corvalán.

 

¿Qué sucederá con las elecciones?

A finales de junio próximo deben celebrarse los comicios de renovación de autoridades en el club del parque. “Cuarenta días antes, la justicia debe que hacer el llamado a elecciones. Los que se quieran presentar tienen que cumplir con todos los requisitos del estatuto del club para poder integrar una lista”, explica Corvalán, quien le confió a Más Deportes que tanto él como Ignacio Berríos y Oscar Renna (vice segundo) no están interesados en seguir.

Corvalán, Berríos y Renna, no seguirán en el Azul. (Foto: gentileza)

Eso sí, como Independiente Rivadavia está en concurso preventivo de acreedores y desde 2016 es manejado por un órgano fiduciario a cargo del síndico César Ceccarini, habrá que ver si el acto eleccionario no se posterga debido a las razones de público conocimiento.

 

En enero pasado, surgió el nombre de Alberto Rez Masud, un histórico dirigente del club. La información se hizo pública gracias a Daniel Vila, el ex Presidente del Azul subió una historia a su cuenta de Instagram con una foto junto al “Beto” y la frase “Apoyando al futuro presidente de la Lepra”. Habrá que ver qué sucede.

Un Azul en modo “home training”

El trabajo remoto es la opción que la mayoría de los cuerpos técnicos asumieron para que la parálisis no fuera completa. La preparación física de un deportista de elite puede encontrar complicaciones cuando no hay mucho espacio, por ejemplo, para cumplir una rutina. Y la falta de competencia oficial es algo que, directamente, no se puede sustituir de ninguna forma.

Es por eso que el preparador físico leproso Julio Zurro se refiere a la modalidad que han adoptado para sobrellevar la situación. “La primera semana trabajamos vía videos personales que los jugadores nos iban mandando a medida que cumplían con la rutina, pero esta semana hemos implementado Zoom, una aplicación que permite hacer una videollamada grupal”, cuenta el PF azul, quien junto a Nicolás Luquez dispone de una rutina de ejercicios de 30 minutos de trabajo en forma grupal. “Además, a cada uno le hemos enviado vía Whatsapp otra rutina de fuerza donde tienen que trabajar solos”, apunta.

 

Otro gran desafío es que los futbolistas no aumenten de peso. Por eso, la nutricionista Fernanda Oviedo le envió un plan de alimentación que los futbolistas deben cumplir en sus casas. "Se está trabajando a través de videos de Whatsapp. También les pedimos los pesos corporales y medidas de cinturas para hacerles un seguimiento”, aporta la nutricionista. “Estamos intentando estar en todos los detalles para que el jugador no decaiga y es difícil, pero gracias a Dios tenemos un plantel muy profesional y comprometido”, afirma el “profe” Zurro.