Espectáculos Sábado, 14 de marzo de 2020 | Edición impresa

Proyecto “30”: vivir el horror para contarlo

Anoche se presentó oficialmente en el Espacio para la Memoria el proyecto escénico basado en el cuento “Bosquejo de alturas”.

Por Marita Oliveri - moliveri@losandes.com.ar

La dictadura fue una época oscura en la historia argentina. Las marcas que dejó siguen tan vivas como hace casi 50 años: son marcas imborrables. Experiencias intransferibles, las personas sufrieron encuentros que están fuera de nuestra imaginación y que hoy vemos tan lejanas que es casi imposible para nosotros ser conscientes de lo que fue la Argentina de los años ‘70.

“30” es el título del proyecto escénico impulsado por una directora francesa, en base al cuento de Alicia Kozameh; y tiene mucho que ver con esa idea de la vivencia compartida. Se trata de un relato artístico y de puesta que transmite la experiencia de treinta presas políticas durante la dictadura. “Era un cuento sobre algo sucedido en la dictadura. Por eso lo quisimos hacer en el Mes de la Memoria y Mes de la Mujer. Son todas ex presas políticas que en esa época estuvieron en una alcaldía de Rosario”, contó Vilma Rúpolo, encargada de formar el elenco de Mendoza.

 

Pieles más oscuras o más claras. No es posible captar diferencias. En realidad no hay diferencias. O no importan. Nadie puede sobrepasar límites, nadie puede expresar más de lo que las expresiones de las otras permiten. Hay medidas impuestas por las circunstancias externas, y proporciones determinadas en acuerdos mutuos. Hay que cuidar la condición que las hace una: la de estar vivas”. 

Este que reproducimos es un fragmento del cuento que introduce a la historia que se desarrollará. Treinta mujeres compartiendo un sótano de una alcaldía de Rosario, treinta mujeres que no sabían en dónde iban a terminar, qué iba a ser de ellas.

 

El relato es escalofriante, treinta mujeres, desde jóvenes hasta mayores... Treinta vidas distintas que se unieron por el destino, uno desgraciado pero que al final posibilitó que ellas se uniesen en una de por vida. “Hay que tratar de captar los movimientos en el piso superior. Entra gente. Sale gente. Emergen sonidos. Gritos de dolor. Carcajadas. Música. Insultos. Hay que tratar de enterarse con cierta anticipación de lo que sea que los que caminan por arriba decidan sobre sus cuerpos. Hay que vigilar a los que las vigilan”, dice el texto.

Este mar de sentimientos que se ha armado en forma de puesta escénica, recorrió varios países y ahora llega a nuestra provincia.

Leer los recuerdos. El proyecto “30” ha pasado por varios países con su fisonomía escénica. | Los Andes

Comienza su historia en Mendoza

Por primera vez en nuestros escenarios se llevará adelante la representación de esta obra adaptada del cuento de Alicia Kozameh. En Argentina, tanto la producción como el montaje final fueron un trabajo de la directora Claudia Quiroga. “Bosquejo de alturas” será la base y guión de esta representación, en la que tomarán acción 60 mujeres mendocinas utilizando como base los problemas dramatúrgicos, políticos y sociales del texto. “Participarán actrices y no actrices también, interesadas en las temáticas de los derechos humanos. Está también lo que se llama ‘femineidades’, aquellas personas que se sienten mujeres. Se han inscripto personas de variada trayectoria, no todas son actrices, hay personas interesadas en la temática. Vienen de distintas procedencias”, explicó Vilma.

 

La iniciativa comenzó con la idea de convocar mujeres de la provincia, ya fueran actrices o no, y formar un elenco de treinta mujeres que interpretaran la obra. Con la potencia que tomó la difusión, se optó por formar dos elencos para brindar una segunda función en el marco del Festival del Teatro por la Memoria.

Como nos adelantó Vilma, “es teatro semimontado; esto significa que utilizan el texto del cuento y a cada una le toca un fragmento, está puesto en escena como lo decís acá, allá, te sentás, te parás. Te indica cómo uno va leyendo el texto. Se produce la sensación de que son las mismas mujeres que están en el sótano de la dictadura”.

 

El nacimiento del proyecto

Sylvie Mongin-Algan fue la primera en tomar posesión del texto de Alicia. Esta directora artística francesa se interesó en este relato que transmite mucho más que la vivencia diaria de treinta mujeres argentinas durante la última dictadura militar. En un contexto de desigualdades artísticas entre mujeres y hombres en Francia, entre 2012 y 2013 dieron sustancia al magnífico texto, poético y autobiográfico, de la escritora rosarina.

En el relato que transmite los horrores que vivió la sociedad argentina durante una época oscura de nuestra historia, fue donde encontró Sylvie una forma de traer a la actualidad conciencia sobre las diferencias en todos los ámbitos que sufren las mujeres en relación a los hombres. Un llamado a la justicia, una forma cruda de mostrar que, aunque no sea un panorama comparable, aún las mujeres están expuestas a vivir situaciones terroríficas. 

 

Ahí comenzó su recorrido por el mundo. Hubo presentaciones en Francia, Chile, Brasil, México, Uruguay y Argentina. Actualmente, el proyecto “30” se extiende a tres países de Latinoamérica: Argentina, Uruguay y Brasil. La directora Claudia Quiroga aseguró que para ella “es necesario guardar una memoria visual del trabajo realizado, por eso la realizadora y documentalista Maëlys Meyer nos acompaña en esta aventura común, para transmitir otras maneras de contar la experiencia. Después de esta fase en América Latina, imaginamos, en 2021, reunir en Europa a todos los colaboradores artísticos desde 2012”.

Es un tema delicado el representar una parte tan reprimida de nuestra historia, en un contexto como el actual, y eso resultará un desafío. A la vez, es necesario seguir luchando por no repetir los horrores del pasado y cambiar el futuro. “Durante este trabajo, se buscó la expresión de una palabra individual y colectiva. ¿Cómo, en 1975, las mujeres de la historia de Kozameh, encerradas en un sótano, encontraron una justificación para resistir? ¿Cómo las de hoy, con quienes compartimos esta experiencia, justifican su resistencia y en qué formas reaparecen?”, se pregunta Claudia.