Sociedad Martes, 3 de septiembre de 2019 | Edición impresa

Próvolo: echaron a sus hijas cuando pidió explicación por los abusos

En la audiencia de ayer, una joven trans completó su declaración que había comenzado la semana pasada.

Por Ignacio de la Rosa - idelarosa@losandes.com.ar

La siguiente situación es por demás gráfica y contribuye para intentar entender lo que ocurría en el interior del instituto religioso para chicos sordos Antonio Próvolo (en Luján): un ex alumno -hoy, ex alumna- que le cuenta a su padre que era abusado sexualmente por quien estaba a cargo del albergue de chicos, el hombre que va a pedir explicaciones y un desenlace que tiene a la víctima y a su hermana expulsadas directamente del instituto. 

La situación descripta tuvo lugar en 2008 y la víctima es A.M (25), una joven trans que comenzó a declarar de forma presencial la semana pasada en Cámara Gesell dentro del juicio contra 2 curas y un ex jardinero por los abusos sexuales en el instituto religioso.

Finalmente durante la mañana de ayer la víctima pudo completar su declaración. No lo hizo de forma presencial -pese a que había empezado de esta manera la semana pasada-; sino que directamente los jueces recurrieron a la declaración que había aportado en 2017 (también en cámara Gesell) durante la instrucción y que había sido grabada.

 

En su declaración -reproducción de lo declarado cuando tenía 23 años- la joven señaló que había sido abusada en reiteradas oportunidades por Jorge Bordón (el ex monaguillo que confesó ser autor de esos aberrantes episodios y ya fue condenado); y acusó al cura Nicola Corradi (83 años y uno de los enjuiciados por estos días) y a la monja Kumiko Kosaka de haber maltratado en reiteradas ocasiones a quienes estudiaban y dormían en el lugar, encerrándolos en un altillo. Incluso, la joven manifestó que tanto ella como su hermana fueron expulsadas del instituto en 2008, luego de que su padre fuese al establecimiento a pedir explicaciones porque la víctima le había manifestado haber sido abusada por Bordón.

También durante la mañana de ayer tuvo lugar la declaración -vía cámara Gesell filmada durante la instrucción- de otra denunciante, quien manifestó haber visto en el instituto a niñas usando “algo como si fuese un pañal”. Durante la investigación los imputados resaltaron que nunca hubo pañales en el Próvolo, aunque durante uno de los tantos allanamientos se encontraron paquetes. 

 

La joven manifestó también que observó como una de las chicas pedía que le acercaran papel y toallitas desde el baño.

Maltratos, marcas y cambio de sexo

En su declaración, A.M. expuso que Corradi “apoyaba” al abusador en sus hechos. La joven indicó además que todos los abusos perpetrados por el ex monaguillo contra ella se registraron en horario nocturno; ya que el condenado -que estaba a cargo del albergue de hombres mientras se registraron estos hechos- dormía en una habitación contigua. 

Mientras estudiaba y pernoctaba en el Próvolo, A.M. no era quien es hoy. Una vez que salió del instituto, la joven tomó la decisión de cambiar de sexo. “Como mujer no he sido abusada, pero como hombre sí”, detalló durante uno de los fragmentos de la entrevista. 

La víctima relató además que a veces la llevaban a ella y a otros ex alumnos a la habitación de Bordón y allí les mostraban CDs con pornografía.

Al final del relato también hizo hincapié en el origen y la historia de cada uno de sus tatuajes.  Así detalló que el tatuaje que simboliza a una “monja diabólica” (con una calavera, un cuchillo y la cruz invertida) representa a Kumiko Kosaka, de quien aseguró que se mostraba buena por dentro, pero era mala por fuera.

“Un puñado de balas” para Bordón

En noviembre de 2008 hubo una primera acusación que nunca llegó a investigarse como correspondía y que pudo haber destapado el escándalo sexual en el Próvolo mucho antes. En aquel momento, la mamá de otro alumno del instituto se presentó en la Oficina Fiscal 11 para denunciar que observaba “conductas extrañas” en su hijo de 12 años e indicó que el niño evidenciaba un notable rechazo hacia Bordón. De acuerdo a lo denunciado por esta mujer, el 24 de noviembre de 2008 se hizo una reunión en el establecimiento y los directivos anunciaron que Bordón había sido “retirado de su cargo” por la acusación del padre de otro alumno (quien hoy es A.M.).

 

Cuando la ex representante legal, Graciela Pascual -hoy imputada como partícipe primaria por los abusos- fue citada a declarar por esta causa, contó que días antes  habían recibido a los padres de AM; y agregó que en aquella reunión el padre indicó que su hijo acusaba al celador de haberlo tocado y de haberse metido en su cama. “(El hombre) sacó un puñado de balas de su bolsillo y dijo que con esas balas iba a matar a Bordón”, se explayó hace 11 años la representante legal.