Sociedad Miércoles, 11 de septiembre de 2019

Próvolo: lo echaron cuando le dijo a Corradi que abusaban a niños

Un ex alumno dijo que algunos chicos le contaron haber sido violados en los albergues. Cuando le avisó al cura, lo expulsaron.

Por Ignacio de la Rosa - idelarosa@losandes.com.ar

Un hombre de 35 años y quien estuvo en el instituto religioso Antonio Próvolo entre los 18 y los 23 declaró hoy que lo echaron del lugar luego de que le advirtiera a la ex representante legal (también imputada por los abusos) que algunos chicos le habían contado que eran abusados en los albergues.

Se trata de un ex alumno oriundo de Salta, que durante un tiempo se desempeñó como "cuidador" de algunos de los chicos sordos que dormían en el albergue de varones. Su testimonio fue aportado en cámara Gesell realizada en vivo durante la audiencia de hoy, y destacó que fue "expulsado" del instituto luego de que le manifestara al regente del instituto, Nicola Corradi y a la representante legal, Graciela Pascual que varios de los alumnos que estaban a su cargo le habían manifestado haber sido violados por el ex empleado que estuvo imputado al comienzo de la causa y que luego fue sobreseído por inimputabilidad. De hecho, detalló que entre quienes le contaron oportunamente haber sido abusados por este ex trabajador, habían chicos que actualmente son víctimas de esta causa y que ya han declarado en el juicio. 

 

El hombre contó que tras advertirle a Corradi y Pascual lo que le habían confesado los otros chicos, las autoridades "se pelearon" con él; y todo desembocó en la expulsión. Esta persona cumplía el rol de "cuidador" de los internados más chicos; y era un sistema informal con el que se manejaban en los albergues y mediante el cual los responsables delegaban funciones en los internados más grandes.

La ex representante legal, Graciela Pascual está imputada en otra causa como partícipe primaria / Foto: Los Andes

Maltratos

Con respecto a los curas y al ex jardinero que están imputados en este juicio (Nicola Corradi, Horacio Corbacho y Armando Gómez), el testigo manifestó que Corradi era "maltratador". Además, relató que presenció el momento en que el entonces regente del instituto se llevó al exterior del establecimiento a otro internado, una noche en la que hacía mucho frío. Si bien sostuvo que no tuvo conocimiento del propósito por el que lo llevó afuera o si le hizo algo más, agregó que se trataba de un chico "que se portaba mal".

La entrevista se extendió durante casi 2 horas y tuvo lugar en una sala distinta a la que cobija a los imputados y a los jueces durante el juicio. Fue transmitida por un circuito cerrado de televisión, y previo al inicio de la cámara Gesell; las partes hicieron llegar a los magistrados las preguntas que querían hacerle al hombre que declaró. En tanto, estas preguntas fueron transmitidas y efectuadas al testigo por dos psicólogos.

Estadía interrumpida

En su declaración, el testigo contó que su presencia en el Próvolo mendocino fue intermitente. La primera vez estuvo solamente como alumno del instituto y del taller de panadería, pero no dormía en el lugar sino que pernoctaba en otra congregación religiosa.

Próvolo juicio - Día 16

Cuando culminó el taller, regresó a Salta y -según manifestó- las autoridades del instituto viajaron a la provincia del Norte para llevarle su certificado. Aprovecharon además la oportunidad para ofrecerle regresar al Próvolo, esta vez ya quedándose internado.

 

El hombre aceptó la propuesta y regresó a Mendoza junto a dos amigos, quienes también se internaron en el instituto religioso. Sin embargo, los dos compañeros no permanecieron mucho tiempo en el lugar

Respecto a sus funciones como "cuidador", indicó que en una oportunidad golpeó a un alumno que se portaba mal, pero aclaró que jamás encerró a nadie y manifestó que en ocasiones tuvo miedo. Agregó también que vio al cura Corbacho viendo pornografía en soledad (no cuadra como delito de corrupción, ya que no estaba forzando a chicos a que la vieran) y sostuvo además que una vez la monja japonesa Kumiko Kosaka le pegó una cachetada.

En otro de los fragmentos, indicó que era común que a los chicos les diesen pastillas.