Opinión Sábado, 17 de agosto de 2019 | Edición impresa

¿Rajar o rasgar? ¿Refucilos o relámpagos? - Por María del Rosario Ramallo

Por María del Rosario Ramallo - Profesora y Licenciada en Letras

Escuchamos a alguien decir: “Rajemos, mirá los refucilos, se viene la tormenta”. Esas expresiones ‘rajemos’ y ‘refucilos’ ¿son correctas o deben sustituirse por otras?

‘Rajar’ es producto del cruce de dos términos, ‘rachar’ y ‘ajar’. Esa palabra ‘rachar’, casi desusada en la actualidad, contiene en su origen una voz latina, “assula’, que equivalía a “astilla”; por eso, el significado de ‘rachar’ es “partirse, resquebrajarse”. Por su lado, ‘ajar’, en su segunda entrada en el diccionario, posee como una de sus acepciones la de “desgastar, deslucir algo por el tiempo o por el uso”.  Al ver esta etimología comprendemos los valores significativos actuales de ‘rajar’: “Hacer una abertura estrecha y poco profunda en una superficie, generalmente con un elemento cortante”.

Así: El sol parecía rajar la tierra. El niño ha rajado el mantel con el cuchillo.

Coloquialmente, como en el ejemplo inicial, ‘rajar’ es “irse precipitadamente de un lugar”: Rajemos de aquí; también, “echar a alguien de un lugar o de un empleo”, como en Como vivía faltando, lo rajaron de ese empleo. Otro uso coloquial es el de “desplazarse a gran velocidad”: Solía rajar a 150 km por hora. Asimismo, “evitar una dificultad, un compromiso o una situación peligrosa, por miedo o irresponsabilidad”: “No le raja a nada”.

El verbo pronominal, ‘rajarse’, posee los valores marcados: La pared se rajó por el último temblor. Se rajó del país por la situación económica y Lo rajaron del proyecto por incumplidor.

De los usos coloquiales de ‘rajar’, se derivan el sustantivo  popular ‘raje’, con el significado de “abandono repentino de un lugar”, y el adjetivo ‘rajante’ que, aplicado al sol, significa “que calienta mucho”, mientras que, aplicado a un asunto, equivale a “que no da lugar a discusión o réplica”; también algunas expresiones coloquiales: ‘a los rajes’ (“con mucho apuro, rápidamente”); ‘dar (pegar) el raje’ (“echar a alguien”); ‘de raje’ (“a las apuradas, rápidamente”); ‘tomarse el raje’ (“irse precipitadamente”).

Se confunde en el habla rápida y descuidada el verbo ‘rajar’ con ‘rasgar’, pues el grupo consonántico ‘-sg-’  se torna en una ‘-j-‘; ‘rasgar’, etimológicamente, proviene del latín “resecare”, equivalente a “cortar”; de allí que signifique “romper  con las manos algo de poca consistencia”, pero también “producir una incisión en algo, con un instrumento cortante; romperse, abrirse”: Por el movimiento brusco, se le rasgó el vestido de gasa; El pequeño, sin querer, rasgó el papel. Se da la expresión ‘rasgarse las vestiduras’, con el significado de “escandalizarse”: Se rasga las vestiduras ante esos actos de corrupción.

La misma expresión, entre los hebreos, sirve para manifestar el duelo. 

Un segundo verbo ‘rasgar’ muestra una etimología y un significado distintos: del latín ‘rasicare’, con el valor de “rascar”, se aplica a “tocar la guitarra, rozando a la vez varias cuerdas”: Un músico callejero rascaba una vieja melodía.

¿Y ‘refucilo’? Del latín “focile” (“de fuego”), equivale a ‘relámpago’ y de él no existen otros datos en el diccionario académico; pero sí el Diccionario integral del español de la Argentina consigna: “Resplandor breve sin ruido que ilumina el cielo, producido por una descarga eléctrica entre las nubes”. Por extensión, también se dice de un refucilo que es un “acontecimiento breve producido de modo imprevisto”. Además, este diccionario incluye el verbo ‘refucilar’, de tipo impersonal, que significa “hacer o producirse refucilos”.

Su sinónimo, ‘relámpago’, también posee un étimo que nos llega desde el latín tardío “lampare” (“brillar”). A las acepciones que se registraron para ‘refucilo’, ‘relámpago’ añade otras, de tipo metafórico: “Dicho vivo e ingenioso” y “Hecho que ocurre rápido”.

Además, la posibilidad de emplear el sustantivo ‘relámpago’ en aposición, para modificar a otro sustantivo, sin variación en plural: viaje relámpago, visitas relámpago.

La familia léxica de ‘relámpago’ queda integrada por el sustantivo ‘relampagueo’, que designa la aparición de relámpagos o destellos intermitentes: Por la ventanilla del ómnibus, apreciábamos lejanos relampagueos en el horizonte. Lo deslumbró el relampagueo de tantas luces.

Además, el adjetivo ‘relampagueante’ que se relaciona con la aparición de la luz de un relámpago o destello, pero que también puede aludir a algo rápido y que causa impacto: Tuvo un triunfo relampagueante.

También se da el verbo ‘relampaguear’, cuyo valor significativo es el de producirse relámpagos, ya en el cielo, ya en un objeto que genere una luz repentina: El negro cielo de la tarde relampagueaba de modo amenazador. En su mirada, relampagueó su codicia y desconfié.

 ¿Es lo mismo ‘desvelar una información’ que develarla? Como mendocina, argentina y americana, diría que es más adecuado hablar de ‘develar una información’. En efecto, el diccionario ya nombrado consigna para ‘develar’ el significado de “hacer explícito o manifiesto algo o incomprensible”: Los investigadores develaron el misterio. En cambio, el Panhispánico va a dar mayor tratamiento a ‘desvelar(se)’, con los significados de “quitar o impedir el sueño a alguien” y de “perder alguien el sueño o no poder conciliarlo”: Por las noches, aún me desvela su recuerdo. Este valor significativo proviene del parentesco con ‘velar’ y su origen latino “vigilare”, en el sentido de “estar sin dormir el tiempo destinado al sueño”. Pero, nos indica esta fuente, también ‘desvelar’ es “quitar el velo que cubre algo”: Las autoridades desvelaron el nuevo monumento al fundador de la ciudad. Metafóricamente hablando, ese acto de quitar el velo puede referirse a “descubrir o revelar algo oculto o desconocido”: ¿Ya desvelaste esa incógnita? También, ser motivo de gran preocupación para alguien: Los problemas de la herencia lo desvelan.

Si se usa ‘desvelarse’ el significado es el de “dedicar mucha atención o esfuerzo a una cosa que tiene mucha importancia o que se quiere conseguir”: Se desvela por sus hijos.

Despejamos, entonces, nuestra duda: en América, ‘develar’ es de uso mayoritario, tanto para el sentido recto como para el figurado; en cambio, en España, se prefiere ‘desvelar’ pues ‘develar’ se usa poco y solamente en sentido figurado.