Política Domingo, 21 de julio de 2019 | Edición impresa

Qué significa la declaración como grupo terrorista de Hezbollah 

Era un pedido de Estados Unidos para alinear al país contra las presiones internacionales a Irán.

Por Daniel Politi - New York Times en español

Argentina declaró a Hezbollah como organización terrorista el jueves y ordenó congelar los activos financieros del grupo, que ha sido responsabilizado por los dos ataques terroristas en el país.

La decisión coincidió con el 25 aniversario de uno de esos ataques, el atentado contra la AMIA en Buenos Aires en 1994, en el que murieron 85 personas y resultaron heridas más de 300, uno de los crímenes antisemitas más mortíferos desde la Segunda Guerra Mundial.

 

La declaración como grupo terrorista de Hezbollah, un grupo político y militar apoyado por Irán, se dio un día antes de una visita relámpago al país de Mike Pompeo, secretario de Estado de Estados Unidos. Pompeo participó en una conferencia regional de contraterrorismo que se llevó a cabo en Buenos Aires, y también de en un acto en conmemoración de las víctimas por la bomba de 1994.

El viaje de Pompeo ocurrió en un momento en el que “la política de Estados Unidos sobre Irán ha quedado aislada de Europa y ha encontrado poco apoyo entre los socios tradicionales de Estados Unidos, así que el Departamento de Estado está buscando aliados poco usuales para ejercer mayor presión sobre Irán”, dijo Benjamin Gedan, experto en Argentina del Centro Internacional para Académicos Woodrow Wilson.

“Argentina puede ayudar a Estados Unidos a contar una narrativa convincente sobre el apoyo que Irán brinda al terrorismo”, agregó Gedan.

 

Desde que asumió el cargo en diciembre de 2015, el presidente Mauricio Macri ha establecido como una de sus prioridades mejorar las relaciones con Estados Unidos. Sin embargo, el gobierno no solo estaba recibiendo presiones desde el exterior para designar como grupo terrorista a Hezbollah, que tiene cargos ministeriales en su país sede, el Líbano.

Ariel Eichbaum, presidente de la AMIA, celebró lo de Hezbollah por ser “una medida concreta en la lucha contra el terrorismo en la región”. Lo hizo durante la ceremonia conmemorativa poco después de que sonaron las sirenas a las 9:53 del jueves para recordar el momento del ataque hace un cuarto de siglo.

Argentina agregó a Hezbollah a un nuevo registro abierto al público de entidades o personas que podrían estar vinculadas con terroristas, una lista basada en información proporcionada por la ONU, el sistema judicial del país y la Unidad de Información Financiera, o UIF, el organismo argentino contra el lavado de dinero.

Hezbollah “sigue representando una amenaza presente y actual a la seguridad nacional y la integridad del orden económico y financiero de la república de Argentina”, señaló la UIF al explicar la inclusión del grupo en el nuevo registro.

 

“Esta es una herramienta muy útil que refuerza nuestro marco legal para prevenir futuras acciones relacionadas con el terrorismo y su financiamiento”, dijo el ministro de Justicia, Germán Garavano. También dijo que la decisión tiene un “valor simbólico”, considerando que el poder judicial de Argentina también ha acusado a miembros de Hezbollah y al gobierno iraní de participar en el ataque a la AMIA, así como en la bomba de 1992 en la Embajada de Israel en Buenos Aires, que dejó más de 20 muertos.

Actualmente hay cuatro alertas rojas activas de Interpol contra ciudadanos iraníes y una contra un libanés, personas a quienes los tribunales argentinos han acusado de participar en el ataque contra la AMIA. Irán ha negado desde hace mucho cualquier participación en el atentado.

Un cuarto de siglo después del ataque, la justicia argentina aún no ha condenado a nadie por llevar a cabo el ataque. A principios de este año, ocho personas, incluidos un exjuez federal y un exdirector de los servicios de inteligencia, fueron condenadas por haber participado en un encubrimiento para obstruir la investigación del atentado de 1994.

El año pasado, la UIF ordenó que se congelaran los activos del llamado Clan Barakat, al que se considera la conexión más directa con Hezbollah en la región. El clan opera desde la triple frontera entre Argentina, Brasil y Paraguay, una zona considerada centro de actividades ilegales, incluido el financiamiento del terrorismo.

 

El Departamento del Tesoro de Estados Unidos ha señalado que Assad Ahmad Barakat, el dirigente del clan, “ha servido desde hace mucho como tesorero” de Hezbollah.

“Durante décadas, Hezbollah se ha aprovechado de la regulación laxa de la región para recaudar dinero y planear posibles ataques”, dijo Nathan A. Sales, coordinador de contraterrorismo del Departamento de Estado, en un foro la semana pasada en Washington. “Según nuestro análisis, parte de la planeación para el atentado de la AMIA se llevó a cabo ahí”, agregó.

 

Sin embargo, Seth Jones, experto en terrorismo del Centro para Estudios Estratégicos e Internacionales en Washington, comentó que, aunque Hezbollah ha estado involucrado desde hace mucho en el narcotráfico de la región, no cree “que ese grupo suponga una amenaza intensificada para América Latina”. Y consideró que “es más una medida política que financiera, o una que debilitará al grupo desde un punto de vista paramilitar”.