Sociedad Martes, 8 de octubre de 2019

Próvolo: un cura dijo que pedía que los chicos fuesen a confesarse acompañados de maestras

Ramón Amarilla sostuvo que era por las denuncias de abusos en otros países. Además, peritos confirmaron lesiones de abuso sexual en alumnos.

Por Ignacio de la Rosa - idelarosa@losandes.com.ar

Rafael Ramón Amarilla es un cura misionero que llegó al instituto religioso para chicos sordos Antonio Próvolo de Mendoza en 2015. Al menos así lo detalló hoy por la mañana, durante su declaración en el primer juicio por los abusos sexuales y episodios de corrupción de menores que se investigan en el lugar y que han denunciado haber sufrido más de 20 chicos sordos

Si bien continúa siendo cura, una denuncia por un escándalo afectivo y sexual -ajeno al Caso Próvolo, aunque involucra a una ex empleada del lugar- motivó que el Arzobispado de Mendoza suspendiera sus facultades como ministro. A ello se suma otra denuncia donde se lo ha imputado por vender sábanas y otras pertenencias del instituto mientras estuvo cerrado.

Además de cumplir sus funciones como cura, el sacerdote misionero fue quien quedó al frente del instituto luego de que el por entonces regente Nicola Corradi fuese detenido en noviembre del 2016; ni bien se conocieron las primeras denuncias por los abusos. Amarilla estuvo al frente del Próvolo hasta que finalmente fue intervenido por la Justicia y cerró sus puertas.

Nada anormal

Aunque indicó en su relato que nunca tuvo conocimiento de la existencia de conductas o actividades sexuales; manifestó que cuando tomaba las confesiones de los alumnos del lugar (todos menores de edad) él mismo pedía que fuesen acompañados o acompañadas de maestros. Y, siempre de acuerdo a sus palabras, lo hacía “por las dudas” y a raíz de recomendaciones que le habían dado luego de que se conocieran las denuncias de abusos sexuales eclesiásticos que se habían conocido durante los últimos años en Europa y Estados Unidos

 

A la docente que iba de acompañante, Amarilla le pedía que se quede de espaldas para que no pudiera ver la comunicación en lengua de señas y no supiese el contenido de la confesión. Y aunque explicó que esa decisión estaba fundamentada en los hechos europeos o norteamericanos, no hizo mención a ningún hecho específico del instituto.

El religioso misionero confirmó además que los chicos y personal del Próvolo habían creado y manejaban su propia lengua de señas, algo que se ha mencionado desde el inicio de la causa.

Otros escándalos 

En paralelo al caso por los abusos sexuales, Ramón Amarilla se convirtió en protagonista de otros escándalos. Por un lado, fue denunciado junto a una ex empleada del instituto por vender las sábanas y otros elementos que pertenecían al Próvolo mientras estuvo cerrado. Además, en la denuncia destacan que ofrecían televisores, metegoles y hasta una mesa de ping pong del lugar.

Pero, además, el ex esposo de esta misma ex empleada lo denunció también por ser el amante de la mujer. De hecho, esta relación habría sido el desencadenante del divorcio. Tiempo después, el Arzobispado de Mendoza lo suspendió en sus facultades ministeriales.

 

Cuando se le preguntó durante la audiencia de hoy por la ex empleada con quien se lo vinculó afectiva y sexualmente a raíz de la denuncia del ex esposo de la mujer, el sacerdote dijo que solamente la conocía de vista.

Confirman lesiones 

También esta mañana declararon dos peritos, una del Equipo de Abordaje de Abusos Sexuales (Edeaas) y otra del Cuerpo Médico Forense. En sus declaraciones confirmaron, por un lado, las características irregulares de personalidad del cura Horacio Corbacho, imputado por 16 hechos de abuso sexual y corrupción de menores en el Próvolo mendocino. La especialista destacó que dichas características son coincidentes con los hechos que se le imputan al cura (rasgos narcisista y donde prevalece la satisfacción de sus propias necesidades por encima de los demás). 

Por otro lado, confirmaron que detectaron una lesión en la zona anal de una de las denunciantes “coincidente con las que podría haber generado un abuso”.

 

Esto último toma fuerza si se tiene en cuenta que -de acuerdo a lo observado- se trató de una lesión que evidenciaba haber sido provocada por un episodio en concreto y no como algo regular.