+ Deportes Domingo, 9 de diciembre de 2018 | Edición impresa

Punto final para un 2018 de ensueño

Cuando bajó de la popular el “olé, olé, olé, olé, Diegoooo, Diegoooo”, Dabove salió del banco y saludó a los hinchas.

Por Diego Bautista - dbautista@losandes.com.ar

Cuando parecía que el año deportivo de Godoy Cruz se cerraba con un triunfo sobre Independiente de Avellaneda, llegó el empate de Maxi Meza y opacó la noche del conjunto mendocino, en la despedida de Diego Dabove como entrenador.

Antes, Ángel González había abierto el marcador a pura gambeta y todo era alegría en el estadio Malvinas Argentinas. El Tomba había hecho méritos para esa ventaja que recién encontró casi sobre la media hora del complemento.

 

Los aplausos con los que despidió el público a los jugadores en el entretiempo fue un reconocimiento por lo que mostraron en el campo de juego. Era un choque de estilos. De un lado, el eficaz y pragmático Godoy Cruz de Diego Dabove. Del otro, el Independiente de Ariel Holan con su método de conducción y armado a partir de la posesión del balón.

Y el desarrollo fue lo que prometían. Ataque por ataque, palo por palo, de ida y vuelta. En esa dinámica vertiginosa se sintió mejor el Tomba, que fue de menor a mayor y generó no menos de ocho situaciones como para ponerse en ventaja. El Rojo tuvo sus aproximaciones, pero ninguna fue tan clara como las tres que tapó Campaña o como ese cabezazo de Elías que devolvió el palo.

Con los ingresos de Juan Andrada y Diego Sosa, el Expreso potenció sus características de elenco vertical. El picante "Chimi” Sosa le imprime una dosis de aceleración, asociación y explosión que el equipo no tenía con ‘Pipe’ Ramis. Y el volante central puntano no sólo es el eje de la presión, sino que también es el estratega que mueve los hilos para hacer jugar a todos.

 

A partir de las características de sus intérpretes, el Tomba resigna tenencia para generar transiciones más veloces. Y llegó hasta las barbas de Campaña con suma facilidad. Si Angelito hubiese esta fino en ese primer tiempo, el Expreso se iba dos goles arriba de manera inobjetable y sin que nadie dijera nada.

En el complemento, Godoy Cruz ya no tuvo la intensidad del primer tiempo (era previsible por tamaño desgaste) e Independiente aprovechó para ajustar marcas y juntar líneas. Ya no sufrió tanto el partido, y las conexiones entre Benítez, Gaibor y Meza fueron creciendo de a poco. Pero al Rojo le faltó profundidad.

Y cuando la tuvo, se encontró con el arquero Ramírez, como en esa doble tapada ante Meza y Benítez (definió mal). Sobre el cuarto de hora, Dabove mandó a la cancha a Ramis (por Burgoa) para tratar de imprimir mayor verticalidad por izquierda.

 

En un abrir y cerrar de ojos, llegaron las emociones. ¡Y vaya que golazos! Pegó primero el Tomba, con una jugada de futsal y un slalom gigante de Angelito González. Y replicó el Rojo con la bomba de Maxi Meza. Final abierto y empate con gusto a poco para el Tomba, que cerró un 2018 difícilmente de olvidar para los hinchas. Ahora, por delante, tendrá un difícil objetivo: hacer olvidar la enorme campaña con Dabove como DT.