Sociedad Miércoles, 4 de septiembre de 2019 | Edición impresa

Próvolo: un joven dijo que luego de violarlo, lo llevaban al doctor y a comer hamburguesas

La víctima tenía 8 años al momento de los abusos. Dijo que al menos en 3 oportunidades repitieron esta rutina. Nunca hubo denuncia médica.

Por Ignacio de la Rosa - idelarosa@losandes.com.ar

Un joven misionero de 23 años (J.J.R., según sus iniciales) que estudió y durmió en el instituto religioso para chicos sordos Antonio Próvolo entre 2004 y 2009 manifestó haber sido violado por el ex jardinero del instituto, Armando Gómez y por otro ex administrativo (quien fue sobreseído antes del juicio por inimputabilidad); e indicó que ambos lo atacaron en simultáneo y en un mismo hecho mientras estaba internado en el lugar.

 

Además, relató que el mencionado ex empleado declarado inimputable lo violó en otras tantas y reiteradas ocasiones, y que tanto los curas Nicola Corradi y Horacio Corbacho -junto a Gómez, son quienes están siendo enjuiciados- como las monjas del instituto estaban al tanto de los ataques que comenzaron cuando él tenía 8 años. Por otra parte, hizo mención en todo momento a las permanentes agresiones y maltratos de los que era víctima mientras estuvo en el establecimiento de Boedo 385, de Carrodilla.

La declaración del joven fue grabada en cámara Gesell en junio del 2017 y reproducida durante la audiencia de hoy en el juicio (sólo se llegó hasta la mitad de la entrevista, por lo que continuará mañana).

En total, enumeró 8 episodios -aunque llegó a explayarse hasta el quinto esta mañana-, y relató con lujos de detalles una práctica común a la que fue sometido en, al menos, 3 ocasiones. Una vez perpetrados los abusos contra su integridad, Corradi pedía que lo llevaran al médico para que lo revisen.

Y cuando salía del control -se desconoce quién los efectuó y por qué no se hizo ninguna denuncia en base a los indicios-, lo llevaban a comer hamburguesas con papas fritas. O le daban golosinas.

 

Durante la entrevista, el joven -que tenía 8 años al momento de los abusos- se explayó con lujo de detalle sobre los lugares a los que lo llevaban, la comida y hasta recordó que en el lugar donde comía esas hamburguesas también le daban "un juguetito". Y que luego se lo quitaban, con forcejeo incluido. 

"Quedó todo grabado en su mente, lo traumático del abuso y lo que ocurría después", agregaron al finalizar la audiencia los abogados querellantes Oscar Barrera y Sergio Salinas.

En la declaración frente a profesionales del Edeas de hace 2 años, el joven también contó que le hizo saber a Corradi y a las monjas Kumiko Kosaka y Asunción Martínez (encargadas del albergue de las chicas y también imputadas en otras causas) de los abusos y maltratos.

Y sostuvo que luego de uno de los tantos episodios que sufrió, por orden de Corradi se lo envió a dormir al albergue de las mujeres y en la habitación contigua a la de la monja Asunción para "cuidarlo" ante posibles nuevos abusos. Sin embargo, de parte de Corradi nunca hubo otra reacción que no fuese la de enviar a Gómez y al otro trabajador a su habitación, como si fuese una especie de penitencia

 

Según trascendió en 2017, en la misma entrevista (la mitad que resta que se reproduzca mañana), J.J.R. también ubicó como autores de los abusos a los sacerdotes. Se espera que esto se observe entre los hechos que aún no han sido analizados por el tribunal.

De regreso

En 2009, luego de que la familia de la víctima tuviera la firme sospecha de que algo no andaba bien en el Próvolo con el chico (tenía 13 años por entonces), J.J.R. fue retirado del instituto y regresó a su pueblo natal en Misiones, cerca de la zona de la Triple Frontera.

 
 

La sospecha y posterior decisión tomada por su madre se suscitó cuando, durante unas vacaciones en que el niño pudo ir a visitar a sus padres (una familia muy humilde); la mujer detectó que su hijo presentaba dolores y lo llevó para que lo revise un médico en la provincia del Litoral. Siempre de acuerdo al relato en cámara Gesell de la víctima, ese día su mamá salió del médico con una nota y viajó a Mendoza junto a su hijo con la intención de saber qué estaba ocurriendo

Instituto Próvolo. El edificio en Luján que se convirtió en escenario de los macabros hechos. | José Gutiérrez / Los Andes

La mujer jamás encontró explicaciones al respecto, pero fue a raíz de ello que tomó la decisión de sacar a su hijo del instituto para la educación de chicos sordos lujanino.

Un mes del juicio: en 12 audiencias declararon 8 ex alumnos

 

Minutos después de las 8:30 del lunes 5 de agosto, el trío de imputados hizo la primera de tantas pasadas por el tramo que une la entrada de la guardia policial con la sala 4 del Fuero Penal Colegiado en el subsuelo de Tribunales. Con custodia de agentes penitenciarios  llegaron el cura Nicola Corradi (83) -llevado en silla de ruedas-, el también cura Horacio Corbacho (59) y el ex jardinero Armando Gómez. Comenzaba esa mañana el primero de los juicios por abusos sexuales y corrupción de menores cometidos contra niños sordos que estudiaban y dormían en el instituto religioso Antonio Próvolo.

Desde ese día, el trío -que acumula 28 imputaciones- ha completado 12 veces ese tramo a pie, una por cada jornada que ha tenido el juicio, y siempre en horario de mañana.

 

En estos 12 días han transcurrido 3 cuartos intermedios que llevaron a que el juicio no se reanude en el mismo día; y 2 de ellos tomaron una semana. El primero fue a raíz de las pericias ordenadas sobre Gómez, mientras que el siguiente fue para citar a la responsable de dicho informe. Los primeros parates estuvieron referidos a pedidos de la defensa de los imputados.

Además, 11 personas declararon en las audiencias. De ellas, 8 fueron ex alumnos (ya sea víctimas o testigos) y todos lo hicieron por medio de cámara Gesell. La mayoría no fueron entrevistas en tiempo real, sino que se repitieron las grabaciones registradas durante la instrucción.

 

Con esta modalidad se tomaron 6 declaraciones, incluyendo la de una joven trans violada por el ex monaguillo (ya condenado) y quien había comenzado con su declaración presencial, aunque debió ser interrumpida y se permitió la inclusión del video. En tanto, dos ex alumnos declararon como testigos en cámaras Gesell que se desarrollaron en simultáneo al debate, aunque en una sala distinta.

Todos han coincidido en que alguna vez contaron -o intentaron hacerlo- las pesadillas que vivían en el instituto del terror. Pero nunca nadie se ocupó.

 

Víctima de La Plata viajó a Mendoza para acompañar a los chicos

Daniel Oscar Sgardelis es peluquero, salteño y estuvo internado en el instituto Próvolo de La Plata entre 1982 y 1991. Mientras estudiaba y dormía en el lugar fue víctima de malos trato y también abusado sexualmente por un ex cuidador y docente del lugar (Jorge Britez, el único detenido en este caso). En la misma causa está denunciado también el sacerdote Nicola Corradi, y Eliseo Pirmati (instalado en Italia, aunque la Justicia ya solicitó su extradición). 

La causa por los abusos en el instituto de La Plata se inició luego de que se conocieran los hechos en Mendoza, aunque tuvieron lugar entre las décadas del 80 y 90.

Desde el primer día, Sgardelis ha estado en contacto con las víctimas locales. Por esta razón es que ayer estuvo en Mendoza.

 

“Vine para acompañar y ayudar a los chicos, sé que es muy difícil estar en juicio”, destacó el hombre durante la mañana de ayer con el acompañamiento de un intérprete. 

Daniel Oscar Sgardelis. Viajó para estar en el juicio. | Gentileza

“Corradi nunca va a confesar lo que pasó, nunca va a decir la verdad. Se hace el sordo ahora, pero no lo es. Es como un demonio. No respetó a la Iglesia, no respetó a la comunidad sorda”, reflexionó.

 

Además, destacó que un compañero de él que estaba en el instituto -y que también fue abusado- le contó a un familiar sobre los abusos que sufrían..

“(Britez) era muy agresivo y nos maltrataba. Tengo en mi cabeza todo lo que pasó en La Plata. Nos tiraban de los pelos, nos arrastraban por el piso”, sintetizó.