Turismo Domingo, 5 de agosto de 2018 | Edición impresa

Qué es la Pachamama y cómo se celebra

En qué consiste esta tradición de todo el Noroeste argentino, con epicentro en San Antonio de los Cobres y Tolar Grande, Salta.

Por CC

El Día de la Pachamama es una tradición ancestral que se celebra en todo el Noroeste del país cada 1 de agosto, aunque en realidad las celebraciones y homenajes a la “Madre Tierra” se extienden durante todo el mes, especialmente en la Puna salteña y en Tucumán, Jujuy y Catamarca.

La Pachamama, o Madre Tierra, es una deidad venerada por ser generadora de la vida, símbolo de fecundidad por su capacidad para producir, bendecir y engendrar plantas, animales, alimentos y otros medios de subsistencia del ser humano.

Es adorada por los descendientes de los pueblos originarios que habitan territorios desde mucho antes que existieran las fronteras actuales. De hecho, los orígenes de este culto se remontan a la época preincaica, es decir, antes de que la región fuera anexada al Tawantinsuyu o Imperio Inca.

La ofrenda es una manera simbólica en la cual el hombre devuelve a la Pachamama lo que ha tomado de ella, con el fin de restablecer la reciprocidad entre el ser humano y la naturaleza.

 

Así, además de devolver algo de lo que nos ha dado y agradecerle por ello, a la Madre Tierra se le pide por nuestros deseos más profundos acerca de la vida, lo que queremos lograr y lo que queremos para nuestros seres queridos. Porque esta deidad va más allá del planeta Tierra: “Pacha” en aimara y quechua significa también mundo, universo.

Las ceremonias son básicamente de dos tipos, en los hogares, con ofrendas particulares y familiares, y en comunidad, donde la ceremonia es liderada por sacerdotes andinos o las personas ancianas de la comunidad.

En las casas, la ceremonia comienza bien temprano con el sahumado, que es la “limpieza” de las habitaciones. A primera hora, los habitantes de San Antonio de los Cobres, por ejemplo, un pueblo de la Puna salteña a casi 3.800 metros sobre el nivel del mar, agradecen y piden perdón a la Pachamama en un rezo comunitario: recolectan la basura de las esquinas, la colocan en una pala con brasas y le agregan plantas de la zona.

La tradición dice que debe usarse la hierba muña muña, aunque también se utiliza incienso, mirra y sándalo. Y se debe sahumar tanto el hogar como los negocios, el espacio de trabajo e incluso a las personas más cercanas en los afectos, para sacar las malas energías y comenzar un nuevo ciclo.

Luego llega la “corpachada”, en la que se depositan ofrendas en un hoyo cavado en la tierra, como manera de darle de comer y beber a la Madre Tierra. Se celebra en agosto porque es el tiempo previo a roturar la tierra, para luego poder sembrarla.

En la “corpachada” se colocan en ese hoyo en la tierra un acullico (hojas de coca mascadas), o solo la coca, la llicta (masa hecha con papas hervidas, de color gris oscuro por las cenizas de algunas plantas), tabaco y bebidas alcohólicas como chicha; bocados de tistincha (guiso preparado con corderito o llama), locro, humita y papines. También se escancia caña quemada -o ginebra- con ruda macho macerada en la bebida espirituosa. Así a la tierra se le da de comer, de beber y de fumar. Y se suele colocar el llojke o yoki, un amuleto que consta de dos hebras de hilo de color blanco y negro.

 

Según la creencia popular tomar caña con ruda sirve para “espantar los males del invierno” y preparar el cuerpo “a los ardores del verano”, en definitiva sirve para alejar los maleficios y atraer la salud y la buena suerte.

Si bien no es un feriado nacional, el ritual es vivido como un día tanto o más importante que otras celebraciones post independentistas en esta parte del país. Y este año, las principales celebraciones por la Fiesta Nacional de la Pachamama de los Pueblos Andinos se harán en San Antonio de los Cobres y Tolar Grande, en Salta.

La 23º edición de la fiesta se inició el 1° de agosto con el ritual del sahumerio en todas las casas de ambos pueblos.

Ayer se hizo una ceremonia el en la estación ferroviaria de San Antonio de los Cobres, con danzas y música de sikuris, coplas a la Pachamama y bailes de las distintas etnias.

Además, se entregó el hilo “yoki” a cada uno de ellos. Las actividades culminarán el 31 de agosto con el homenaje en el cerro sagrado, en Tolar Grande. Pero también habrá festejos, como todos los años, en Tafí del Valley Amaicha del Valle (Tucumán), en Susques y otros pueblos de laPuna jujeña, y en muchos otros sitios, como Laguna Blanca, en Catamarca.