Opinión Sábado, 28 de septiembre de 2019 | Edición impresa

¿Quién fue el famoso Comodoro Rivadavia? - Por Luciana Sabina

Convertido en una de las grandes promesas, el Comodoro Martín Rivadavia (nieto de Bernardino) ingresó al mundo de la política.

Por Luciana Sabina - Historiadora

Hablaremos hoy del Comodoro Martín Rivadavia, uno de esos hombres poco conocidos pero muy nombrados. Su apellido no coincide casualmente con el de don Bernardino, ya que éste fue su abuelo. Todos los hijos del prócer siguieron la carrera militar. Uno de ellos abrazó la causa unitaria y fue parte del ejército de Juan Lavalle. Sus otros dos hijos acompañaron al general José María Paz. Todos terminaron volviéndose rosistas y por lo tanto federales. Cabe destacar que Juan Manuel de Rosas fue uno de los grandes enemigos de su padre, pero para entonces éste ya había muerto. 

Martín nació en Buenos Aires, el 22 de mayo de 1852. Siendo muy joven sintió el llamado de la patria y a los trece años se incorporó al ejército como cadete de artillería.

Sin embargo su destino estaba en la Armada a la que perteneció desde 1869. Tuvo un bautismo de fuego contundente, durante las postrimerías de la guerra contra Paraguay. 

Era un hombre de mediana estatura, rubio y de rasgos agradables. Llevó a cabo una carrera envidiable en el ejército, cuyo punto cúlmine se dio en 1896 al ser nombrado Comodoro. Aquél desempeño no le impidió formar familia y hasta incursionar en la ganadería.

Convertido en una de las grandes promesas ingresó pronto al mundo de la política. Durante la segunda presidencia de Julio Argentino Roca ocupó el Ministerio de Marina, que existió desde entonces hasta 1958. 

Durante su desempeño se codeó con hombres de la talla de Emilio Civit, a cargo del de Obras Públicas. 

Bajo su gestión se realizó el primer viaje de la fragata Presidente Sarmiento, la misma que actualmente se encuentra varada en Puerto Madero y constituye un interesante museo. Además, procuró mejoras en la escuela de marina, hizo levantar varios puertos y adquirir numerosos faros. 

La muerte lo sorprendió en plena acción, a los 48 años.

A diferencia de su abuelo, Argentina lo despidió con honores. Frente a su cuerpo formaron 2500 soldados de mar y tierra, y todas las asociaciones y corporaciones de la marina, tanto mercante como militar, enviaron coronas y flores. Luego de velar sus restos en la Catedral de Buenos Aires una gran carroza fúnebre lo trasladó hacia la Recoleta. Muchos carruajes lo acompañaron. Uno uno de ellos fue ocupado por el vicepresidente Quirno Costa, un anciano Bartolomé Mitre y el doctor Figueroa Alcorta.

Otro trasladó a Roca con un puñado de ministros, entre ellos Civit. Una vez en el cementerio se pronunciaron arengas reconstruyendo al azar su vida. Entre los oradores se encontró Miguel Cané, por entonces senador nacional. 

Diez días más tarde decidieron inmortalizarlo, colocando su nombre a la hoy conocida ciudad chubutense.